El síndrome "cubano" que preocupó a la vicepresidenta de EE. UU.
La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, debió demorar un vuelo que hacía junto a su comitiva de gestión y un grupo de periodistas por un posible caso de síndrome de "La Habana", una extraña dolencia que a partir de 2016 sólo diplomáticos canadienses y estadounidenses comenzaron a registrar durante sus trabajos en Cuba y China.
El vuelo vicepresidencial debía salir de Singapur a Vietnam, sin embargo, trascendió (sin muchas especificaciones hasta el momento) que alguien de la comitiva (se sospecha que la propia Harris) presentó dolencias similares al síndrome de "La Habana", por eso el vuelo se demoró cerca de 3 horas.
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Diplomáticos de esos países en China también han reportado dolencias similares al síndrome
Finalmente, la Casa Blanca emitió un escueto comunicado en el que no especificó ni quiénes podrían haber presentado dolencias por ser víctimas de este síndrome al que también se conoce como ataque sónico y que diplomáticos de esos países en China también han reportado desde el país asiático.
¿Qué es el síndrome "La Habana"?
Esta extraña dolencia comenzó a reportarse en diplomáticos americanos y canadienses en Cuba entre el 2016 y 2017. Se detallaba como "problemas de salud inusuales e inexplicables". A fines de 2018, se habían registrado cerca de 30b casos que reportaban escuchar un sonido rechinante, aturdidor, proveniente de una dirección determinada y con una duración de 20 a 30 minutos.
Diplomáticos escuchaban un ruido que cuando se consultó a los huéspedes de otras habitaciones aseguraron no haber escuchado nada.
Lo curioso es que las personas que lo han padecido y denunciado revelan que les sucedió en sus casas o habitaciones de hotel. Un ruido que, extrañamente, sólo escuchaban y los afectaba a ellos, dado que cuando se consultó a los huéspedes de otras habitaciones aseguraron no haber escuchado nada.
En 2017, el entonces presidente Donald Trump acusó al gobierno cubano de ser el responsable de estas extrañas afecciones que sólo padecían diplomáticos americanos y canadienses en Cuba y en China. Incluso, las investigaciones científicas que realizó un equipo de investigadores del hospital Pittburgh mediante resonancias magnéticas arrojaron como resultado daños cerebrales similares a las supuestamente encontradas en sus homólogos estadounidenses. La principal sospecha se centró en que podría tratarse de un arma de infrasonido.
La respuesta de Cuba
Por su parte, el ministro de Exteriores de Cuba se refirió a las acusaciones como mentirosas y ofreció que los servicios de la isla colaboraran en investigaciones. Así, se coordinó a un equipo de 2000 personas que investigaron sobre 300 vecinos de diplomáticos. Además, examinaron dos hoteles y realizaron evaluaciones médicas a personal no diplomático que podría haber estado expuesto.
Estudiaron el aire y el suelo, posibles ondas electromagnéticas, picaduras de insectos de la zona. Nada arrojó resultados relacionables con las afecciones que sufrían los diplomáticos en la isla. Luego, el gobierno cubano dijo que EE. UU. se había negado a compartir el historial médico de los diplomáticos con las autoridades cubanas. Por otra parte, denunciaron que no habían permitido que los investigadores cubanos accediesen a las casas de los diplomáticos estadounidenses para realizar pruebas.