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La batalla tecnológica de Estados Unidos y China en la infraestructura digital de Asia

Estados Unidos y China se disputan el futuro tecnológico de Asia, con una creciente industria oriental que ya compite mano a mano con el gigante americano.
Las potencias tecnológicas se disputan el futuro de Asia Foto: Shutterstock
Las potencias tecnológicas se disputan el futuro de Asia Foto: Shutterstock

La competencia entre Estados Unidos y China por el dominio tecnológico escala, y uno de los campos más relevantes es la infraestructura digital en Asia. La expansión de centros de datos, la instalación de cables submarinos y el control sobre los chips avanzados se convirtieron en los pilares de esta disputa. Y esto tiene implicaciones globales. Estos elementos no son simplemente componentes de la infraestructura moderna; son el motor que impulsa la transmisión de datos y el desarrollo de la inteligencia artificial, tecnologías que moldearán el futuro de la economía digital.

Un aspecto central de esta pugna son los cables submarinos, responsables de transportar la mayor parte del tráfico de datos internacional. A pesar de ser invisibles para la mayoría de las personas, estas son rutas esenciales para la circulación de datos a nivel mundial. China invirtió en proyectos para controlar parte de esta infraestructura vital, pero Estados Unidos tomó medidas que limitan su participación en proyectos clave. Uno de los casos más notorios es el del cable SeaMeWe-6, que conecta Asia con Europa. Inicialmente, empresas chinas estaban involucradas en su desarrollo, pero Washington las excluyó, dejando a una compañía estadounidense en el control del proyecto.

Otro campo de batalla tecnológico son los chips avanzados, fundamentales para el desarrollo de la inteligencia artificial y otras tecnologías de vanguardia. Estados Unidos impuso restricciones a la exportación de estos componentes hacia China. Esto afectó a empresas como Huawei y ZTE, que lideraban en sectores estratégicos como las telecomunicaciones y la infraestructura 5G. Sin embargo, aunque China impulsó el desarrollo de una capacidad local para la fabricación de chips, el acceso a las tecnologías más avanzadas sigue limitado, lo que representa un desafío importante para su industria.

Paralelamente, el crecimiento de la demanda de centros de datos en Asia abrió otro frente en esta competencia. Empresas chinas como Alibaba aprovecharon esta oportunidad, instalando centros de datos en países como Filipinas y Tailandia, naciones que, aunque mantienen estrechos vínculos con Estados Unidos, optaron por tecnología china dado su costo más accesible y rapidez de implementación. No obstante, la adopción de esta infraestructura plantea preocupaciones de seguridad, ya que algunos centros de datos chinos fueron criticados por la debilidad de sus sistemas de encriptación, lo que deja datos sensibles expuestos.

En respuesta, Estados Unidos redobló esfuerzos para desviar proyectos de cables submarinos hacia países aliados en el Indo-Pacífico y asegurar que sus empresas lideren en este sector. Asimismo, lanzó iniciativas para brindar asistencia técnica a gobiernos de la región, con el objetivo de consolidar su influencia y garantizar que la infraestructura digital asiática no quede bajo control chino.

En definitiva, la contienda entre Estados Unidos y China no solo gira en torno al acceso a la tecnología más avanzada, sino también en el control de la infraestructura. Asia se convirtió en un territorio clave en esta lucha por la hegemonía digital, y las decisiones que se tomen en los próximos años tendrán un impacto profundo en todo el mundo. Esta infraestructura digital será clave para el desarrollo económico y tecnológico en las próximas décadas, y quienes la controlen tendrán una ventaja estratégica en el escenario global.

Las cosas como son.

*Mookie Tenembaum aborda temas internacionales como este todas las semanas junto a Horacio Cabak en su podcast El Observador Internacional, disponible en Spotify, Apple, YouTube y todas las plataformas.