“Es pequeño y pálido": tan frío que es casi reptil”: la punzante descripción hecha hace 22 años sobre Vladimir Putin
La ex secretaria de Estados Unidos, Madeleine Albright, escribió una columna en The New York Times en la cual contó como fue su primer encuentro con el mandatario ruso, Vladimir Putin, hace 22 años.
Albright tituló el artículo como "Putin está cometiendo un error histórico". La ex funcionaria de Bill Clinton, describió al hombre como una persona "fría, casi un reptil".
Cuando la funcionaria conoció a Vladimir Putin solo sabía que era un ex agente de la KGB. “Sentado frente a una pequeña mesa en el Kremlin, me sorprendió inmediatamente el contraste entre Putin y su ampuloso predecesor, Boris Yeltsin”, rememoró.
“Mientras que Yeltsin me había engatusado, fanfarroneado y halagado, Putin habló sin emoción y sin notas sobre su determinación de resucitar la economía rusa y aplastar a los rebeldes chechenos. Volando a casa, registré mis impresiones”, escribió la ex secretaria de estado.
Vladimir Putin con Madeleine Albright.
Albright remarcó: “Vladimir Putin está avergonzado por lo que le ocurrió a su país y decidido a restaurar su grandeza”. La vergüenza del actual presidente de Rusia es, según la funcionaria, la caída de la Unión Soviética.
La ex secretaria de estado señaló que la decisión de Vladimir Putin de reconocer las regiones separatistas en Ucrania son un "histórico error" tanto para su futuro político como para Rusia.
“Putin lleva años intentando mejorar la reputación internacional de su país, ampliar el poderío militar y económico de Rusia, debilitar a la OTAN y dividir a Europa (al tiempo de abrir una brecha entre ésta y Estados Unidos). Ucrania figura en todo ello”, indicó
“En lugar de allanar el camino de Rusia hacia la grandeza, invadir Ucrania aseguraría la infamia de Putin al dejar a su país diplomáticamente aislado, económicamente paralizado y estratégicamente vulnerable frente a una alianza occidental más fuerte y unida”, agregó.

Desde que Rusia reconoció las dos repúblicas separatistas, varias naciones han impuesto severas sanciones que serán pagadas por los rusos explicó la ex funcionaria norteamericana.
“Las acciones de Putin han desencadenado sanciones masivas, y más aún si lanza un ataque a gran escala e intenta apoderarse de todo el país. Estas sanciones devastarían no sólo la economía de su país, sino también a su estrecho círculo de compinches corruptos, que a su vez podrían desafiar su liderazgo. Lo que seguramente será una guerra sangrienta y catastrófica agotará los recursos rusos y costará vidas rusas, al tiempo que creará un incentivo urgente para que Europa reduzca su peligrosa dependencia de la energía rusa", escribió Albright.
También, la ex jefa de diplomacia norteamericana, informó que una invasión total a Ucrania podría derivar en un conflicto sin fin para Putin, con cuantiosos costos en vidas humanas y económicos.
Además, en caso de una incursión rusa, la OTAN debería reforzar todo su flanco oriental y estacionar permanentemente sus fuerzas en los Estados Bálticos, Polonia y Rumania que generaría una resistente armada ucraniana. La nueva guerra no será como Crimea en 2014, sino que será un escenario muy parecido al de Afganistán en 1980.
"Aunque Putin, según mi experiencia, nunca admitirá haber cometido un error, ha demostrado que puede ser paciente y pragmático. Seguramente también es consciente de que el actual enfrentamiento le ha hecho depender aún más de China; sabe que Rusia no puede prosperar sin algunos lazos con Occidente", afirmó Albright.

La ex funcionaria advirtió que los aliados de Rusia no son como los socios que tiene occidente con economías grandes.
“Putin debe saber que una segunda Guerra Fría no sería necesariamente buena para Rusia, incluso con sus armas nucleares. Hay fuertes aliados de Estados Unidos en casi todos los continentes. Los amigos de Putin, por su parte, incluyen a personas como Bashar al-Assad, Alexander Lukashenko y Kim Jong-un”.
“A Putin y a su homólogo chino, Xi Jinping, les gusta afirmar que ahora vivimos en un mundo multipolar. Aunque esto es evidente, no significa que las grandes potencias tengan derecho a dividir el mundo en esferas de influencia como hicieron los imperios coloniales hace siglos”, concluyó Albright.

