Estados Unidos presiona para lograr un alto al fuego entre Israel y Hezbolá
Israel y Hezbolá podrían acordar un alto al fuego en los próximos días. Ese es el objetivo de la administración del presidente norteamericano Joe Biden que, a través de su enviado especial a Medio Oriente, Amos Hochstein, entiende que las partes involucradas se encuentran ante un momento decisivo para llegar a un acuerdo que detenga, al menos por un tiempo, las hostilidades entre los dos bandos.
La presión norteamericana no es nueva. Semanas atrás, los medios israelíes publicaron en sus portadas informaciones que dejaban entrever que se estaba trabajando en un cese temporal del enfrentamiento que desde hace más de un año llevan adelante las Fuerzas de Defensa de Israel y Hezbolá, uno de los proxies que Irán tiene en la región. Lo cierto es que esa posibilidad no prosperó y en los últimos días los ataques continuaron.
Según informa el diario israelí The Jerusalem Post en su portada de hoy, en la Casa Blanca son optimistas respecto a un posible alto al fuego. "Tenemos una oportunidad real de poner fin a este conflicto", afirmó Hochstein a un grupo de periodistas en Beirut.
Y agregó: "Este es un momento de toma de decisiones".
Para Biden no se trata de un tema menor. La guerra entre Israel y Hamás desatada a partir del brutal ataque de la organización terrorista el 7 de octubre de 2023, sumada a los constantes ataques de los proxies iraníes de la región que desembocaron en enfrentamientos directos entre Israel y la nación persa, han ocupado buena parte de la agenda del presidente norteamericano, sobre todo durante las elecciones presidenciales que enfrentaron a Donald Trump y Kamala Harris. Por este motivo, la posibilidad de mostrar un signo de estabilización en la región antes de terminar su mandato se ha convertido en un objetivo trascendental para el líder demócrata.
Los puntos del posible acuerdo
Básicamente, la propuesta norteamericana se basa en la implementación de la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, una vieja normativa que puso fin a la Segunda Guerra del Líbano en 2006 pero que nunca se cumplió completamente. Puntualmente, el texto especificaba que Hezbolá no podía operar entre el río Litani -ubicado al sur del Líbano- y la frontera norte de Israel.
Según las informaciones divulgadas por los medios especializados de la región, el objetivo actual es crear una zona de amortiguación aún más amplia, acción que alejaría aún más de la frontera israelí a la organización terrorista. En este contexto, también se baraja la posibilidad de permitir que las FDI puedan continuar atacando objetivos militares de Hezbolá, sobre todo en lo que respecta al contrabando de armas.

