Human Rights Watch denuncia que una bomba de racimo rusa mató a cuatro civiles cerca de un hospital en Donetsk
"Este insensible ataque ha matado y herido a civiles y ha dañado un hospital", sostuvo el director de Armas de HRW, Steve Goose, quien instó a las fuerzas rusas a "dejar de utilizar" bombas de racimo, que están prohibidas, así como a "poner fin a los ataques ilegales con armas que matan y mutilan indiscriminadamente".
Goose recordó que existe un tratado internacional firmado por 110 Estados, entre los que no están Rusia y Ucrania, que prohíbe las bombas de racimo debido a "su efecto indiscriminatorio".
"Las bombas de racimo suelen explotar en el aire y envían docenas, incluso cientos, de pequeñas bombas sobre un área del tamaño de un campo de fútbol. Las bombas de racimo a menudo no explotan en el impacto inicial, dejando restos que actúan como minas terrestres", precisó la ONG, que también aseguró haber hablado con varios testigos del incidente.
"Escuché una fuerte explosión afuera, corrimos hacia el pasillo. Por suerte, no tuvimos muchos pacientes. Eran alrededor de las 10.30 de la mañana. Todos caímos al suelo", señaló la directora del hospital.
"Todos los estados parte de la Convención sobre Municiones en Racimo de 2008 deben condenar inequívocamente este ataque y cualquier otro uso de esta horrible arma", sentenció Goose, quien agregó que "los riesgos para los civiles son intolerablemente altos".
Por su parte, otra ONG de defensa de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional, a través de Agnes Callamard, su secretaria general, indicó que “el ejército ruso ha mostrado un flagrante desprecio por las vidas civiles al utilizar misiles balísticos y otras armas explosivas con efectos en una amplia superficie en zonas densamente pobladas. Algunos de estos ataques pueden ser crímenes de guerra”. Según la organización, los ataques indiscriminados violan el derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra.