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Descubrieron dos ciudades que estuvieron perdidas durante siglos

Gracias a tecnología avanzada, arqueólogos descubrieron antiguas ciudades ocultas en las montañas de Asia Central, cambiando lo que se sabía sobre la Ruta de la Seda.
Una imagen creada por el escaner Lidar Foto: SAIE lab / J. Berner / M. Frachetti
Una imagen creada por el escaner Lidar Foto: SAIE lab / J. Berner / M. Frachetti

Arqueólogos descubrieron una vasta urbanización medieval en las montañas de Uzbekistán mediante la tecnología LiDAR, revelando detalles de dos antiguas ciudades, Tashbulak y Tugunbulak, ubicadas en zonas montañosas estratégicas de la histórica Ruta de la Seda. Estos antiguos centros urbanos, ubicados a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar en el sudeste del país, datan de la época del Imperio Qarakhanid, un reino turco que dominó Asia Central entre los siglos IX y XIII d.C.

Liderados por Michael Frachetti, profesor de antropología en la Universidad de Washington, y Farhod Maksudov, director del Centro Nacional de Arqueología de Uzbekistán, los investigadores identificaron estos sitios en 2011, y luego avanzaron en su análisis usando LiDAR.

Durante las excavaciones iniciales, el equipo detectó restos de cerámica y estructuras dispersas, lo que impulsó el estudio más profundo de estas ciudades.

En 2022, Frachetti y sus colegas lograron realizar un escaneo LiDAR con drones, tras conseguir autorización en un país que regula estrictamente su uso.

Tras múltiples vuelos, capturaron imágenes de alta resolución que les permitieron crear modelos tridimensionales detallados de ambas ciudades, detectando muros, terrazas, y vestigios de edificaciones que no se apreciaban a simple vista.

Esta zona actualmente está despoblada. Foto: M. Frachetti.

Tashbulak y Tugunbulak, según los expertos, no fueron meros puntos de paso en la Ruta de la Seda, sino centros urbanos con economías propias.

Estudios preliminares revelaron que Tugunbulak incluso contaba con murallas de casi tres metros de espesor, sugiriendo que allí se procesaba mineral de hierro para producir acero.

Frachetti sugiere que la localización en zonas montañosas, lejos de ser un obstáculo, fortaleció el rol de estas ciudades en las redes de comercio que se extendieron por Eurasia, contrarrestando la noción de que las rutas comerciales se limitaban a áreas bajas y accesibles.

Imágenes tomadas en 2018. Foto:  M. Frachetti. 

La investigación de ambos sitios apunta a que Tashbulak prosperó entre los años 730 y 1050 d.C., albergando a miles de personas, mientras que Tugunbulak, con una población que pudo alcanzar las decenas de miles, existió desde el 550 hasta aproximadamente el año 1000 d.C.

La arqueóloga Sanjyot Mehendale, de la Universidad de California en Berkeley, señala que estos asentamientos fueron clave en una red que conectaba extensas regiones de Eurasia, demostrando la relevancia de Asia Central como centro de innovación y dinamismo político dentro de la histórica Ruta de la Seda.