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Vladimir Putin ordenó reprimir protestas, mientras los rusos siguen con su vida normal

La población en Moscú, con vida normal. Las bolsas rusas, en caída libre. Dudas por el impacto real de las sanciones económicas.
Foto: EFE
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Vladimir Putin ordenó reprimir cualquier protesta que se hiciera en Rusia contra la invasión a Ucrania. El trámite fue directo: el Ministerio de Interior, la Fiscalía y el Comité de Investigación comunicaron a la población que procederían a detener y someter a  proceso judicial a cualquier persona que participe en concentraciones públicas. El resultado fue que ya hay casi 1000 detenidos por protestas en 40 ciudades rusas, en especial Moscú y San Petersburgo. El gobierno de Vladimir Putin consiguió, además, desactivar una manifestación que se había organizado en la capital y que finalmente fue postergada por la prohibición.

La situación en Moscú es extraña. En general, los rusos de las grandes ciudades, de acuerdo al relato de diplomáticos destacados en el país, creen que el ataque de Putin a Ucrania es parte de una locura política sin un final claro, pero no estan dispuestos ni siquiera a decirlo mientras su ritmo de vida no se vea comprometido. Una vez mas la ausencia de democracia en las decisiones del gobierno de Putin no encuentra un freno en la gente. 

La oposición interna, la misma que protagonizó esos mitines de protesta truncos, tampoco apareció con suficiente fuerza como para motorizar un movimiento que pudiera oponerse a la prohibición de manifestar de Putin.  El brazo mas fuerte proviene de los seguidores de Alekséi Navalni, pero por ahora implican al 1 % de la población y tiene centro en las grandes ciudades.

Esa representación del progresismo y liberalismo político se choca contra la apatía de buena parte de la población que, como en muchos países, miran con mas interés que el país administrativamente funcione, que la inflación no se dispare (a noviembre 2021 la tasa era de 7,5 % anual) y que su vida diaria no se complique. Nada de esto parece afectado en la conciencia general de los rusos con la invasión a Ucrania.

Tampoco parece que exista temor en la población común a que las sanciones económicas que Estados Unidos y la Unión Europea terminen impactando directamente en la vida diaria. El antecedente mas cercano que tienen es la crisis por el avance ruso en Crimea en el 2014 y no existe recuerdo popular que el costo que tuvieron las sanciones aplicadas por el mundo a Moscú haya afectado de forma letal el crecimiento de la economía rusa.

Ese efecto se ve con mas fuerza a la luz de las medidas económicas que decidió la administración Biden contra Rusia, consideradas débiles por buena parte de Europa. El impacto interno mas fuerte que se registraba en Rusia fue la caída 33,28%  (ingresando al récord de las mayores caídas diarias de una bolsa en la historia del mundo), movimiento que por la tarde quedó aún mas en evidencia cuando las bolsas estadounidenses con el Dow Jones o el Nasdaq que habían registrado bajas de hasta 4 % en el día, terminaron con signo positivo tras el mensaje de Joe Biden.

Espacio aéreo vacío ayer sobre Ucrania (FlightAware).

Una muestra de la situación que se ve en Rusia la daba la decisión de algunas compañías aéreas internacionales de modificar sus rutas aéreas hacia Moscú pero sin cancelar los vuelos, en muchos casos rodeando el espacio aéreo ucraniano sin sobrevolarlo. Por lo tanto, moscovitas que deben viajar en los últimos días, aun no recibieron comunicación alguna de suspensión de los vuelos.