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¿Alguien sabe para qué sirve el Mercosur?

Lejos de lo soñado, el bloque del Cono Sur es hoy solo la sombra de lo que pudo ser. Los amigos ya no son tan amigos. Un club de discursos.

El Mercado Común del Sur (Mercosur) nunca llegó a serlo.  De hecho, ni siquiera hay acuerdo entre los países que lo integran en torno a cuándo deben reunirse. La reunión que este martes tiene como sede a Caracas y en donde la Argentina asume, de la mano de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la presidencia pro témpore fue suspendida en diciembre para enero; en enero para febrero. Anunciaron allí que sería en marzo y, finalmente, se realiza con ocho meses de demora, en el borde final de julio. La presidenta chilena, Michelle Bachelet, directamente suspendió su participación mientras que Paraguay vetó que Bolivia, Guyana y Surinam sean miembros plenos.

Se ha transformado en un foro, como tantos. En una especie de "Facebook" en donde cada país "postea" sus argumentos y los otros le ponen "me gusta", buscando ver cómo viraliza en el resto del complejo vínculo entre naciones y bloques del mundo su mensaje.

En las reuniones previas al encuentro de este martes, la ministra de Industria argentina introdujo a los partícipes del encuentro en otra página del tan mentado "relato" del gobierno nacional. Fue cuando dijo que el Mercosur "realmente comenzó a dar frutos a partir de 2003". Cabe recordar que en ese año se hizo cargo del gobierno Néstor Kirchner quien ya, para otro "dramaturgo" de la versión de los que ganaron, como es José Pablo Feinmann, fue "el creador del Mercosur", tal como lo enseñó por el canal educativo Encuentro.

Nacido en 1985, se soñó con una zona de libre comercio, de países amigos capaces de actuar como "uno solo". Se alimentó la idea de la integración cultural en la diversidad, y de avanzar con un bloque de naciones más cercano al interés de los pueblos de la región que a los intereses, exclusivamente, de los interesados en jugar al comercio exterior.

Pero las trabas y zancadillas entre países fue más fuerte que el espíritu regional. Repentinamente, por razones más político ideológicas que las que empujaron a crear el Mercosur, Venezuela fue parte y, en gran medida, disputó el liderazgo que históricamente había tenido Brasil.

La Argentina hoy mantiene problemas sustanciales de comercio con Chile, por la minería, Uruguay y Paraguay, por los puertos fluviales y del Río de la Plata y con Brasil, básicamente arancelarios, pero no solo eso.

Mientras tanto, la Celac, como contraposición a la OEA, nació y creció con Unasur como germen primero. Y la "familia" se extendió con el surgimiento de la Alianza del Pacífico, con una posición de aliada, sin dudas, con Estados Unidos, pero con la capacidad de negociar con Rusia y China, mirando hacia el otro lado del océano.

Por ello, el Mercosur debería volverse a explicar: para qué sirve, cuáles son sus acciones en bloque más allá de la práctica de la retórica. Qué futuro tiene en la relación comercial interna entre los países que lo componen, y como bloque, como "uno solo" ante el mundo.