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Fascinante descubrimiento reveló los secretos de las primeras ciudades de Europa

Un estudio reciente desentraña cómo las sociedades europeas, consideradas las primeras urbanizaciones europeas, prosperaron hace 7000 años.


Un estudio realizado por investigadores del Centro de Investigación Colaborativa (SFB) 1266 de la Universidad Christian-Albrechts de Kiel (CAU) realizó un importante descubrimiento sobre las primeras ciudades de Europa. Los investigadores aseguran que los asentamientos prehistóricos de gran tamaño en Europa dependían del uso de fertilizantes y de proteínas vegetales para su subsistencia.

Estos asentamientos, pertenecientes a las sociedades de Trypillia, surgieron hace aproximadamente 6000 años en los territorios que hoy corresponden a la República de Moldavia y Ucrania. Según este estudio, a partir del año 4150 a.C., estas sociedades comenzaron a construir asentamientos planificados, extensos, que ocupaban áreas de hasta 320 hectáreas, considerados por muchos investigadores como las primeras ciudades de Europa.

Representación de un antiguo asentamiento europeo Fuente: Susanne Beyer, Universidad de Kiel

Contrario a la creencia anterior de que estas grandes comunidades se sostenían mediante la agricultura de subsistencia, el paleoecólogo de Kiel, el Doctor Frank Schlütz, indica que "el abastecimiento de los habitantes de los megaasentamientos se basaba en una gestión extremadamente sofisticada de alimentos y pastos".

Para entender cómo estos grandes grupos podían asegurar su nutrición con tecnología neolítica, Johannes Müller explica: "Para responder a esta pregunta, en los últimos diez años hemos determinado la composición isotópica de carbono y nitrógeno de cientos de muestras". Estos isótopos permiten determinar cómo se criaban los animales domésticos, si los cultivos se fertilizaban y el papel que jugaban las plantas y los animales en la nutrición humana.

Frank Schlütz señala que "llegamos a la conclusión de que una gran parte del ganado vacuno y ovino se encontraba en pastos cercados. Y con el estiércol animal que allí se producía, la gente utilizaba el abono intensivo de guisantes". Estudios de la Universidad de Kiel apoyan esta afirmación, indicando que los agricultores de Trypillia se basaban principalmente en una dieta de granos y arvejas.

Las arvejas y granos no solo aportan valor nutricional a la dieta humana, sino que también ofrecen un equilibrio en aminoácidos esenciales. Además, la paja de las arvejas resultante probablemente servía como alimento para el ganado que pastaba en los campos.

El estudio concluye: "Gracias a esta estrecha relación entre la producción agrícola y la ganadería, los habitantes de los megaasentamientos pudieron comer de forma adecuada y saludable. Se eliminó en gran medida la producción de carne, que requería mucha mano de obra y recursos".