Venezuela: ¿como si detuvieran a Macri por apoyar el 18F?
Hay varias lecturas posibles de lo que sucede por estas horas en Venezuela. Pero centralmente, la situación da la posibilidad de leer exactamente a la inversa lo que dice oficialismo y oposición, respectivamente.
El Gobierno de Venezuela mandó detener al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, opositor, acusándolo de encabezar una intentona de golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro. Allanaron su despacho y se lo llevó un equipo numerosos (algunos dicen 50 y otros 130) de miembros del Sebin, la Inteligencia más cercana al mandatario chavista. Aun hoy se desconoce su paradero.
Maduro señaló en cadena nacional que "será procesado por la justicia" tras señalar que "no voy a ser débil en contra de quienes conspiran con el país, menos con los fascistas".
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Así como el cargo que ejercía Ledezma puede ser comparado con el de Mauricio Macri, la situación puede equipararse, aunque simplificando, a que el gobierno argentino, debido a sus sospechas de que estaba en marcha un "golpe blando" el 18F, mandara detener sin orden judicial a Macri por su apoyo a la movilización.
Ledezma le dobló el brazo al chavismo en el área metropolitana de Caracas en las últimas elecciones,en donde fue ratificado por el electorado. Perdió "el Filmus" venezolano: Ernesto Villegas, un hábil comunicador que llegó a ser ministro del área y quien informó, por ejemplo, sobre la salud y la muerte de Hugo Chávez. Villegas es hermano de quien asumió el poder de la cadena Globovisión, Vladimir, luego de que un grupo empresario se quedara con la mayoría accionaria y el canal cesara en su prédica opositora.
Como Villegas perdió Caracas, Maduro lo nombró "Vicepresidente a cargo de Caracas", un cargo por encima del de Ledezma. Le dio poder y le quitó recursos al alcalde, vaciando de contenido su sillón y dejándole escasamente las tareas de "planificación". Caracas se vió en la insólita situación de contar con dos autoridades máximas: una elegida y otra impuesta, una opositora y otra chavista.
Al revés
Lo sucedido en Caracas puede leerse también en sentido inverso a lo difundido oficialmente:
el gobierno de Maduro concretó un golpe de Estado contra el alcalde Ledezma, bajo la excusa de que éste lideraba un golpe contra Maduro.
Golpe a golpe, toda la oposición es calificada por el chavismo venezolano como "golpista", sin más.
Y aquí aparece otra ironía: un gobierno enteramente alineado con el régimen cubano y de fuertes lazos con Irán, China y Rusia acusa a la oposición de ser amigos de Estados Unidos.
En Venezuela muchos analistas, además de estar preocupados por una cadena de allanamientos a dirigentes antichavistas, muchos de ellos efectivamente "amigos de EEUU", buscan las razones de por qué ahora, luego de más de una docena de anuncios de "inminente golpe".
- Algunos ven un movimiento que busca darle entidad a la teoría del golpe de estado, tantas veces esgrimida en vano y que, por eso mismo, venía perdiendo fuerza.
- Otros hablan de un intento por suspender las elecciones parlamentarias. En medio de las actuales condiciones económicas y con la economía jugándole en contra a la imagen del Gobierno, el oficialismo debería poner demasiado para poder sostener su apabullante mayoría en el Congreso (la Asamblea).
Si perdieran por poco sería muy malo para Maduro. Pero si perdieran por mucho sería un posible final del chavismo.
En la balanza se ponen las dos opciones: qué se pierde en imagen si se posponen las elecciones parlamentarias, por un lado y qué significaría la debacle del chavismo en caso de salir derrotados en esa elección.
Denunciar el golpe fortalece las bases del movimiento creado por Chávez y le da oxígeno a Maduro.
Del lado del Gobierno la voz es unísona: Estados Unidos y un eje que alimentan España y Colombia, según su punto de vista, buscan terminar violentamente con el chavismo.
Hasta ahora, lo que hay, es un golpe final contra el gobierno de Caracas en donde se impone al "Filmus" venezolano como único jefe, a pesar de sus derrotas.

