Una norteamericana que invita migrantes a su casa: ¿por qué y para qué?

Una norteamericana que invita migrantes a su casa: ¿por qué y para qué?

“Estaba viviendo mi vida pequeña y perfecta,” dijo al diario The Guardian la joven de 34 años. “Ni siquiera sabía que existían centros de detención para inmigrantes. Tampoco sabía que las familias estuvieran separadas. No pensé que había personas que huían del peligro y venían a Estados Unidos".

MDZ Mundo

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Una norteamericana de 34 años abrió hace algunos años las puertas de lo que denominó Casa de Paz, un lugar donde se da asistencia a personas que salen a la calle luego de haber estado detenidas por cruzar la frontera entre México y Estados Unidos. A Sarah Jackson se le ocurrió este proyecto luego de un viaje que realizó con todos los gastos pagados por su iglesia para aprender sobre la inmigración en esa frontera.

“Una y otra vez, la Biblia habla de tratar al peregrino o al inmigrante como a uno de los nuestros,” le dijo Sarah a The Guardian para referirse a la desesperación de la gente a la que conoció en la frontera. Agregó, además, que lo cierto es que no “tratamos a los nuestros de esa manera".

La organización Casa de Paz es sin fines de lucro y tiene como fin ayudar a los detenidos recién liberados y a sus familias a recuperarse después de meses de detención migratoria. Ofrece un lugar para quedarse, comida, ropa y transporte. Además, es la casa de Jackson, y "los huéspedes son tratados como familia", le aseguró a The Guardian.

En el portal oficial de este proyecto, bajo la imagen de Sarah se explica que cuando ella abrió "Casa de Paz comenzó Voleibol Internacional, una liga de voleibol que dona el 100% de sus ganancias para pagar los gastos operativos de la casa de hospitalidad. Ella ha estado hospedando y ayudando a reunir familias desde entonces".

Parte de la operatividad de "rescate" implica que todas las noches los voluntarios recorran los 15 minutos en auto al centro de detención de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (conocido como Ice por su siglas en inglés) en Aurora para recoger a los que han sido liberados, ya sea bajo fianza o por haber ganado su caso de inmigración, y llevarlos a la Casa.

Hasta el momento, más de 1,400 personas de 23 países diferentes se han alojado en la Casa y la gran mayoría son solicitantes de asilo de Centroamérica. Aunque altruista y beneficiosa para las muchísimas personas que quedan varadas en una situación de migración, no todo es color de rosas en la Casa de Paz. La falta de empatía por parte de la comunidad aledaña, la falta de apoyo del gobierno y otros asuntos hacen que la tarea se todavía más difícil de lo que ya es.

Leé la nota completa aquí.

 

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