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Tras el Apple Watch, Suiza deja el podio de país relojero

Primero, el país desestimó la importancia de las piezas japonesas de cuarzo en los 70. Ahora, renunció a fabricar relojes inteligentes.
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 La "perfección del reloj suizo" más temprano que tarde será un dicho del pasado. Es que Suiza -según los analistas- ha cometido un segundo error histórico que, esta vez, puede dejarlo fuera del circuito de la relojería.

Un informe publicado por Swissinfo.ch se golpea el pecho por esto.

 A finales de la década de 1970, bajo la dirección de Ernst Thomke, Jacques Müller y Elmar Mock, se creó el Swatch, un reloj económico que fue capaz de relanzar la relojería helvética, tras el golpe que le había asestado la producción nipona. Hoy, el director de Creaholic, una empresa de ingeniería y consultoría técnica, critica que los relojeros suizos no estén participando en el naciente mercado de los relojes inteligentes

Mock, en diálogo con el portal informativo suizo, admitió la situación: "El acontecimiento actual no es el lanzamiento del reloj inteligente en sí, sino que sea el gigante de la comunicación Apple quien se esté lanzando a este mercado. Es lógico que la gente quiera ponerse un accesorio inteligente en la muñeca, una zona estratégica y emocional hasta ahora reservada para llevar relojes. En mi opinión, este mercado posee un potencial colosal".

Además, agregó que "el gran desafío reside en el entorno digital que rodea a estos relojes. Google, Samsung o Apple lanzarán el suyo. Y la experiencia que registre el consumidor será muy importante. Aún hay mucho por conocer, pero solo se aprende haciendo las cosas. Estoy convencido de que los grandes grupos tecnológicos ganarán esta apuesta".

El fundador de Swatch sostuvo que "el reloj de Apple es mucho más atractivo que el resto de los relojes inteligentes en el mercado. Personalmente, lo utilizaría. No olvidemos que los teléfonos inteligentes de primera generación no reemplazaron inmediatamente a los antiguos teléfonos móviles. Cuando apareció el Iphone, Blackberry afirmaba que Apple no tenía ninguna oportunidad de convencer al consumidor, ya que lo estaba privando de un teclado, y Nokia estaba convencida de que las pantallas grandes no gustarían a los clientes…".

A la hora de los balances, Mock expresó que "Suiza ha perdido la ‘guerra de la muñeca’. Solo uno de cada 200 relojes en el mundo se fabrica en Suiza. Sin embargo, las ganancias que genera este reloj superan la suma de las ganancias de los otros 199. Suiza ha ganado pues la ‘guerra del dinero’. La relojería helvética ha sido capaz de convertir el latón en oro al crear una joya mecánica que simboliza el ingenio y el trabajo del hombre. Ha sido capaz de realizar un magnífico trabajo de diseño, mercadeo y comunicación. Los kaláshnikov no eliminaron los sables samuráis, y los relojes inteligentes tampoco aniquilarán los relojes mecánicos".

Agregó que "no obstante, Suiza ha perdido de una magnífica oportunidad. Es perturbador constatar que los barones de la relojería helvética encuentran este mercado tan poco interesante. Considerando una realista cifra de ventas de 100 millones de relojes inteligentes por año, hablamos de un mercado que podría alcanzar los 30.000 millones de dólares, lo que supera el valor total de la relojería suiza".

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