Las drásticas medidas de ahorro energético de la Unión Europea ante el corte del gas ruso

Las drásticas medidas de ahorro energético de la Unión Europea ante el corte del gas ruso

Ante el corte casi total del gas que proveía a los países europeos el monopolio estatal ruso Gazprom a través del gasoducto Nord Stream 1, saboteado la pasada semana en el Mar Báltico, los 27 integrantes de la Unión están adoptando medidas de ahorro energético cada vez más drásticas.

MDZ Mundo

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Un informe oficial enviado a la ONU el pasado viernes por Suecia y Dinamarca indicó que las cuatro fugas producidas en los ductos Nord Stream 1 y 2 que transportan gas entre Rusia y Europa, en el mar Báltico, fueron provocadas por poderosas detonaciones submarinas equivalentes a cientos de kilos de TNT, un sabotaje sobre cuya autoría se siguen culpando recíprocamente los Estados Unidos y Rusia.

Con este episodio parecen terminar de concretarse las reiteradas amenazas de Vladímir Putin desde el comienzo de la invasión a Ucrania acerca del corte total del suministro de gas ruso a la Unión Europea, algo que el canciller alemán, Olaf Scholz, calificó en su momento como un "acto de guerra".

De hecho, ante ese escenario amenazante, que ya vino marcado durante meses por una paulatina reducción del suministro de gas, que Rusia atribuía a impostergables y extrañamente interminables tareas de mantenimiento y reparación de una de las turbinas de Nord Stream 1, los 27 países integrantes de la Unión Europea comenzaron a diseñar el pasado mes de julio una serie de medidas destinadas a conseguir un drástico ahorro de energía, medidas que empiezan a concretarse ahora a comienzos del otoño con la llegada de los primeros fríos al Viejo Continente.

La primera de esas medidas, adoptada de manera global, fue un recorte del 15 % del gasto para poder garantizar el abastecimiento a lo largo del invierno que se inicia en el hemisferio norte el próximo 21 de diciembre, al tiempo que países como Alemania, Francia, Grecia, Portugal o España determinaron acciones y directrices muy concretas que ya están afectando al comercio, la industria y también a los hogares.

 

Alemania

Alemania es uno de los países más dependientes del gas ruso y, por ello, se adelantó al establecer un plan de emergencia energética. Así, en primer lugar permitió que las empresas de servicios públicos pudieran trasladar los altos precios de la energía a sus clientes para reducir la demanda y decretó también restricciones con las que espera reducir el consumo del gas entre un 2 y un 2,5 %. 

Dentro de esas medidas, el Consejo de Ministros alemán había aprobado un decreto para ahorrar energía a corto plazo que incluye la limitación a 19 grados de la calefacción en los edificios públicos este invierno -salvo en los hospitales y otras instalaciones de uso social- y la prohibición de encender las luces de edificios públicos, monumentos, vidrieras y publicidad entre las 22 y las 6 horas.

A través de esta nueva normativa, el Gobierno estableció también el cierre del agua caliente para el lavado de manos en los edificios públicos no residenciales (también para las piletas privadas) y prohibió que los locales comerciales con calefacción puedan mantener las puertas abiertas. 

Este plan a corto plazo entró en vigor el 1 de septiembre, se extenderá durante un periodo de al menos seis meses pero sus efectos no se habían hecho notar hasta ahora, cuando comenzó el frío. En cualquier caso, se trata de medidas a las que las principales ciudades alemanas, como Berlín o Hannover, ya se habían adelantado y ahora serán obligatorias para todo el país. Múnich incluso apaga los semáforos en momentos de poco tráfico.

Francia

El Gobierno francés abogó por prohibir la publicidad luminosa en todas las ciudades entre la 1 y las 6 de la mañana, con algunas excepciones como las estaciones de tren y los aeropuertos que no cierran por la noche. La norma estaba en vigor desde 2018 para reducir la contaminación lumínica, pero las autoridades han reafirmado ahora su propósito de hacerla cumplir. 

La ministra francesa de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, promulgó un decreto que prohíbe que los comercios tengan las puertas abiertas mientras el aire acondicionado o la calefacción estén encendidos, mientras se restringe la temperatura a 19 grados en invierno y 26 en verano en los interiores.

Son medidas de ahorro energético que ciudades como París o Lyon promulgaron antes, aunque el Ejecutivo busca ahora extenderlas a todo el país. Según anunció Pannier-Runacher, el incumplimiento podría acarrear multas de hasta 750 euros por dejar las puertas abiertas o 1.500 euros por no apagar los carteles luminosos durante la noche.

Emmanuel Macron creó grupos de trabajo con distintos ámbitos (autoridades locales y regionales, industrias...) de cara a hacer cumplir las medidas, que aspiran en conjunto a reducir un 10 % del consumo para 2024.

Grecia

A principios de julio, Grecia ya había decretado una serie de medidas para ahorrar energía en edificios e instalaciones del sector público, que incluía restricciones a la climatización en el interior: 27 grados en verano y 19 grados durante el invierno. Además, obligó a apagar todos los equipos de oficina, así como la calefacción y el aire acondicionado en las zonas en las que no haya empleados.

Estas restricciones van acompañadas de otras acciones para mejorar el rendimiento energético de los edificios y optimizar el alumbrado público, con lo que esperan que pueda reducir el consumo al menos un 10 %.

España 

En España el Gobierno obliga a apagar las vidrieras y los sistemas de iluminación exterior a partir de las 22 horas. Además, la norma establece que, hasta noviembre de 2023, los aires acondicionados de edificios administrativos, espacios comerciales o culturales, los espacios comunes de los hoteles, cines o estaciones de transporte no deben estar por debajo de los 27 grados en días de calor, mientras que en invierno los sistemas de calefacción no podrán superar los 19 grados.

Por otra parte, el pasado 30 de septiembre fue la fecha límite establecida para que todo tipo de locales con atención al público cuenten con un sistema para mantener las puertas cerradas y evitar así el derroche energético cuando estén funcionando los sistemas de calefacción o refrigeración. No obstante, se contemplaron algunas excepciones como los hospitales, centros educativos, peluquerías, gimnasios, medios de transporte y lavanderías.

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