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Mandato (Brasil pone a Temer en línea de fuego)

El presidente del Senado renunció por vínculos con corrupción. Una encuesta dice que se duplicaron los brasileros que no ven a Temer terminar su período. Petrobras aumentó el combustible.
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Del latín mandātum.

1. Orden o precepto que el superior da a los súbditos.

2. Orden dada a un aparato para que realice una determinada operación.

3. Encargo o representación que por la elección se confiere a los diputados, concejales.

4. Período en que alguien actúa como mandatario de alto rango.


Michel Temer es el presidente temporario de Brasil. Y dentro del terremoto político que protagonizó este año, que culminó con la destitución de Dilma Rousseff, todas las miradas apuntan a su gestión con lupa de arqueólogo. Es que ha sido uno de los ideólogos de este movimiento que puso fin al mandato del PT de Lula. En este sentido, hasta circularon audios sobre su solapada conspiración en sus funciones como vicepresidente.

Temer, después de todo, es un presidente de la legalidad democrática, pero no tanto de la legitimidad. A tal punto que varios de sus más cercanos correligionarios han sido parte de algún tramo de la operación judicial más importante que Brasil haya conocido en su lucha anticorrupción: el Lava-Jato.

Justamente ayer el país volvió a conmoverse, pero esta vez por la salida de quien era el presidente del Senado, Renan Calheiros, surgido de las filas del grupo político de Temer, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Renan Calheiros, de presidente del Senado a ciudadano común, para afrontar su defensa judicial. Otro más en la lista del Lava-Jato.

Ha sido una salida obligada. Mejor dicho: apurada por los rigores de la justicia federal, específicamente por la actuación del Marco Aurélio Mello, ministro del equivalente a nuestra Corte Suprema. 

Calheiros se ha visto acorralado y para no perjudicar a un gobierno débil en legitimidad electoral ha preferido dar un paso al costado.

El Lava-Jato viene a demostrar lo que todo el mundo sabe pero que a veces es difícil de comprobar: la corrupción, cuando es endémica, no distingue partidos políticos ni empresarios de cualquier escala. 




Cualquier semejanza con la realidad argentina no es ninguna casualidad


Una de las paradojas de la flamante salida de Renan Calheiros es que su cargo, la presidencia del Senado, quedó en manos de un hombre del PT, Jorge Viana. Es casi como una ironía del destino político de un país que ha perdido el rumbo institucional. Algunos indicadores de la economía, sin embargo, contradicen este declive, pero, ni a los más optimistas, estos datos logran convencerlos del todo. La delgada línea entre la gobernabilidad (o no).

Y como muestra basta valerse de los también recientes anuncios de Petrobras: es que desde hoy rige un aumento del 9,5 % en el precio del diésel en las refinerías, lo que se traduce en un alza del 8,1 % para todos los combustibles. La empresa estatal y una de las más poderosas del continente explicó la suba en los siguientes términos: "El aumento observado en los precios del petróleo y derivados y la desvalorización de la tasa de cambio en el período reciente".

Insisto: cualquier semejanza con la realidad argentina no es ninguna casualidad, ya saben

Lobo suelto, cordero atado. La traición y la atracción del poder.


Otro dato no menor en esta historia surgió ayer en San Pablo, al conocerse una encuesta que nos compara en algún punto con Brasil, aunque no de un modo feliz. Fue elaborada por Eurasia Group y ellos pusieron el foco en las posibilidades ciertas de gobernabilidad de la gestión Temer. Se trata de la evaluación de una consultora internacional, especializada en medir el riesgo político. Y toda la conclusión al respecto parte del hecho que se ha duplicado al 20 % de brasileros la opción en la cual se piensa que el presidente interino no culminará su mandato.

"La analogía más próxima que podemos hacer de este escenario ocurrió en la Argentina en 2001, cuando tres presidentes cayeron en tres años, debido a los tremendos problemas económicos, que ocurrieron por la incapacidad de defender el cambio fijo del país", concluye el documento de Eurasia. Pero también advierte: "El tamaño de los dolores económicos en Brasil no llega ni cerca al impacto causado por la desvalorización significativa de la moneda argentina en 2001, pero un ambiente  apoyado en la inquietud social puede ser peligroso para Temer".

La estrategia del presidente interino es apoyarse en el Legislativo. Y aunque la población coincida con su proyecto de modificar la Constitución para poner un techo al gasto del presupuesto público en los próximos 20 años, no será tarea sencilla despacharlo en Diputados y Senadores. En especial cuando el Senado está presidido ahora por un opositor, que ya adelantó su rechazo a la iniciativa económica.

¿Carlos, Carlos Bianchi? ¿El celular de Dios sigue siendo el mismo?


Eurasia Group, sin embargo, cree "muy improbable que Temer caiga", pero no deja de alertar sobre el creciente malhumor social en relación al escándalo Lava-Jato. Es que el fin de semana casi 400 mil personas se movilizaron para que estas operaciones judiciales no cesaran. Y la presión de esta gente en la calle selló la suerte de Renan Calheiros, quien ayer no tuvo más opción que hacerle un favor a su gobierno y ponerse a disposición de la justicia. 

Calheiros era uno de los promotores de ponerle freno a las acciones e investigaciones judiciales


Siempre en palabras de la consultora, el gran problema político (y el gran riesgo) es que el país carece de plan B. "Antes de la salida de Dilma, un gobierno liderado por el actual presidente representaba un plan B claro para terminar con la crisis. No existe nada parecido ahora", dice en otros de los párrafos de su documento.

Michel Temer, mientras, prepara nuevos cambios en el gabinete. Y se habla incluso de la incorporación directa del ex presidente Fernando Henrique Cardoso. No existen los magos para solucionar los problema de gran escala de Brasil, pero cada vez son más los que allí quieren pensar que sí existe el mago del milagro.

Por ahora, los conejos se esconden en las galeras y no hay forma que siquiera asomen sus orejas. La vida real es el verdadero enemigo de Michel Temer. Y hasta el traidor más avezado sabe que con eso no se juega.