La increíble decisión de Elon Musk sobre el gran competidor de Starlink
Los pocos que conocen a Elon Musk dan cuenta de las contradicciones de este magnate de 51 años, algunas de las cuales se han puesto en evidencia en su errática gestión de la recientemente adquirida Twitter: por una parte, afirmó que su principal deseo era convertir a la red social en la primera plataforma planetaria a favor de la libertad de expresión - acaba de aceptar la reincorporación del proscrito Donald Trump- y, por otra, no deja de despedir a los trabajadores que deben llevar ese sueño a buen puerto, y de hecho se estima que hasta el 75% de la plantilla será dada de baja con el objetivo de duplicar los ingresos de la empresa en 3 años.
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Ahora ha vuelto a sorprender a sus detractores, que lo acusan de cínico, y a sus seguidores, que aun así lo acusan de excéntrico, al ofrecer generosamente un cohete Falcon 9 de su empresa aeroespacial SpaceX para poner en órbita 40 satélites de banda ancha de internet de la empresa británica OneWeb, el principal competidor de Starlink, su propia empresa dedicada a este negocio.
Todo esto ocurre precisamente en días en los que se ha conocido la noticia de las avanzadas negociaciones entre OneWeb y la empresa francesa Eutelsat para fusionarse, lo que supondría todo un desafío para el magnate de origen sudafricano dueño de Tesla, el segundo hombre más rico del mundo según el ranking de la revista Forbes.
Musk fue desplazado del primer lugar por el empresario francés Bernard Arnault, director ejecutivo de LVMH, la empresa matriz de las marcas de lujo Louis Vuitton y Sephora, entre otras, y cedió ese primer puesto al vender acciones de su empresa de fabricación de autos eléctricos para comprar Twitter.
La integración de las operadoras OneWeb y Eutelsat, cuyos accionistas mayoritarios son los gobiernos británico y francés, implicaría la aparición de un nuevo gigante que podría competir con la empresa del dueño de SpaceX, que ya ha desplegado más de 2.700 satélites.
Hace poco tiempo Musk dio muestra de ese mismo espíritu filantrópico -y contradictorio- con respecto a su apoyo a Ucrania en la guerra. Ante las tácticas rusas de guerra electrónica, Ucrania depende para sus comunicaciones, civiles pero sobre todo militares, de la tecnología de la red de internet satelital de banda ancha provista por Starlink.
De hecho, Musk donó 25.000 terminales terrestres, según una cifra proporcionada por el propio Musk a comienzos de octubre.


Musk anunció que llevaba invertidos en esa ayuda US$100 millones desde el 24 de febrero, fecha de inicio de la invasión rusa, y solicitó al Pentágono que se hiciese cargo de los gastos futuros. Sin embargo, y ante la falta de respuesta, a los pocos días cambió de opinión y decidió seguir costeándolos por su propia cuenta hasta que Ucrania pueda volver a pagarlos.





