Brasil: Bolsonaro convirtió al Ministerio de Salud en un "cuartel militar"

Brasil: Bolsonaro convirtió al Ministerio de Salud en un "cuartel militar"

El ministro interino de Salud, general Eduardo Pazuello, nombró nueve militares en cargos estratégicos de esa cartera, mientras el presidente Jair Bolsonaro impulsa el uso de la cloroquina contra la COVID-19, un medicamento poco recomendado y que es fabricado por las Fuerzas Armadas.

Redacción MDZ

Redacción MDZ

La polémica por la situación del Ministerio de Salud de Brasil sumó un nuevo capítulo con la designación de nueve militares en puestos clave de esa cartera, luego de que el presidente Jair Bolsonaro designara como titular interino al general Eduardo Pazuello tras la salida del médico Nelson Teich.

La primera medida de Pazuello, un especialista en logística, no fue sanitaria, sino táctica: colocó a nueve militares en cargos de asesoría, coordinación y directores del Ministerio de Salud. Con ello, esa estratégica cartera se convirtió en un verdadero "cuartel militar" que deberá enfrentar la explosiva aceleración de la pandemia de coronavirus en Brasil, donde ya sumó más de 270.000 casos confirmados y 17.800 muertes.

El Ministerio de Salud había estado a cargo de dos médicos que renunciaron tras tener diferencias con Bolsonaro: el traumatólogo Luiz Henrique Mandetta y el oncólogo Nelson Teich. Ambos se habían negado a firmar un protocolo para que los médicos receten a enfermos de COVID-19 la cloroquina, una sustancia contra la malaria no recomendada por la comunidad médica para esta enfermedad y que en Brasil está siendo fabricada en laboratorios de las Fuerzas Armadas.

Pese al oscuro panorama, Bolsonaro aún no eligió a un nuevo ministro de Salud y parece contentarse con la designación provisoria de Pazuello. En diálogo con simpatizantes en la puerta de la residencia presidencial, Bolsonaro se defendió y dijo que ninguno de sus ministros "se fue por corrupción como ocurría en otros gobiernos".

En este contexto, la militarización del Ministerio de Salud se suma a la ola verde oliva que domina el Palacio del Planalto, donde ya hay una estructura de militares retirados y en actividad como nunca se vio antes, ni en la dictadura (1964-1985). En primer lugar, se destacan tres hombres de alta confianza de Bolsonaro: los generales Walter Braga Neto como jefe de gabinete, Luiz Eduardo Ramos (en actividad) como ministro Secretario General, y Augusto Heleno como jefe del Gabinete de Seguridad Institucional.

Mientras Bolsonaro militariza el Ministerio de Salud, la situación se vuelve más crítica en los estados. En Pernambuco, uno de los nordestinos que concentra más casos y fallecidos junto con Ceará y Maranhao, el gobernador local, Paulo Cámara, dio positivo de COVID-19.

En Sao Paulo, la situación se está acercando al famoso "pico" de la curva. Allí, el gobierno local anticipó los feriados de Corpus Christi y el Día de la Conciencia Negra para mañana y el jueves, con el viernes como día laborable opcional. Por ende, el gobierno está analizando sumar el lunes como feriado para evitar declarar un lockdown, el bloqueo total que es rechazado por la base bolsonarista y que debería ser administrado por la policía paulista contra los negacionistas que salen con sus vehículos y sin barbijo a pedir el fin de la cuarentena.

En tanto, tres de las principales entidades médicas de Brasil desaconsejaron la iniciativa del presidente Bolsonaro del uso de cloroquina para tratar a pacientes. La Asociación de Medicina Intensiva Brasileña, la Sociedad Brasileña de Infectología y la Sociedad Brasileña de Neumología publicaron un manifiesto sobre las débiles evidencias de la supuesta efectividad de la cloroquina y los muchos problemas colaterales comprobados que acarrea.

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?