García Linera, el “otro yo” de Evo Morales, en Mendoza
Álvaro García Linera es el hombre metódico que pone en orden a Bolivia detrás de la figura más expuesta, emblemática y basada en el carisma que aporta el presidente Evo Morales. Sin dudas, es un engranaje fundamental en el sostenimiento del gobierno boliviano y su proyecto que, aunque está alineado al “eje chavista”, lo está más por carencia de sustentación propia en lo económico que por otra cosa, ya que en lo metodológico y hasta en lo político, preserva una identidad propia.
La visita
El vicepresidente de Bolivia estará el lunes durante pocas horas en Mendoza. Lo suficiente como para que la Universidad Nacional de Cuyo le imponga el doctorado Honoris Causa y continúe con su agenda en el país. Hace cuatro años fue el turno del propio Evo Morales (foto, abajo), quien ya acumula -a pesar de su formación empírica y su vida dedicada a la lucha gremial del lado de los cocaleros- una veintena de este tipo de títulos académicos otorgados fuera de su país y una decena en universidades bolivianas.
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Mendoza es una tierra a la que la inmigración boliviana le ha dado mucho y, a diferencia de las corrientes migratorias europeas, continúan haciéndolo, aun sin el reconocimiento y, muchas veces, hasta con el maltrato de parte de quienes los contratan como “mano de obra barata” para sus cosechas.
En 2006 se generó todo un movimiento de interés por intervincular a los descendientes de bolivianos de Mendoza con sus raíces, de modo de poder votar, de contar con asistencia social y de ser reconocidos como hijos de su tierra.
Fue cuando llegaron, enviados por el presidente Morales, dos legisladores que se reunieron con los representantes de la Colectividad Boliviana en Guaymallén y con los ladrilleros de El Algarrobal: eran Ivan Canelas y Elizabeth Salguero (nacida en Buenos Aires, pero nacionalizada boliviana). Tiempo después, el primero se transformaría en el vocero presidencial y la legisladora, en ministra de Culturas y, hoy, embajadora en Alemania.
En 2009 algunos de sus reclamos se hicieron realidad, ya que pudieron votar por primera vez en las elecciones de su país.
El visitante
De García Linera puede decirse que si Evo es el yin, él es el yan. Intelectual de profunda prosa, es autor de una prolífica obra y quien le puso la letra al argumento de lo que en Bolivia prefiere llamar como “una revolución”. No adhiere al concepto del “socialismo del siglo XXI” acuñado por el chavismo y que muchas veces diversos autores han intentado encuadrar dentro del marxismo.
Dice su biografía oficial que “se autoidentifica como ´marxista clásico´ y la elaboración de su pensamiento proviene de sus primeros años de juventud, cuando se acercó a varios clásicos del conocimiento universal, como Kant, Hegel, Gramsci, Nietzsche y, por supuesto, Marx y Lenin”.
Es multifacético. A la vez que suma resolución de conflictos a un Evo que los va sembrando como método de construcción de su poder, argumenta ideológicamente y es “contenido” por los otros dos hombres poderosos del gabinete de Morales, el canciller David Choquehuanca y el de la Presidencia, Juan Ramón Quintana Taborga. ¿Por qué la necesidad de “contener” al vicepresidente? Porque es el personaje que más propicia la radicalización de la revolución en Bolivia, el gran impulsor de la reforma de la Constitución y de la creación del Estado Plurinacional que es hoy su país.
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Permaneció en prisión entre 1992 y 1997, el año en que Evo Morales fue elegido diputado. De la cárcel surgió su “biblia” del marxismo boliviano reflexionado en las largas horas tras las rejas y que quedó plasmado en el libro “Forma valor, forma comunidad”.
Agitó en el año 2000 las luchas contra la privatización del agua y allí es en donde su camino se cruza con el de Morales. Comenzó en Cochabamba y continuó el El Alto, a pasos de La Paz. Luego, vino “la guerra del gas”, que lo vio una vez más articulando a los movimientos populares.
Tras apoyar tanto a Evo Morales como a Felipe Quispe, dos referentes diferentes que surgían con apoyo popular, optó por acompañar al primero en las elecciones de 2005. Desde entonces, no sin encontronazos, su rol se ha consolidado como soporte inequívoco de esta etapa de Bolivia.
Hoy y el futuro
La presencia de García Linera en Mendoza se cuela en medio del proceso electoral de la UNCuyo, que debe definir quiénes la gobernarán y con qué perfil. El oficialismo universitario, se entiende con este acto, apuesta "a todo o nada" a su vinculación más con el kirchnerismo a nivel nacional y los gobiernos afines, aunque más radicalizados, de Sudamérica.
Y las elecciones son la instancia democrática en la que todo se define. También el vicepresidente de Bolivia llega a una tierra con una buena cantidad de votantes de su país en un año en que habrá elecciones generales (en octubre) y en las que la fórmula Evo Morales y Álvaro García Linera busca repetir el desafío.



