Geopolítica y economía: el poder de la sobreproducción china
China adoptó una estrategia que trasciende la producción y el comercio tradicionales. Utiliza su exceso de capacidad productiva para posicionarse como un actor dominante en sectores clave de la economía mundial. Este enfoque, afecta a industrias como la de paneles solares, vehículos eléctricos y semiconductores, e impacta tanto en la economía como en la geopolítica. Para comprender cómo opera este mecanismo y por qué genera preocupación, es necesario analizar los caminos que Beijing emplea para consolidar su influencia global.
En años recientes, la economía china experimentó una transformación. De ser un país centrado en la manufactura de bajo costo, pasó a liderar sectores de alta tecnología, como la energía verde y los vehículos eléctricos. Sin embargo, este cambio trajo un exceso de producción. El mercado interno chino no puede absorber toda la oferta, lo que obliga a las empresas a exportar masivamente. Esta situación provoca una sobreoferta global, con repercusiones en los precios y la competitividad de otros países.
Por ejemplo, el exceso de producción de paneles solares provocó una caída de los precios, afectando a Europa y a otras regiones como México y Japón. Este desequilibrio lleva a varios países a implementar medidas proteccionistas. Así, la Unión Europea reforzó la protección de sectores emergentes como los semiconductores y los vehículos eléctricos, mientras que otros países optaron por incrementar los aranceles a las importaciones chinas para salvaguardar sus industrias locales.
El caso de los vehículos eléctricos presenta una dinámica diferente. Aunque China produce grandes volúmenes, evita una acumulación de inventarios gracias a la eficiencia de sus fabricantes. No obstante, la sobrecapacidad persiste en la producción de automóviles de combustión interna, un sector que perdió demanda tanto dentro como fuera de China.
Además del impacto comercial, la sobrecapacidad tiene un componente geopolítico. A través de su iniciativa Belt and Road, China afianza su influencia en Asia, África y América Latina; invierte en infraestructura y otorga préstamos que generan deuda y dependencia económica. Es una forma moderna de imperialismo económico, donde el control se ejerce a través del endeudamiento y la dependencia.
Estados Unidos respondió con sanciones y restricciones en áreas como la inteligencia artificial y los semiconductores, intentando frenar la expansión china. A la vez, países como Brasil, India y Sudáfrica ven la sobreproducción china como un problema que pone en riesgo la competitividad de sus propias industrias.
China utiliza su sobreproducción como una herramienta de influencia económica y geopolítica. A través del control de sectores estratégicos, busca moldear el comercio mundial y asegurarse una posición de poder, desafiando a la competencia internacional y creando dependencias que le otorgan una ventaja significativa en el escenario global.
Las cosas como son.
*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.