¿Cómo hizo Japón para aplanar la curva del COVID-19 sin cuarentenas?

¿Cómo hizo Japón para aplanar la curva del COVID-19 sin cuarentenas?

El país del Sol Naciente está a punto de abandonar el estado de emergencia.

MDZ Mundo

MDZ Mundo

Luego de ignorar las medidas tomadas en general en el mundo para luchar contra el coronavirus, Japón disminuyó a docenas de contagios y se prepara para abandonar el estado de emergencia.

Nunca se impusieron restricciones al movimiento, negocios abiertos ni desplegar alta tecnología para rastrear a sus habitantes, Japón ni siquiera tiene un centro de control de enfermedades, y mientras se incentivaba al mundo a testear, los nipones solo realizaron tests a un 0,2 % de la población, uno de los índices más bajos de los países desarrollados.

Actualmente su cifra de fallecidos es de 796, con una curva de contagio aplanada. En Tokio los casos no son mayores a números de un dígito y, si bien la posibilidad de una segunda ola de infección es posible, Japón está listo para salir de la emergencia.

Sin embargo, desde el país oriental consideran que no hay ningún factor que marque la diferencia con las medidas tomadas por otros países exitosos.

Mikihito Tanaka, profesor de la Universidad de Waseda especializado en comunicación científica , comento que “con sólo mirar las cifras de mortalidad, se puede decir que Japón tuvo éxito. Pero ni siquiera los expertos saben la razón”.

Se generó una lista en los medios de comunicación que reúne 43 posibles factores para entender esta situación, que incluyen el uso de máscaras de manera cultura, la baja tasa de obesidad y la decisión de cerrar escuelas tomada tempranamente, entre otros. También se consideró que, por la naturaleza del idioma, los habitantes emiten menos gotas de saliva al hablar. De cualquier forma, los expertos no pueden asegurar una medida exacta que haya marcado la diferencia con el resto de los países.

A la conclusión que han arribado es que esta pandemia genera experiencia para actuar ante la situación en el futuro. Consideran que es fundamental una rápida y temprana respuesta de la población ante la enfermedad.

Por su parte, si bien el gobierno ha sido criticado por su lentitud en las medidas, se elogia a los rastreadores de contactos que comenzaron a actuar al comienzo de la pandemia. Esto demostró la capacidad de respuesta del sistema de salud japonés que puso en esa misión a más de 25.000 enfermeras con experiencia en el rastreo de infecciones, que en tiempos normales apuntan a gripe común o tuberculosis. Japón comenzó a rastrear el movimiento de la enfermedad apenas se detectaron los primeros casos.

Países como Estados Unidos y Reino Unido están comenzando a emular este sistema, contratando y capacitando rastreadores de contacto al mismo tiempo que intentan reabrir su economía.

Yoko Tsukamoto, profesora de control de infecciones en la Universidad de Ciencias de la Salud de Hokkaido aseguró: "Mucha gente dice que no tenemos un Centro de Control de Enfermedades en Japón, Pero el centro de salud pública es una especie de CDC local".

La experiencia del crucero Diamond Princess en febrero, que provocó cientos de infecciones y captó los ojos del mundo, le proporcionó a los expertos japoneses los datos sobre la propagación del virus, al mismo tiempo que ponía el tema en debate público y conciencia social.

“Otros países todavía veían el virus como un problema ajeno, pero en Japón, el escrutinio internacional sobre las infecciones a bordo y el ritmo al que el virus corrió por todo el barco aumentó la conciencia y el reconocimiento de que lo mismo puede suceder en todo el país, Para Japón, era como tener un coche en llamas justo fuera de tu casa." comentó Tanaka.

Lo que muchos consideran clave es que desde un principio los expertos médicos tomaron el control de la situación, ante la falta de liderazgo político, y se convirtió en una práctica óptima en el manejo de emergencias de salud pública. “Se podría decir que Japón ha tenido un enfoque dirigido por expertos, a diferencia de otros países”, dijo Tanaka.

Para ello los expertos crearon el mensaje de las “Tres C”: “Evitar espacios cerrados, colmados de gente y de contacto cercano.” Se instó a la gente a mantenerse alejada de los demás por completo.

"El distanciamiento social puede funcionar, pero en realidad no ayuda a continuar con la vida social normal. Las 'Tres C' son un enfoque mucho más pragmático y muy efectivo, mientras que tienen un efecto similar." dijo Suzuki de la Universidad de Hokkaido.

Otro factor que se considera como importante es la conciencia de la salud del pueblo japonés como un factor clave. Tampoco se descarta que la cepa del virus que se propagó en Japón sea diferente y menos peligrosa.

La investigación del Laboratorio Nacional de Los Alamos, en Estados Unidos, estudió las distintas cepas que se propagaron y llegaron a la conclusión que la europea tenía mutaciones respecto a la asiática. De cualquier forma, este estudio todavía no ha sido aprobado por pares y ha recibido distintas críticas.

Sin embargo, Japón no descarta que, por la falta de datos de portadores asintomáticos, las cifras mostradas sean inferiores a las reales.

Aun así, la respuesta japonesa no es considerada perfecta, si se la compara con Taiwan que solo tuvo siete muertes o Vietnam que no tuvo.

Norio Sugaya, profesor visitante de la Facultad de Medicina de la Universidad de Keio en Tokio y miembro de un panel de la Organización Mundial de la Salud  comentó que: "No se puede decir que la respuesta de Japón haya sido asombrosa, Si miras a los otros países asiáticos, todos ellos tenían una tasa de mortalidad que era aproximadamente 1/100 de los países occidentales."

De cualquier forma, la economía japonesa no ha salido indemne de la situación. La economía ya había recibido un golpe con el aumento del impuesto a las ventas y entró en recesión en los primeros tres meses de este año. Los economistas estiman que el segundo semestre será peor, con posibilidades de deflación. Además, la caída del 99 % de los turistas, tras el cierre de fronteras, frenó la industria del turismo que estaba en auge y se mostraba como motor de crecimiento.

Por su parte, las autoridades ya avisaron que, aunque se levante el estado de emergencia la vida no será igual, por el miedo a un nuevo brote de coronavirus. La población de Japón es la más antigua del mundo, lo que convierte a muchos en personas con factores de riesgo. Es por ello que se aprobó el uso de medicamentos.  El lema de las autoridades habla de “vivir con el virus”, reconociendo la imposibilidad de eliminarlo por el momento, aprovechando el tiempo ganado para aumentar la investigación.

 “Tenemos que asumir que la segunda ola podría ser mucho peor que la primera y prepararnos para ella”, dijo Yoshihito Niki, profesor de enfermedades infecciosas en la Escuela de Medicina de la Universidad de Showa. “Si la próxima explosión de casos es peor, el sistema médico se derrumbará.”

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?