Por qué la ayuda de Estados Unidos a Ucrania sólo pospone lo inevitable: la rendición de Zelenski
La escena, vista tiempo atrás, se repitió el sábado: el festejo de congresistas estadounidenses ondeando banderas ucranianas tras aprobar un robusto paquete de miles de millones de dólares a Kiev. Tan solo tres días después el Senado hizo lo propio y el presidente Joe Biden le dio "luz verde" este miércoles. Sin embargo, mucho ha cambiado en estos más de dos años que lleva la llamada "operación militar especial" de Rusia. Más aún, ¿esta nueva ayuda solo podría posponer -por unos meses- la inevitable rendición del gobierno de Volodimir Zelenski?
En el último tiempo mucho se ha hablado acerca de que el conflicto bélico se mantiene gracias a la ayuda de Washington a Kiev. Pero esto no ha sido gratis para la Administración Biden: la opinión pública del votante promedio fue cambiando entendiendo que el Gobierno le ha dado demasiado apoyo a un pequeño estado que está destinado a perder frente a uno de los ejércitos más poderosos del mundo, a la vez que esos recursos se podrían utilizar para enfrentar una auténtica invasión de millones de migrantes ilegales en la frontera entre Estados Unidos y México.
Si bien este último paquete de ayuda -de casi 61 mil millones dólares- se aprobó holgadamente en la Cámara de Representantes (311 vs. 112), el apoyo fue considerablemente menor en relación a los votos que recibió la partida para Israel -un aliado histórico de EE.UU. en Medio Oriente- (366 vs. 58) y aún más diferencia obtuvo el proyecto de ley que destina fondos a la seguridad del Indo-Pacífico (Taiwán, entre otros), con un voto bipartidista de 385-34.
Lo cierto es que el avance lento pero constante de Rusia en el campo de batalla es evidente -el último "trofeo" que levantó el Kremlin fue la toma de la representativa ciudad de Avdiivka. A esta altura ya nadie cree en su sano juicio que Ucrania pueda recuperar el este del país y mucho menos Crimea. Muy por el contrario, todo parece indicar que -más allá de toda ayuda que podría prolongar el conflicto- el desenlace parece inevitable.
Entonces, ¿por qué aparece en este momento esta "jugosa" ayuda -que incluye 23 mil millones de dólares para reponer los arsenales estadounidenses para Ucrania-? La respuesta es simple: las elecciones presidenciales en el país norteamericano.
Se estima que esta "inyección" bélica podrá contener la defensa ucraniana durante los próximos seis a ocho meses. La fecha encaja como "anillo al dedo" en la estrategia reeleccionista del mandatario demócrata Joe Biden: el 5 de noviembre los estadounidenses acuden a las urnas. Una derrota de Ucrania en medio de la campaña electoral, luego del envío de decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes a un país que se encuentra a 7.800 kilómetros de distancia, podría resultar fatal para el alicaído dirigente de 81 años.
Es tal el miedo del establishment político estadounidense a una victoria rusa que, en esta ocasión, además de dinero, se incluyó un bonus para autorizar el envío de ATACMS de mayor alcance, un dispositivo que incluso el Pentágono tiene reparos de proveer. Además se aprobó la autorización para disponer de activos rusos embargados en favor de Ucrania.
El retraso de este paquete a Kiev, que se aprobó tras meses de estancamiento, se vio reflejado claramente en la incapacidad que demostró la defensa ucraniana en este último tiempo para hacer frente a la avanzada de Moscú.
En este marco es que el sector más "trumpista" del Partido Republicano fue el que se opuso a esta nueva ayuda. De hecho, Donald Trump ha dicho, en más de una oportunidad, que el conflicto lo solucionaría en tan solo 24 horas dándole el Donbás, Crimea y algún otro territorio étnicamente ruso a Moscú. Este bien podría ser el escenario que se dé en los próximos meses si finalmente se impone el líder del movimiento MAGA en las urnas.
Mientras tanto, Zelenski obviamente festeja (en los últimos 6 meses recibió apenas 300 millones de ayuda militar) porque Biden firmó el proyecto de ley casi de inmediato -tras su paso fugaz por el Senado- de forma tal que el grueso de la ayuda llegue al país europeo entre fines de este mes y el transcurso del siguiente.
Para Moscú, a la luz de estos hechos, la secretaría de Estado ya no apuesta por una "victoria mítica" de Kiev, sino que solo quiere que el Gobierno de Zelenski resista al menos hasta las elecciones y así no arruinar la imagen de Biden.
"Las élites gobernantes de Estados Unidos… están dispuestas a suministrar armas al régimen de Kiev para que sea capaz de luchar hasta el último ucraniano", señaló María Zajárova, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso luego de conocerse la aprobación del paquete de ayuda a Kiev.
