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Una por una, las conclusiones del debate sobre Migración y Desarrollo

Estados Unidos, México y el Vaticano debatieron en la capital azteca, en medio de la crisis migratoria. Qué se dijo y a qué definiciones llegaron.

Durante una misa en la Basílica de Guadalupe, el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, lamentó que los líderes de las naciones promuevan la apertura de sus fronteras para el comercio y el dinero pero las cierra para las personas migrantes, quienes constantemente sufren de persecución y abusos.

El número dos de la Santa Sede hizo un llamado a los obispos mexicanos para colaborar en la solución del conflicto migratorio y participar en la edificación de una sociedad basada en el absoluto respeto a la vida humana. "Mientras por un lado se abren cada vez más las fronteras para el comercio, para el dinero, para las nuevas tecnologías, por otro lado, las personas padecen múltiples restricciones, atropellos y abusos, quedando en situaciones de vulnerabilidad”, expresó el mitrado.

En su homilía, pidió a los fieles católicos rezar por el papa Francisco quien, aseguró, envía sus saludos y bendiciones a la nación mexicana.

La noche de ayer, Pietro Parolin acudió al santuario mariano para contemplar a unos cuantos centímetros la imagen de la Virgen de Guadalupe. Estuvo acompañado por el Nuncio Apostólico en México, Cristoph Pierre; el Cardenal Norberto Rivera, el Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Robles Ortega y otros religiosos.

El documento

El 14 de julio de 2014 se llevó a cabo en la ciudad de México, el “Coloquio México-Santa Sede sobre Migración Internacional y Desarrollo” presidido por el Secretario de Estado de la Santa Sede, Cardenal Pietro Parolin y por el Secretario de Relaciones Exteriores, Dr. José Antonio Meade Kuribreña. En este importante encuentro participaron, entre otros: los Cancilleres de El Salvador, Guatemala y Honduras, además de la Subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, funcionarios y legisladores, obispos y otros representantes de la Iglesia Católica, académicos, miembros del cuerpo diplomático y consular así como personas interesadas en este delicado desafío regional.

• Preocupados por los retos que enfrentan las personas migrantes que viajan a otros países buscando mejores oportunidades para su desarrollo, se coincidió en la importancia de destacar la dimensión humana que posee la migración internacional en el escenario actual.


• Reconocemos el gran aporte que la migración ha realizado en la historia de las naciones y que continuará si colaboramos para crear las condiciones idóneas para ello. Reconocemos también que la movilidad es una dimensión constitutiva del mundo global que exige un enfoque de corresponsabilidad, en especial regional, en el que todas las partes debemos buscar estrategias innovadoras para alcanzar la más plena inclusión social y humana. Dicha corresponsabilidad implica hacer copartícipes a la sociedad civil, a la Iglesia Católica y al gobierno en la búsqueda de soluciones integrales para la paz y el desarrollo de los pueblos.


• Coincidimos en reconocer que la dignidad de las personas no procede de su situación económica, su filiación política, su nivel educativo, su pertenencia étnica, su convicción religiosa o su estatus migratorio. Todo ser humano por el hecho de ser persona posee la misma dignidad y merece el mismo respeto.


• Compartimos información y análisis sobre nuestras preocupaciones comunes en materia de migración internacional, su vinculación al desarrollo de los países, la protección de los derechos humanos, así como sobre la pertinencia y urgencia de atender de manera integral las problemáticas derivadas de estos estremecedores dramas humanos de nuestro tiempo.


• Coincidimos en la necesidad de privilegiar la dignidad de la persona humana y de la unidad familiar como eje central para la interpretación del fenómeno de la migración y el diseño del marco normativo y las correspondientes políticas públicas. Todo ello con el fin de avanzar hacia un escenario que facilite la migración legal, segura y ordenada, así como el reconocimiento del aporte de los migrantes al desarrollo social y la vigencia plena de sus derechos humanos tanto en países de origen, como de tránsito y de destino.


