Los 33 millennials que ejecutan los ataques rusos contra objetivos civiles ucranianos
"Los asesinos del control remoto", así define la investigación periodística conjunta de Bellingcat, The Insider y la revista alemana Der Spiegel al grupo de élite de 33 jóvenes ingenieros en sistemas y programadores informáticos encargados de fijar los objetivos de los ataques rusos con misiles y drones kamikaze contra objetivos civiles en las ciudades ucranianas.
La investigación, que ya había revelado la existencia de este grupo, ofreció ahora muchos más datos al respecto, como que se divide en tres subgrupos de 10 miembros cada uno y que los coordina el coronel Igor Bagnyuk.
Los 33 expertos rusos trabajan en el Centro de Cómputo Principal del Estado Mayor, un organismo del Kremlin que, aunque no es secreto, sí que desarrolla sus actividades con gran discreción, lejos de los focos de la hiperactiva propaganda rusa, y según el informe cobran un promedio de US$2.100 mensuales.
Las instalaciones de este Centro se ubican en el Ministerio de Defensa en Moscú y en la sede del Almirantazgo en San Petersburgo.
La investigación encabezada por Bellingcat identificó finalmente que los 33 expertos son todos muy jóvenes, la mayoría no llega a los 30 años, y los menores tienen 24.
Muchos de ellos cuentan con experiencia militar previa como capitanes de marina o ingenieros navales. Otros son civiles con experiencia profesional en el ámbito corporativo o, incluso, en el desarrollo de videojuegos.
Algunos de ellos participaron entre 2016 y 2021 en la campaña rusa en Siria y contribuyeron al despliegue de misiles de crucero en el país árabe.
Todos ellos, civiles y militares, recibieron una formación en ingeniería militar de la Academia Militar de Fuerzas de Misiles Estratégicos y en el Instituto de Ingeniería Militar-Naval antes de incorporarse a la unidad.
Bellingcat identificó a los 33 miembros mediante el análisis de 126 llamadas telefónicas desde el 24 de febrero hasta finales de abril y logró contactar de forma individual con todos los miembros del grupo. La mayoría, sin embargo, se negaron a hacer declaraciones o negaron formar parte del equipo.
Uno de ellos, sin embargo, aceptó hablar bajo condición de anonimato. Proporcionó información sobre la programación de vuelos y selección de objetivos, además de facilitar fotografías.
Explicó que "la planificación previa al vuelo requiere la simulación de la ruta completa desde el lugar de lanzamiento hasta el objetivo. Los programadores cargan el plan de ruta de vuelo resultante, así como el algoritmo para los ajustes de rumbo basados en varias entradas, en una tarjeta de memoria que luego se pasa a la ubicación de lanzamiento y se inserta en el misil".
El consorcio de investigación reveló en su informe los nombres y las fotos de todos los jóvenes menos las de 8, que afirmó no haber podido conseguir.