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Oposición venezolana llama a resistir control biométrico de compras

El gobierno bolivariano dijo que el sistema deberá estar instalado en el todo el país en tres meses. Los opositores se niegan a aceptarlo. Rebelión.

Dirigentes de la oposición llamaron hoy a los venezolanos a rechazar la intención del gobierno de imponer un sistema para controlar las compras mediante un sistema de lectura de las huellas dactilares, en medio de un severo desabastecimiento en los mercados locales.

El anuncio de la aplicación del sistema, que ya se usa en el país para votar en las elecciones, despertó un rechazo unánime de los partidos y dirigentes opositores, que recordaron que en junio del año pasado el presidente Nicolás Maduro repudió y calificó como una "locura" un intento de control de las compras en la región occidental de Zulia.

El gobierno bolivariano dijo que el sistema deberá estar instalado en el todo el país en tres meses.

El líder de la oposición, Henrique Capriles, dijo que el gobierno intenta esconder sus intenciones utilizando nombres pomposos para el mecanismo de control, que fue bautizado por el superintendente de Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, como "sistema biométrico de abastecimiento en las redes de alimentación públicas y privadas".

En un encuentro en la región central de Miranda, de la cual es gobernador, Capriles dijo que el sistema lector de huellas es una "tarjeta de racionamiento".

"Esto de la tarjeta es un racionamiento instalado donde no te dejarán comprar más que un pollo a la semana", afirmó. Agregó que ese sistema no mejorará el abastecimiento popular.

"Ellos acabaron con la producción nacional. Mientras no haya un cambio en el modelo seguirá habiendo escasez. El problema de la escasez es de fondo. Hay escasez porque quebraron la industria. Los venezolanos tenemos que levantarnos para que este modelo cambie, para que podamos conseguir los productos cuando querramos. Este racionamiento tiene que ser una oportunidad para que el pueblo se una contra eso", indicó.

A su vez, el alcalde metropolitano de Caracas y líder opositor, Antonio Ledezma, afirmó que se trata de una "humillación más" para los venezolanos.

"La decisión del régimen de instalar esas 'captahuellas' en los abastos y supermercados, representa un procedimiento vejatorio a la dignidad de los venezolanos. Es propio del esquema de cubanización de nuestro país, con la diferencia de que en vez de controlar lo que comemos con una tarjetica de cartón, como lo hacen en Cuba desde hace 50 años, aquí lo harán con tecnología 2.0", alegó.

Mientras, el diputado Ismael García, un ex seguidor del fallecido mandatario Hugo Chávez, dijo que la medida viola los derechos de los ciudadanos y señaló que el pueblo no tiene por qué soportar esta "humillación".

García advirtió que ese sistema se puede convertir en una "bomba de tiempo" para un gobierno, pues "estaríamos entrando en las fechas decembrinas".

"Esto va a generar el rechazo de la mayoría de la población, que ya tiene tiempo sometido a humillaciones y restricciones en todos los sectores... Invitó a todo el país a que nos rebelemos cívicamente contra esta medida", recalcó.

El presidente de la organización no gubernamental Asocionación Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), Roberto León, alertó que el sistema viola derechos garantizados en la Constitución, como el acceso a los bienes de consumo

"Se pretende limitar a los ciudadanos el acceso a los alimentos. Quiero retomar las palabras del presidente Maduro el año pasado cuando ordenó suspender el control que se intentó hacer en Zulia", agregó.

Esta semana, Maduro afirmó que el sistema es una "bendición" para evitar los "fraudes" contra la alimentación del pueblo.

"Eso va a ser como fue el captahuellas en el sistema electoral: una bendición antifraude. Es sistema perfecto", alegó.

El mecanismo utiliza lectores ópticos de huellas para reconocer a cada persona que compre productos básicos, muchos de ellos sujetos a controles de precios. Méndez dijo que el sistema permitirá que las personas compren lo necesario, lo que reducirá el contrabando y la venta ambulante, que ofrece los productos a precios más altos.

El proyecto fue revelado en medio del desabastecimiento de productos de bienes de consumo masivo en los mercados, que se ha agudizado en el último año, acompañado por una inflación de 60 por ciento.