• Compartimos el compromiso de velar por el interés superior del niño y de la niña, reconociéndolos como criterio prioritario en la política migratoria.


• Coincidimos en la importancia de prevenir y combatir la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, proteger a las vi?ctimas de la trata de personas y proteger a los migrantes de la explotacio?n y otros abusos, a la vez que reiteramos la necesidad de contar con poli?ticas nacionales y regionales para prevenir y combatir esos flagelos.


• Estamos conscientes de la necesidad de atender en los países de origen las causas estructurales que impulsan a muchas personas a emigrar buscando mejores condiciones de vida. Asimismo, reiteramos la importancia de facilitar la integración de los migrantes en las comunidades de acogida, como una importante estrategia para disminuir la xenofobia, el racismo, la discriminación y cualquier otra forma de intolerancia.

• Reafirmamos la necesidad de promover y proteger de manera efectiva los derechos humanos de todos los migrantes, en especial los de las mujeres y de los niños, independientemente de su estatus migratorio, y de fortalecer la cooperación y el diálogo a todos los niveles.


• Reconocemos la confianza y la colaboración recíprocas existentes entre el Estado mexicano, la Iglesia Católica y otras Asociaciones religiosas, y destacamos su importante contribución en la atención, protección y auxilio a la población migrante.


• Reconocemos asimismo, la activa participación y las muy valiosas contribuciones de los Ministros de Relaciones Exteriores de El Salvador, Guatemala y Honduras durante los trabajos del Coloquio así como la posición constructiva del gobierno de los Estados Unidos. 


• Con miras a fortalecer la cooperación en materia de migración internacional y desarrollo, México y la Santa Sede coincidieron en:


1. Promover la protección de los derechos humanos de los migrantes en los foros multilaterales correspondientes, incluyendo la mejora de las percepciones de la opinión pública respecto de los migrantes y la migración.


2. Trabajar más estrechamente para desterrar la globalización de la indiferencia a la que nos han conducido la exclusión y la desigualdad.


3. Garantizar el interés superior del niño y de la niña, la promoción de la dignidad de la persona y la unidad familiar en todo momento, y en especial para hacer frente a situaciones de crisis migratorias. Se sugiere dar una consideracion especial al fenómeno emergente de los niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados, incluso ampliando la lista de causales de la proteccion internacional.


4. Promover el diálogo y la reflexión de múltiples aspectos vinculados con la migración internacional, la necesidad de construir un enfoque integral que de manera equilibrada incorpore la migración, el desarrollo y los derechos humanos, y que tenga como centro la dignidad de las personas migrantes.


5. Reconocer la importancia de las políticas de integración, retorno y reunificación familiar en plena observancia de los derechos humanos de la persona migrante.


6. Impulsar lo establecido en la Declaración del Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo de las Naciones Unidas, adoptada por la Asamblea General en octubre de 2013, a fin de lograr el reconocimiento universal de la importante función que desempeñan los migrantes como asociados en el desarrollo de los países de origen, tránsito y destino, y en ese sentido, recomendar su inclusión en la Agenda del Desarrollo post-2015.


7. Reconocer el importante papel de la sociedad civil y de la Iglesia Católica en las iniciativas de acogida y acompañamiento de los migrantes y fortalecer aquellas que más y mejor incidan en la protección efectiva de sus derechos.

Panel "Fomentando el entendimiento entre los pueblos: el migrante como agente de desarrollo"

Durante el Coloquio México-Santa Sede sobre Migración y Desarrollo, en el tercer panel, "Fomentando el entendimiento entre los pueblos: El migrante como agente de desarrollo" moderado por la Ministra Reyna Torres Mendivil, Directora General de Protección de Mexicanos en el Exterior de la SRE.

