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El preocupante hallazgo que hizo un grupo de buzos en el océano

Se trata de un pez remo, una criatura asociada a terremotos según varias culturas asiáticas.
El descubrimiento ocurrió en el mar de Taiwán Foto: Shutterstock
El descubrimiento ocurrió en el mar de Taiwán Foto: Shutterstock

El océano, vasto e inexplorado en su mayoría, continúa revelando secretos asombrosos a medida que los exploradores marinos se aventuran en sus misteriosas profundidades. Esta vez, un grupo de buzos descubrieron un pez remo, una especie rara y enigmática que viene acompañada de una antigua creencia. 

El pez fue hallado por un grupo de buzos en Taiwán. Varias creencias mitológicas asocian a este animal con la llegada de posibles terremotos. Sobre todo en la cultura japonesa. 

Los buzos grabaron al extraño animal que nadaba cerca de la costa de Ruifang, Taiwán. En el video, que se ha viralizado en las redes sociales, uno de ellos se atrevió a tocarlo. Además, estiman que el pez medía unos 180 centímetros de largo. 

El video del pez

La presencia de este pez constituye una señal inquietante, aunque los biólogos marinos aseguran que su aparición en aguas poco profundas podría indicar problemas de salud.

"Debe haber estado muriendo, por lo que nadó hacia aguas menos profundas", dijo Wang Cheng-Ru, un instructor de buceo que nunca antes había visto un pez remo en sus años de buceo.

Además, el misterioso pez remo presentaba enigmáticos orificios circulares por todo su cuerpo, los cuales los expertos atribuyen a la actividad de un tiburón cortador de galletas. Este pequeño depredador es conocido por morder fragmentos de carne de peces de gran tamaño, ballenas e incluso submarinos nucleares, aunque esta última afirmación pueda resultar desconcertante.

La aparición del pez remo en la superficie también podría ser interpretada como una señal ominosa, según algunos habitantes locales, quienes sostienen la creencia de que estas criaturas, que normalmente habitan a profundidades que oscilan entre los 656 y 3200 pies bajo la superficie del océano, son un presagio de un próximo terremoto.

Esta creencia se basa en el folclore japonés, el cual sostiene que los peces delgados ascienden deliberadamente hacia la superficie y encallan antes de un gran terremoto. El temor hacia esta posibilidad ha ido en aumento desde el terremoto y tsunami de Fukushima en 2011, ya que docenas de estos supuestos sismógrafos marinos habían llegado a las costas en los dos años previos al desastre.