Es más, esta agudización de la inmersión estadounidense en el conflicto -para Zajárova- no solo va a posponer un poco más la -irremediable- derrota de Zelenski sino que además va a significar un "fiasco tan estrepitoso y humillante" para la Casa Blanca tal como lo fue Vietnam y Afganistán.
Adelantadose a lo que viene, el pasado 11 de abril el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, aconsejó a Estados Unidos -y sus socios occidentales- que se preparen para discutir la "rendición incondicional" de Ucrania en el corto plazo.

"Muy pronto, el único tema de cualquier reunión internacional sobre Ucrania será la rendición incondicional del régimen de Kiev. Les aconsejamos a todos que se preparen para ello con antelación", afirmó el diplomático en una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sosteniendo que la "propaganda" de los medios hegemónicos occidentales ya no pueden seguir tergiversando lo que realmente sucede en el frente de batalla.
Nebenzia, además, expuso que Zelenski ha dado los últimos "manotazos de ahogado" rebajando la edad de reclutamiento frente a un nivel críticamente bajo de disposición a luchar en la población ucraniana. Denunció también que en su afán de mostrar algún tipo de logro, el ejército ucraniano insiste en atacar la central de Zaporiyia provocando una amenaza constante de "catástrofe nuclear".
"Lo único que le queda al régimen de Kiev, en estas circunstancias, es actuar con rabia impotente según las peores tradiciones terroristas… Así es como pasará a la historia, como un régimen inhumano y misántropo, de terroristas y nazis, que traicionó los intereses de su pueblo y lo sacrificó por el dinero occidental y las dádivas para Zelenski y su círculo íntimo", concluyó.
En tanto, las cientos de empresas ucranianas que fabrican armas y equipos militares que surgieron desde la invasión rusa están luchando por sobrevivir a tal punto que, ante la falta de recursos en Kiev, varias de ellas están pidiendo que se les permita exportar.

Según el ministro ucraniano de Industrias Estratégicas, Oleksandr Kamyshin, la producción anual potencial del complejo militar-industrial se sitúa actualmente entre 18.000 y 20.000 millones de dólares. Sin embargo, el ministro reconoció a Reuters que el Gobierno ucraniano solo puede financiar un tercio de esa cantidad.
Es tal la falta de recursos de las fuerzas armadas ucranianas que días atrás el propio Zelenski declaró abiertamente que se quedaron sin misiles de defensa antiaérea y un ataque ruso con misiles destruyó la central térmica de Trypilska, la mayor central eléctrica en torno a la capital del país.
Los comentarios de Zelenski se produjeron tras las repetidas advertencias de su Gobierno a sus aliados sobre la escasez de defensas aéreas, reflejando la grave situación en la que se encuentra la defensa ucraniana.
En este punto, ¿qué margen hay para iniciar negociaciones de paz? En lo inmediato, poco y nada. Por un lado, el Kremlin ya no le cree absolutamente nada a los gobiernos globalistas occidentales (no así con un eventual segundo mandato de Trump en la Casa Blanca). Es por eso que la propuesta "pacifista" del presidente francés Emmanuel Macron, de iniciar una tregua durante los próximos Juegos Olímpicos de París -26 de julio al 11 de agosto-, encontró un frío e inmediato rechazo por parte del Gobierno de Vladimir Putin.
Sin embargo, hay que aclarar que, de las dos partes, la rusa es la que viene insistiendo en negociar una salida.
El 12 de abril, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que el acuerdo de paz frustrado en 2022 entre Rusia y Ucrania podría servir de base para nuevas negociaciones. Peskov se refería a las conversaciones celebradas en Estambul hace dos años. En ese entonces, todo quedó en la nada luego de que el gobierno de Zelenski se echara para atrás una vez que las tropas rusas se retiraron de las proximidades de Kiev -tal como se había acordado-. Al parecer, el acuerdo incluía cláusulas que exigían que Ucrania no entrara en la OTAN, limitara el tamaño de sus fuerzas armadas y concediera un estatus especial al Donbás. Finalmente, Zelenski desconfió de que Putin cumpliera con su palabra y todo quedó en la nada.
Hoy Moscú retoma la propuesta pero desde el país euroasiático reconocen que no hay indicios de que Kiev quiera iniciar las conversaciones. Es que, presionado también por Washington, Zelenski insiste en que no se sentará a negociar hasta que las tropas rusas abandonen el otrora territorio ucraniano -incluyendo Crimea-; algo que, a esta altura, resulta imposible.
Mientras tanto, la millonaria ayuda estadounidense prolongará lo que más temprano que tarde, y de una manera u otra, parece destinado a ocurrir: la rendición ucraniana.