Como introducción a este panel se presentó un video acerca de una iniciativa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia la cual consiste en integrar y dar empleo a migrantes de Ghana en el cultivo y producción de piña. Esta experiencia es un ejemplo de políticas públicas exitosas que favorecen a los migrantes como agentes de desarrollo.

Mons. Álvaro Ramazzini, Encargado de la Pastoral de la Movilidad Humana del Consejo Episcopal de Guatemala fue el primero en participar, y comenzó hablando de su experiencia como Obispo con los migrantes en la frontera México-Guatemala.


Después, Monseñor Ramazzini habló de los migrantes guatemaltecos en Estados Unidos, quienes se caracterizan por ser honrados y trabajadores. Señaló también la enorme importancia que éstos tienen para la economía tanto de Guatemala como para las comunidades en las que radican en EUA.

La segunda participación fue el Prof. Antonio M. Battro, miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales resaltó la importancia de trabajar en el área de la Salud y de la Educación en torno a la migración. Dijo que la globalización de la educación gracias a las nuevas tecnologías es un tema que no se puede dejar de lado, pues éstas además han servido para acortar las distancias y unir a las familias.

La última participación de este panel fue la del Ministro Javier Díaz de León, Cónsul General de México en Raleigh, Carolina del Norte. Destacó el sentido negativo que en la mayoría de los casos se le da al fenómeno migratorio y pidió ver todas las aristas del mismo.

Mencionó que el fenómeno migratorio en la región, es un fenómeno dinámico y cambiante pues las razones, las personas, los lugares de origen-destino se modifican con el paso de los años. Del mismo modo pide se debieran modificar las políticas públicas y las acciones a favor de los migrantes para que no pierdan vigencia y efectividad. 

Panel sobre "La niñez migrante: necesidad de un enfoque y soluciones regionales"

 Durante el Coloquio México-Santa Sede sobre Migración y Desarrollo, en panel "La niñez migrante: necesidad de un enfoque y soluciones regionales", moderado por el Sr. Leonardo Kourchenko, el P. Flor Maria Rigoni, Director de la Casa del Migrante Belén, Tapachula pidió unos momentos de silencio para pedir perdón a todos los migrantes por lo que no hemos hecho por ellos. Señaló la necesidad de que Estados Unidos reconozca las situaciones que ha provocado. Llamó a los gobiernos de Centroamérica y México a reconocer la situación de violencia que viven sus países. Propuso un plan de contención ayudando a las casas de migrantes para que ellos sientan que son tratados humanamente, y lanzar una Convención, como fue la de Cartagena, para buscar una migración legalizada.

Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, citando las palabras de Jesús, llamó a atender al drama de los niños migrantes, no levantando muros sino construyendo puentes. Advirtió que lo que agrava el problema es la utilización perversa de los niños para explotarlos laboralmente, llevarlos a la guerra, prostituirlos o comerciar con sus órganos. Por eso urgió a erradicar la trata de personas, nueva forma de esclavitud. Propuso el modelo italiano para enfrentar a la mafia: quitarle el dinero y usarlo para rescatar a sus víctimas. Concluyó señalando que la Iglesia debe comprometerse más en la defensa de los niños migrantes.

El Dr. Luis Fernando Carrera, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, compartió una reflexión personal sobre la migración, ya que sus abuelos fueron migrantes. Asimismo mencionó que todos somos partícipes del fenómeno migratorio de una u otra manera y que por ello debemos tomar conciencia del papel que nos corresponde en el mismo y a combatir a quienes se aprovechan de la necesidad de los migrantes como son los "polleros" y tratantes.

Después el Dr. Jeffrey Sachs habló de la realidad a la que se enfrentan los niños migrantes y las familias de migrantes en los Estados Unidos. También mencionó la importancia de poner a la familia como centro de desarrollo y a trabajar por ella y para ella sin diferencias filiaciones y preferencias políticas. Invitó a los líderes sociales a trabajar con moralidad y no con pragmatismo.