Francisco, un Papa que desorienta y suma
¿De quién es el papa Francisco? ¿En qué ideología abrevan sus celebradas palabras? En todo caso, ¿de cuál tono de sus discursos hay que aferrarse para definirlo, del de Aparecida o el de Santa Cruz de la Sierra?
Francisco, que en definitiva es el mismo Jorge Bergoglio que conocimos los argentinos, reúne por izquierda, por derecha y también por el centro y los costados que puedan quedar. Aquel Bergoglio, a los sectores más tradicionales de la Iglesia que recuerdan sus posiciones clásicas en contra de las tendencias "progres" de la política y la propia religión; de los sectores más populares que vieron en él a un ejemplo de dirigente, con prácticas austeras y con su sencillez.
En Aparecida, Brasil, manifestó la "preocupación ante formas de gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se creían superadas" mientras que en Santa Cruz de la Sierra alegró a los partidarios del bolivarianismo latinoamericano a quienes parecían dirigidas sus anteriores palabras, al refrescar los conceptos de la otrora proscripta Teología de la Liberación. Dos días después de aquello, el "obispo de Roma" criticó a las ideologías: "Siempre terminan en dictaduras", dijo, y les hizo volcar la tinta a los que se estaban deshaciendo en elogios hacia su pretendida filiciación chavista.
Francisco "es peronista", tituló en Inglaterra The Economist, pero no hacía falta que lo hiciera, ya que lo sabíamos. Nueve días antes de que Bergoglio entrara al consistorio pontificio MDZ habló del " Papa peronista, pero anti K", no porque fuéramos profetas, sino bromeando con la posibilidad y creyendo que representaba a un peronismo no kirchnerista.
Allí aparece otro punto: la presidenta Cristina Fernández de Kirchner suma 6 visitas al pontífice argentino, algo inusitado antes de que fuera elegido para el cargo en Roma, ya que lo "ninguneó" constantemente. "Cristina se ha transformado en una seguidora", le dijo un hombre del entorno del pontífice a MDZ en agosto del año pasado, cuando este diario accedió a una audiencia con Bergoglio.
En diálogo con el programa "Tormenta de ideas" por MDZ Radio, el filósofo italiano Gianni Vattimo consideró al papa rioplatense como un producto de la latinoamérica chavista. "La elección de Bergoglio al trono del Papa es como una conclusión natural de las transformaciones políticas de Latinoamérica de las últimas décadas. Porque si uno piensa, lo que ha pasado de nuevo e importante desde el punto de vista político, hay que tener en cuenta los cambios en América Latina: Chávez, Correa, Lula, Cristina. El continente tenía como un derecho natural de dar, también, el Papa, sólo que ha tomado una hegemonía ideal", dijo Vattimo a MDZ.
En el mismo programa, el teólogo de la Liberación Leonardo Boff, ignorado por san Juan Pablo II, repudiado por Benedicto XVI y recogido por Francisco, sostuvo: "Creo que es un avance magisterio, pontificio sobre las cuestiones sociales porque nunca un Papa habló tan directamente. Él habla de un sistema de ganancias a cualquier costo, sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la madre tierra. Convoca a todos a superar la globalización de la destrucción por la de la esperanza que se traduce en un empeño concreto de cambios. Se refiere, así, a un cambio estructural fundamental que renueve las relaciones sociales entre los seres humanos y con la madre y hermana tierra". Boff consideró Francisco logró evolucionar la vieja dicotomía "capitalismo - marxismo" y se deshizo en elogios. "Porque antes los Papas -dijo- habían mantenido una cierta neutralidad con este sistema. Él, por el contrario, lo ataca directamente nombrándolo como un sistema sin misericordia, cínico que no respeta a nadie y que vive destruyendo pueblos e inclusive dice 'vive amenazando de muerte a la madre tierra'. Entonces creo que este es un avance muy claro".
Y finalmente, el historiador y escritor liberal mexicano Enrique Krauze, entrevistado por MDZ, subrayó que no cree que el Papa adhiera al sistema bolivariano. "Es peronista en tanto piensa que hay una necesidad de reivindicar su vocación social; eso está bien". Y subrayó que "la iglesia no ha sido muy sensible a las libertades civiles, al estado de derecho, a todas estas instituciones que vienen de un pensamiento no religioso, francamente ni siquiera cristiano sino liberal".
Krauze dejó como análisis que "lo que está por verse es si el papa Francisco es como siempre ha sido la Iglesia, alérgico al liberalismo constitucional. Todavía está el aire la moneda para ver quién es el papa Francisco".
En definitiva, a pesar de la rapidez del repaso y de la simplificación de situaciones que hemos hecho en esta nota, puede decirse que lo que está consiguiendo el papa Francisco es sumar por todos lados. Quienes no recuerden hacia dónde iba la iglesia católica tanto en lo real como en lo simbólico durante el papado de Benedicto XVI no van a admitir el cambio de rumbo que lento, pero notorio, ha impuesto el argentino.
Suma y sigue. ¿Está bien o está mal?

