La partida de ajedrez más sucia de la guerra fría y de la historia
La definición del Campeonato del Mundo de Ajedrez de 1978 fue, cuanto menos, surrealista. Como para darle un marco a esa afirmación, algunos de los personajes de esta historia son un parapsicólogo ruso y su contrapartida estadounidense, dos guardaespaldas buscados por asesinato en Rusia, supuestos micrófonos, desconocimientos del reglamento y un yogurt de arándanos.
Todo empezó tres años antes
En 1975, Bobby Fischer se negó a disputar el campeonato mundial con Anatoly Karpov, que había derrotado a Viktor Korchnoi, su compatriota, para obtener el derecho de enfrentar al campeón del mundo. No vamos a desarrollar mucho esa situación ni los motivos. Pero si es importante aclarar que el estadounidense había vencido a Boris Spassky en 1972 y con eso rompió el dominio soviético del ajedrez. Para los rusos, recuperar el título era una cuestión de estado.
Tras la negativa de Fischer a defender su campeonato, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) nombró como nuevo campeón mundial a Karpov. Durante los siguientes años el ruso se vio obligado a demostrar que era el mejor, ante la crítica por no haber obtenido el título en los tableros.
Aquel que fue vencido en Torneo de Candidatos anterior, Korchnoi, desertó de la Unión Soviética en 1976 y escapó a los Países Bajos. Desde allí criticó duramente el sistema soviético de enseñanza ajedrecística.
Cuando en 1977 ganó el Torneo de Candidatos, venciendo a el ex campeón mundial, Boris Spassky, para los rusos era la oportunidad de aplastar a los detractores, representados en Korchnoi.
El Campeonato del Mundo se disputó en Baguio, Filipinas, entre el 18 de julio y el 18 de octubre de 1978. Desde el comienzo las cosas fueron complicadas. La Federación Soviética exigió que, por la deserción de Korchnoi, no jugara con ninguna bandera. Se discutió mucho y finalmente se decidió que no habría ninguna bandera en el match.
Luego, apareció uno de los personajes más extraños y alejados de cualquier competición: el Dr. Vladimir Zukhar. Este era un parapsicólogo cuya función era enviar ondas cerebrales para hipnotizar y hacer que el retador se distrajera y perdiera.
Los primeros cuatro partidos fueron empates. Ahí Korchnoi postuló su queja: Karpov no dejaba de mirarlo fijo todo el tiempo. Como no había motivo reglamentario que se pudiera aplicar, el “desertor” aplicó un ingenioso plan: en plena partida se colocó un par de anteojos espejados. Estos no solo no permitían que el soviético viera los ojos del contendiente, sino que además reflejaban la luz sobre Karpov, quien puso su queja. Como tampoco había una ley que prohibiera el uso de anteojos, el árbitro no hizo nada.
El truco con el que Karpov logró ganar la octava partida no fue parapsicológico, fue realmente un truco sucio y nada más
La primera gran movida de Karpov
Todo estaba igualado, las quejas iban y venían y finalmente el campeón del mundo hizo una “jugada magistral”. Previo al comienzo de la partida existía el saludo protocolar. Pero Karpov no lo cumplió y Korchnoi resultó afectado por la movida, generando que su juego fuera inferior y que el soviético ganara su primer juego en 28 movimientos, lo que era casi un paliza.
“El truco con el que Karpov logró ganar la octava partida no fue parapsicológico, fue realmente un truco sucio y nada más. Se estipuló que deberíamos darnos la mano antes de cada partida, y si alguien quiere detener esta formalidad debe informar al árbitro principal, y cuando vine a jugar al ajedrez, Karpov no aceptó mi mano, así que estaba tan enojado, tan fuera de control, que perdí esta partida sin jugar”, contó Korchnoi.
El siguiente “round” fue por un yogurt. Durante los juegos, la delegación soviética le llevaba el lácteo cuando les parecía. El retador puso el grito en el cielo: podía ser un código que le informara a Karpov cuándo atacar y cuándo pedir tablas (o empate). “¿Cómo sé yo si esto no tiene un significado extra ajedrecístico?. Un yogur de frutilla puede decir que ataque, en cambio sí es de banana que debe ofrecer tablas “ dijo Korchnoi. Finalmente se determinó que desde ese momento, solo podía llevarse un yogurt del mismo gusto y a la misma hora todas las partidas.

En la partida once, el retador devolvió el golpe: hizo llegar al doctor Berginer, su psicólogo, con el discurso de que podía interferir las ondas cerebrales de Zukhar. La jugada le salió bien y Korchnoi ganó su primera partida. Sin embargo, tres días después Berginer dejó la ciudad, atemorizado por los agentes de la KGB que cada día estaban más cerca de donde se sentaba.
Karpov ganó los tres juegos siguientes y se puso 4 a 1, a solo dos victoria de retener el título. Korchnoi contrarrestó con la aparición de Didi y Dada, dos miembros de la secta Ananda Marga, perseguida en Rusia. A Zukhar no le gustó mucho la aparición de estos dos hombres con túnica anaranjada, que hablaban en un dialecto extraño, y se marchó del recinto. El retador ganó el round y el match estaba 4 a 2 para el campeón del mundo.
Sin embargo, los rusos acusaron a Didi y Dada de asesinato, lo que obligó a las autoridades de ponerlos en prisión. Zukhar volvió a ver la partida y Karpov se puso 5-2.
El yoga da vuelta la partida, momentáneamente
Korchnoi refugió a los yoguis y se dedicó a practicar yoga con ellos. La meditación funcionó y la partida se puso 5-5.
Pero el exceso de confianza jugó en contra del retador. En la partida 32, decidió salir a atacar con negras, en vez de jugar conservador y esperar a un encuentro donde impusiera las condiciones con blancas. El campeón del mundo jugó su mejor partida y destrozó a Korchnoi. Con la suerte echada, el retador no se presentó al día siguiente y Karpov mantuvo el campeonato mundial.
El centro formó un equipo de 18 agentes especiales cuya misión era asegurar la derrota de Korchnoi en 1978
Korchnoi acusó a los soviéticos de colocar micrófonos en su habitación. Según él no había forma de que Karpov supiera con tanta certeza lo que iba a hacer en esa partida.
Años después, archivos desclasificados de la KGB decían: “El centro formó un equipo de 18 agentes especiales cuya misión era asegurar la derrota de Korchnoi en 1978. Su jefe era el Coronel Víktor Baturinsky (con antecedentes destacados en las purgas de Stalin); el plan incluía la presencia en la delegación del parasicólogo Vladimir Zukhar, de tres maestros, un médico, un preparador físico, un psiquiatra, un químico, un experto en telecomunicaciones y varios agentes, cuyas funciones fueron desconocidas“.
Poco antes de morir a los 85 años, Korchnoi contó que un día se cruzó con el excampeón mundial Miguel Tal, el letón que representaba a la Unión Soviética, quién le dijo: “De la que te salvaste, querido Víktor. No hubieras salido vivo de esa isla si ganabas ese match“.


