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Vestigios de una civilización revelaron una antigua fuerza en la Tierra

Ladrillos mesopotámicos revelaron un cambio en el campo magnético de la Tierra entre los años 1050 y 550 a.C.
Ladrillos mesopotámicos revelan la fuerza del antiguo campo magnético de la Tierra Foto: Shutterstock
Ladrillos mesopotámicos revelan la fuerza del antiguo campo magnético de la Tierra Foto: Shutterstock

Un grupo de ladrillos antiguos inscritos con nombres de reyes mesopotámicos reveló que hace 3.000 años el campo magnético de la Tierra sufrió una misteriosa anomalía.  Esto fue revelado en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). 

En el estudio se describe una serie de cambios en el campo magnético de la Tierra que quedaron impresos en los granos de óxido de hierro de antiguos ladrillos de arcilla. Para conocer lo ocurrido, el grupo de investigadores aplicó métodos de arqueomagnetismo, una técnica que permite reconstruir cómo era el campo magnético de la Tierra en el pasado, tanto en su dirección como en intensidad. Esta técnica también se utiliza para datar objetos y estructuras arqueológicas.

Los descubrimientos  de este estudio han confirmado observaciones previas realizadas en áreas cercanas. Estas indican que, entre los años 1050 y 550 a.C., hubo un período en el que el campo magnético de la Tierra presentó una intensidad inusualmente alta en la región que hoy corresponde a Irak, aunque las causas de este fenómeno siguen siendo poco entendidas.

Este intervalo se identifica como la anomalía geomagnética de la Edad del Hierro levantina. Anteriormente, se habían encontrado evidencias de esta anomalía en lugares distantes como China, Bulgaria y las Azores. Sin embargo, hasta ahora, la información procedente del sur del Oriente Próximo era limitada.

Gracias a los ladrillos, los arqueólogos determinaron que entre 1050 y 550 a.C. hubo un periodo magnético inusual en la Tierra Foto: Shutterstock

Los investigadores explicaron que el campo magnético de la Tierra se fortalece y debilita con el tiempo, lo que genera una firma distintiva en los minerales calientes sensibles a este. 

El equipo llevó a cabo un análisis de la información magnética retenida en los granos de minerales de óxido de hierro presentes en 32 ladrillos de arcilla. Estos ladrillos, que provienen de sitios arqueológicos en la antigua Mesopotamia, tenían inscritos en ellos los nombres de distintos reyes. Este análisis se basa en el principio de que, al ser cocidos en un horno, los minerales de óxido de hierro en los ladrillos capturan y preservan la intensidad del campo magnético terrestre existente en el momento de su fabricación.

Interesantemente, cinco de estas muestras, que datan del periodo de Nabucodonosor II (604-562 a.C.), mostraron evidencias de cambios drásticos en el campo magnético terrestre en un lapso de tiempo relativamente breve. Esto aporta evidencia a la teoría de que pueden ocurrir aumentos rápidos en la intensidad del campo magnético.

Estos descubrimientos no solo permiten mapear las variaciones del campo magnético terrestre a lo largo del tiempo, sino que también proporcionan a los arqueólogos una nueva herramienta para datar artefactos antiguos, como ladrillos y cerámica, que no contienen material orgánico y, por lo tanto, son más difíciles de fechar por métodos convencionales.

Este trabajo contribuye “a crear una importante base de datación que permite a otros beneficiarse de la datación absoluta mediante el arqueomagnetismo", según el University College of London, uno de los centros que colaboraron en la investigación.

Los investigadores analizaron inscripciones sumerias y acadias en ladrillos asociándolas a los reinados de 12 reyes mesopotámicos, proporcionando una datación más precisa que el método de radiocarbono.