Proyecto Ocoa Bay, ¿viñedos en el Caribe?
El Caribe es una geografía que parece haber sido obra de un pintor extravagante y desbordado por la imaginación. Es ahora escenario de un nuevo terroir en el mundo del vino del continente, gracias al desarrollo del proyecto Ocoa Bay, con enología de chilenos y españoles.
El área en que se se ubican los viñedos se localiza a 90 kilómetros de la ciudad de Santo Domingo, entre las ciudades de Azua y Baní. Allí, se impone un viñedo resort de dos millones de metros cuadrados. La cadena CNN emitió un informe en el que consideró que allí había potencial para convertirse en el Napa Valley del Caribe. Suena exagerado, aunque es lo mismo que opinan desde el Centro de Investigación de Viticultura y Enología de Galicia, en España.
Todo este sueño salió de la cabeza del arquitecto Gabriel Acevedo, uno de los tres dueños. Asegura que “se trata de un proyecto agroturístico que ha sido tramitado a través de la Ventanilla Única de Inversión del Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEIRD) y con los permisos fiscales de la oficina técnica del Consejo Nacional de Fomento Turístico (Confotur). Por tanto, ha recibido el seguimiento para que el vino dominicano sea parte de nuestra marca país”, adelanta.
Para emplazar los viñedos y el desarrollo de hoteles, centros de degustación, restaurantes y el resto de infraestructura necesaria ya se han invertido 25 millones de dólares, desde el 2013 hasta la fecha. Sin embargo, en el master plan, que será culminado en 2023, la inversión asciende a otros 145 millones más. Sin duda se ubica entre los negocios más importantes en la industria del vino en el continente.
Por este emprendimiento de características revolucionarias, Gabriel Acevedo fue nominado a empresarios del año pasado en República Dominicana. Las primeras pruebas y el proceso de investigaciones sobre el cultivo comenzó en 2005. La respuesta obtenida en Ocoa Bay ofrece excelentes condiciones para la actividad.
Se han adoptado las variedades Moscato de Hamburgo, Tempranillo, Malvacia, Italia, French Colombard, Cabernet Sauvignon, Monte Pulciano. Y también en fase experimental preparan otras bebidas derivadas de la uva.
Los vinos que producen varían de los tintos a blancos, rosados y, claro, espumantes. El viñedo experimental de 12 hectáreas concentra una producción de 15 mil botellas por vendimia. La poda ocurre dos veces al año, razón por la cual multiplican el terreno cultivable. El objetivo es llevar la producción a 60 mil botellas, incluyendo un espumante creado a base de mango y chinola.
Toda la producción se integra a un propio club de vino, el que ya cuenta con mil socios. “Los llamamos nuestros elegidos. Un grupo de personas muy exclusivas que nos han apoyado como parte de la estrategia financiera y que hemos elegido sean parte de Ocoa Bay. Por eso, hay que hacer un tour enológico, visitar nuestro restaurante o ser miembro del club de vinos para poder adquirirlos”, detalla Acevedo.
Acevedo con sus socios ya saborean la marca Ocoa Wines. Los planes de crecimiento han sido cuidados al detalle: “Queremos producir espumante de forma masiva, puesto que lo desarrollamos en gran parte con los mangos que no se exportan. En tanto que la del vino blanco, tinto y rosado queremos que sea más exclusiva. Es nuestra visión, pero todo depende del crecimiento de los viñedos”, sostiene el arquitecto.
Ignoto en Argentina, ya existe una lista de personas gravitantes en la industria, como Francis Ford Coppola, el magnate de negocios inglés Richard Branson, el creador de las luminarias del museo del Louvre, Jean Philippe Corrigou, y los críticos más influyentes de la Ribera del Duero, han dado veredictos má que satisfactorios sobre estas cosechas.
En el emprendimiento trabajan 20 personas, bajo la supervisón del enólogo chileno Felipe Zuñiga. En cambio, es el español Antonio Menéndez quien ofrece la certificación y capacita a los trabajadores dominicanos en este exótico rubro agrícola para el Caribe.
Ocoa Bay incluye la construcción de un hotel boutique de 50 habitaciones al que han denominado rústico-sofisticado, a 500 metros de altura sobre el nivel del mar. “Un hotel que tendrá como traspatio el Parque Nacional de Bosque Seco y que incluirá un wellness spa y medicina preventiva. Pero sobre todo, un hotel de experiencia donde se podrá disfrutar de las noches con telescopio propio”.
Cualquiera podrá acceder a los tres microclimas de Ocoa Bay. Es posible llegar a 1.400 metros de altura y los 6 grados Celsius, pasando por paisaje de coníferas para concluir en una playa. "Esto es algo único en la isla, si tenemos en cuenta que la transformación se hace en 80 segundos”, concluye Acevedo.