Perú: la historia del país que retira los muertos de sus propias casas

Perú: la historia del país que retira los muertos de sus propias casas

El virus se disparó sin control en ese país a pesar de ser el primero en decretar cuarentena total y de realizar mayor cantidad de testeos.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

El caso de Perú, respecto a su situación con el coronavirus es más que particular. El 16 de marzo decretó la cuarentena. Fue el primer país de Latinoamérica en hacerlo. Pero aún así no lograr controlar el virus y es el segundo de la región con más contagios después de Brasil, ya que este miércoles pasó la barrera de los 100.000 y los fallecidos superan los 3.000.

Las historias en Lima son tan escalofriantes como dolorosas. Familias enteras afectadas. Casos positivos que no fueron atendidos por el colapso del sistema de salud. Suicidios y todo tipo de tragedias que afectaron desde adultos mayores hasta niños.

Familias que tuvieron que soportar cuerpos de sus padres, abuelos, tíos, hermanos en sus casas hasta que a alguien se le ocurriera venir a buscarlo. 

Un dato llamativo es que las funerarias empezaron a contratar venezolanos para retirar los cuerpos y luego incinerarlos. 

Todo esto, nada menos que en el primer país en decretar cuarentena total, pero que a pesar de eso escaló al 12º lugar en el mundo en número de diagnósticos confirmados, por encima de China continental y debajo de India.

Y el verdadero alcance del desastre es mayor. Con más de la mitad de los casos sin contar, según las estimaciones de varios expertos, las autoridades califican al coronavirus como la pandemia más devastadora que ha azotado la región desde que en 1492 los europeos trajeron a América enfermedades como la viruela y el sarampión, según indica Clarín.

Los peruanos están muriendo por cientos en sus hogares, por lo general en zonas próximas a los mercados de alimentos que se han vuelto los focos de contaminación más peligrosos, según las autoridades.

"Todos los días me encomiendo a Dios para no contaminarme'', dijo un venezolano que trabaja en una funeraria en Lima, ciudad que, hasta el mes pasado, contaba con unos 865.000 migrantes venezolanos.

Esta gente trabaja de lunes a domingo, incluso de noche y madrugada, conduciendo coches fúnebres a través de los barrios ricos pegados al Pacífico, pero también se internan entre colinas apretujadas de barriadas donde el virus golpea con fuerza. Así, acumulan historias para contar.

Debido al aumento de la mortalidad, las autoridades han instalado casi dos decenas de contenedores marítimos en los hospitales de Lima que mantienen los cadáveres a cero grados.

Mientras, los empleados de las funerarias cuentan que los militares que controlan las calles capitalinas se alejan espantados de la carroza cuando confirman que llevan cadáveres de víctimas de COVID-19. Algunos uniformados, que en medio de la pandemia deben continuar con sus labores, se persignan en silencio.

Más de 5.000 policías han sido diagnosticados con la enfermedad, con 92 muertes, de una fuerza de aproximadamente 100.000. El ejército ha sufrido niveles más bajos de la enfermedad.

Lo que todos se preguntan ante esta desesperante situación, y teniendo en cuenta las medidas tomadas aparentemente con tiempo, es: ¿Qué salió mal?

Las autoridades peruanas destacan que el país hizo más de 700 mil pruebas para detectar el virus, la cifra más alta en la región. También hubo una cuarentena temprana. 

Entonces, la respuesta a esta situación está en que Perú es un país con 70 por ciento de informalidad. Millones que viven del día a día, y un Estado poco eficiente, incapaz de hacer llegar oportunamente las ayudas, en dinero y alimentos, para la población más vulnerable, Y hacer cumplir una rigurosa cuarentena ha sido complicado.

El coronavirus se inició a comienzos de marzo en los barrios de clase media y alta, con personas llegadas del extranjero, pero ahora se extiende en los barrios populares, donde millones viven hacinados en precarias viviendas, muchas sin agua.

Los desordenados y atiborrados mercados populares, las largas colas en los bancos para cobrar los bonos de ayuda y el transporte público, son los principales focos de contagio.

El precario sistema de salud está al límite y en algunas regiones del país ya ha colapsado, indica Clarín.

El número de casos de coronavirus, y de decesos, se triplicó en relación al 30 de abril, y familiares de fallecidos y personal sanitario reclaman por las carencias de equipos y medicinas en los hospitales públicos.

Perú tiene 7.533 pacientes hospitalizados con covid-19, mientras crematorios de cementerios de Lima trabajan día y noche para incinerar a fallecidos por esta enfermedad y se forman filas de carros fúnebres afuera de algunos hospitales del Callao.

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