Oliver Stone habla del "aislamiento diplomático" de Obama
El conocido cineasta Oliver Stone, de reconocida militancia chavista junto a Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigación en Economía y Políticas (Center for Economic and Policy Research) y coescritor del documental de Oliver Stone, Al sur de la frontera (South of the Border), publicaron en The Boston Globe una columna de opinión en la que señalan que el presidente barack Obama "está aislado diplomáticamente" por la situación de Venezuela.
"El gobierno de Bush -escribieron- tuvo una política expresa de intentar aislar a Venezuela de sus vecinos, pero en lugar de eso, la estrategia resultó aislando a Washington. El presidente Obama, en su primera reunión con líderes del hemisferio en Trinidad en 2009, prometió un nuevo comienzo. Pero hoy, su gobierno se encuentra aún más aislado que el de su antecesor, y en gran parte por las mismas razones".
"Una película ya vista"
En el resto de la carta sostuvieron: Es una película que ya han visto anteriormente. En el año 2002, el gobierno de Bush “proporcionó entrenamiento, desarrollo institucional y otros tipos de apoyo a individuos y organizaciones a quienes se les considera haber estado involucrados activamente en el golpe militar” que derrocó brevemente al entonces presidente Hugo Chávez, según el Departamento de Estado [PDF]. Tras el fracaso del golpe, Washington aumentó el nivel de financiamiento a grupos de oposición, lo cual ha continuado hasta el día de hoy.
Estos líderes respetan a Maduro y tienen razones de sobra para creer en él cuando dice que está tratando de prevenir la violencia. El gobierno ha arrestado a por lo menos 21 agentes de seguridad hasta el momento. A pesar de los crímenes cometidos individualmente por agentes de seguridad, no hay evidencia de que el gobierno de Maduro haya tenido la intención de recurrir a la violencia para reprimir la disidencia. Desde que se iniciaron las manifestaciones, la mayoría de muertes a raíz de éstas han sido a manos de manifestantes, no de las fuerzas de seguridad.
Ecuador y Bolivia también enfrentaron manifestaciones violentas cuando fuerzas derechistas similares a las que lideran la oposición en Venezuela intentaron derrocar a sus gobiernos en 2008 y 2010, respectivamente. Suramérica, liderada por Brasil, se movilizó a favor de su causa en esas ocasiones. Hicieron lo mismo por Venezuela en abril, cuando varias personas fueron asesinadas (en esa ocasión, casi todas chavistas) en manifestaciones en contra de la victoria electoral de Maduro. En ese entonces, también vieron que Washington estaba en el lado equivocado, echándole leña al fuego al rehusarse a reconocer los resultados de unas elecciones democráticas cuyos resultados fueron completamente seguros. La presidenta brasileña Dilma Rousseff y su antecesor, el aún muy amado Lula da Silva, denunciaron la “interferencia” estadounidense.
La manipulación de la OEA por parte del gobierno de Obama tras el golpe militar de 2009 en Honduras – para ayudar a legitimar la dictadura – provocó que el resto de la región formara una nueva organización hemisférica, CELAC, sin la participación de EE.UU. y Canadá. Como era de esperar, fueron solamente EE.UU. y Canadá, a quienes se les unió el gobierno derechista de Panamá, los que se opusieron a la resolución del 7 de marzo.
El resto del hemisferio se opondrá a cualquier intento de EE.UU. por poner a un número relativamente bajo de manifestantes liderados por políticos derechistas al mismo nivel de un gobierno democráticamente electo – de manera similar a lo que Washington hizo cuando organizó la “mediación” entre la dictadura hondureña y el gobierno democráticamente electo al que derrocó en 2009. La región ve a Washington como alguien que intenta restarle legitimidad al gobierno de Venezuela, fomentando así la violencia y la desestabilización.
Si el gobierno de Obama desea mejorar sus relaciones con la región, podría comenzar por unirse al resto del hemisferio en aceptar los resultados de las elecciones democráticas
