Vladimir Putin: quién es el hombre que lo llevó a la presidencia

Vladimir Putin: quién es el hombre que lo llevó a la presidencia

Valentín Yumashev jugó un papel clave en la llegada de Putin a la presidencia de Rusia. Y, en una rara entrevista, le contó a la BBC la historia de su ascenso.

BBC Mundo

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A lo largo de la historia, los gobernantes rusos han llegado al poder de diferentes maneras.

Durante mucho tiempo fue por nacimiento, Vladimir Lenin lo hizo con una revolución y los secretarios generales del Partido Comunista Soviético esperando pacientemente su turno luego de haber escalando posiciones en el politburó.

Pero hace 20 años a Vladimir Putin el poder le fue entregado en una bandeja del Kremlin.

El antiguo oficial de la KGB -el servicio de seguridad soviético- fue elegido por el presidente Boris Yeltsin y su círculo íntimo para liderar el ingreso de Rusia en el siglo XXI.

Pero, ¿por qué Putin?

El "vice" brillante

Valentín Yumashev jugó un papel clave en la llegada de Putin a la presidencia de Rusia.

El experiodista, que luego se convirtió en funcionario del Kremlin, pocas veces da entrevistas. Pero aceptó reunirse con la BBC y contar su historia.

Valentín Yumashev llevó a Vladimir Putin al Kremlin.

 

Yumashev, uno de los asesores más cercanos de Yeltsin -y futuro esposo de su hija, Tatiana- fue quien le dio a Putin su primer trabajo en el Kremlin, en 1997.

"El jefe administrativo saliente de Yeltsin, Anatoly Chubais, me dijo que conocía a un gran gerente que sería un buen vice para mí", recuerda el entonces jefe de gabinete del presidente.

"Fue él quien me presentó a Vladimir Putin. Empezamos a trabajar juntos e inmediatamente noté el extraordinario trabajo de Putin. Era brillante formulando ideas, analizando y argumentado sus planteamientos", agrega.

Pero, ¿pensó en algún momento que podía ser presidente?

"Yeltsin tenía varios candidatos en mente, como Boris Nemtsov, Sergei Stepashin y Nikolai Aksenenko. Yeltsin y yo hablamos mucho acerca de sus posibles sucesores. Y eventualmente hablamos de Putin", recuerda.

"Yeltsin me preguntó: '¿Qué piensas de Putin?' Creo que es un excelente candidato, le contesté. Creo que deberías considerarlo. Está claro, por la forma en la que hace su trabajo, que está listo para tareas más difíciles", relata Yumashev.

Putin es un antiguo funcionario de la KGB.

 

¿No le preocupaba acaso el pasado de Putin en la KGB?

"Muchos exagentes de la KGB, como Putin, habían abandonado la organización conscientes de su descrédito. El hecho de haber trabajado para la KGB no significaba nada. Putin había demostrado ser un liberal y un demócrata que quería continuar con las reformas de mercado", responde.

La sucesión secreta

En agosto de 1999, Boris Yeltsin nombró a Vladimir Putin como su primer ministro. Era una clara señal de que el presidente Yeltsin estaba preparando a Putin para el Kremlin.

Para entonces Yeltsin estaba dispuesto a seguir en el cargo por un año más. Pero en diciembre de 1999 y para sorpresa de todos decidió retirarse antes.

"Tres días antes de Año Nuevo convocó a Putin a su residencia campestre. Me pidió que estuviera presente, junto a su nuevo jefe de gabinete, Alexander Voloshin. Le dijo a Putin que no pensaba quedarse hasta julio y que renunciaría el 31 de diciembre", cuenta Yumashev.

"Solo un pequeño grupo lo sabía: yo, Voloshin, Putin y la hija de Yeltsin, Tatiana. Yeltsin no se lo dijo ni a su esposa", destaca.

Yeltsin renunció el 31 de diciembre de 1999.

 

La tarea de redactar el discurso de despedida de Yeltsin le correspondió a Yumashev.

"Fue un discurso difícil de escribir. Era obvio que sería un discurso histórico. El mensaje era importante. Es por eso que escribí la famosa frase: 'Les pido perdón'", cuenta.

"Los rusos habían sufrido mucho durante la década de 1990. Yeltsin tenía que mencionarlo", explica.

En la víspera de Año Nuevo, Boris Yeltsin grabó su último mensaje televisivo en el Kremlin.

"Fue un gran shock para todos los presentes. Excepto para mí, que había escrito el discurso. La gente rompió a llorar. Fue un momento muy emocionante", recuerda Yumashev.

"Pero era muy importante que la noticia no se filtrara. Había que esperar cuatro horas antes del anuncio oficial. Entonces cerramos la habitación con llave. Nadie se podía ir. Yo tomé la cinta y la llevé a la estación de TV. El discurso fue transmitido a media noche", cuenta.

A esa hora Vladimir Putin se convirtió en presidente en funciones. Tres meses después, ganaría las elecciones.

¿Un miembro de "la familia"?

A Valentín Yumashev a menudo se lo describe como un miembro de "la familia": el círculo íntimo de Yeltsin que se dice tenía una profunda influencia sobre el mandatario a finales de la década de 1990.

Yumashev dice que "la familia" era "un mito, una invención".

Pero hay pocas dudas de que, durante los 90, la frágil salud de Yeltsin llevó al líder del Kremlin a confiar cada vez más en un pequeño círculo de parientes, amigos y empresarios.

Boris Yeltsin y Vladimir Putin durante una acto en la Plaza Roja de Moscú en Mayo de 2000.

 

"El entorno de Putin no tiene la misma influencia", dice el politólogo Valery Solovei.

"Hay dos categorías de gente hacia las que Putin se inclina: amigos de infancia, como los hermanos Rotenberg, y exmiembros de la KGB", explica.

"Pero él no sobrestima su lealtad. Yeltsin confiaba en los miembros de su familia. Putin no confía en nadie", afirma.

Sin arrepentimientos

Putin ha permanecido en el poder, como presidente o primer ministro, durante 20 años. En ese tiempo ha construido un sistema de poder que gira en torno suyo. Y bajo su égida Rusia se ha convertido en un Estado cada vez más autoritario, con menos libertades y derechos democráticos.

"Yeltsin creía que tenía una misión, y también lo cree Putin", dice Solovei. "Yeltsin se veía a sí mismo como Moisés: quería liberara a su pueblo del yugo comunista".

"La misión de Putin es regresar al pasado. Quiere vengar lo que ha dado en llamar 'la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX': la caída de la Unión Soviética. Él y su entorno, antiguos oficiales de la KGB, creen que la destrucción de la URSS fue provocada por los servicios de inteligencia occidentales", agrega.

El hombre que le abrió las puertas del Kremlin a Vladimir Putin no se arrepiente.

 

En cualquier caso, el Vladimir Putin de hoy tiene poco parecido con la figura liberal que Yumashev recuerda.

¿Lamenta entonces el antiguo jefe de Putin haberlo llevado al Kremlin?

"No me arrepiento. Es evidente que los rusos todavía confían en Putin", es su respuesta.

Pero Yumashev creen que la renuncia de Boris Yeltsin debe servir como lección a todos los presidentes rusos, y que esa lección es "que es muy importante saber renunciar y darle espacio a los jóvenes. Esto era algo muy importante para Yeltsin".

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