La implosión de la OEA en una América mayoritariamente chavista
En un mundo que, con la crisis de Ucrania, vuelve a hablar de “guerra fría”, nuevos muros como los derribados en 1989, comienzan a levantarse. La historia es diferente: no se trata aquí de una lucha entre capitalistas y anticapitalistas, sino entre un capitalismo liberal y uno “de Estado”. El principal enemigo "a vencer" es el mismo: Estados Unidos y su "imperialismo yanqui". Pero del otro lado ya no está claro quiénes juegan. Una mezcla de experimentos poscomunistas cobran forma bajo el concepto de "capitalismo nacional" o "capitalismo de Estado" en donde quien gobierna lo domina todo y hasta se somete a elecciones que lo legitiman en el poder.
Es en ese marco que la lucha intestina que vive Venezuela cobra una dimensión diferente. Ya no es solo Unasur o Celac quienes opinan y participan desde afuera de ese territorio en torno a su inestabilidad política y la violencia generada desde y hacia el Gobierno. La OEA se reunió a tal fin y decidió no hablar de lo que ocurre en territorio chavista: toda una decisión política que marca su nueva impronta.
Ahora, el realineamiento internacional la puede ubicar en el mapa geopolítico definitivamente en otro lado. Una vez más Rusia y Estados Unidos marcarán el ritmo y así como la ex Unión Soviética vuelve a sus métodos para defenderse de la injerencia del gigante americano en Europa, también sabe que, esta vez, cuenta con la posibilidad de que otros ejes del mundo, no del todo “amigos”, como China e Irán y sus estados asociados, se sumen en su favor en una guerra mundial que se juega como un ajedrez.
Una América partida
La última reunión de la OEA dejó en evidencia que, lejos de haber “muerto” con su mentor, Hugo Chávez, el chavismo goza de buena salud en territorio americano.
La evidencia la dio Panamá, un país con el que Venezuela rompió relaciones recientemente y que se ha puesto a la vanguardia de la pelea interna y externa contra el gobierno de Maduro. Así como Nicaragua es quien toma la iniciativa por Cuba y consecuentemente, por Venezuela, puede interpretarse que Panamá lo hace en nombre de Estados Unidos.
Pero a estas alturas nadie debe escandalizarse por los alineamientos. Cuba no puede “pagar” los favores, pero lo hace Venezuela, su hija dilecta. Y Estados Unidos, con su históricamente enorme influencia comercial con los países y cultural con los pueblos, mostró sus cartas y se quedó con un tercio del mapa.
Es que en la última reunión de la OEA, polémica y, por ello, histórica, Panamá acreditó como representante alterna a la diputada venezolana María Corina Machado, que responde al mismo grupo opositor que el detenido Leopoldo López: el sector más radicalizado de la Mesa de Unidad Nacional a la que también se sienta Henrique Capriles. La idea era que Machado pudiese sentarse en el curul panameño en la sede de Washington y dar su voz sobre una Venezuela en la que la cantidad oficial de muertos por las protestas llega a 33, en que se detiene y destituye a alcaldes opositores y en la que ella misma está en medio de un proceso por el cual le pueden quitar los fueros para ser acusada de “homicidio” por las muertes en ocasión de protesta contra el Gobierno.
A la hora de hablar, Nicaragua hizo una moción para que la reunión de la OEA pasara a ser privada. No era la primera vez en que sesionaría en secreto. Pero si se transformaría en la primera ocasión en que se le niegue la palabra a una presunta víctima –en este caso, miembro de uno de los cinco poderes de la República Bolivariana de Venezuela- para expresar su punto de vista. El resultado aun fue más cuestionado: se votó por sesionar en secreto (“para que esto no se transforme en un circo”, según dijo el embajador brasileño) pero al comenzar el intercambio, se eliminó de la agenda de la OEA el “Tema Venezuela”, directamente.
Se violó la Carta Democrática de la OEA ya que dice que debe intervenir cuando la estabilidad institucional de un país esté en juego. Y en el caso de Venezuela, quien sostiene que se está desarrollando un “golpe de Estado” atípico es el Gobierno, el mismo que se negó –con sus aliados- a tratar el asunto en Washington.
¿Dominarla para implosionarla?
El bloque bolivariano viene sosteniendo desde hace tiempo que la OEA no sirve y que es algo así como un instrumento de los Estados Unidos. Su reemplazo es, claramente, la Celac: un organismo sin EEUU ni Canadá, aunque con varios de sus aliados, en minoría, claro.
Esta vez resultó al revés. Cuba y Venezuela dominaron la OEA. Los votos en favor del secretismo fueron 22 (República Dominicana, Santa Lucía, Surinam, Trinidad y Tobago, Venezuela, Antigua y Barbuda, Argentina, Dominica, Ecuador, El Salvador, Grenada, Haiti, Jamaica, Belice, Brasil, Guyana, Nicaragua, Saint Kitts, Bolivia, San Vicente y las Granadinas, Uruguay) contra 11 que buscaban “que se debata a plena luz del día” y una abstención, la de Barbados.
En cifras, la conclusión es que la presencia “chavista” o “protochavista” en la América asciende a 22 países. Esa cifra, el 22, se consolidó a lo largo de todas las votaciones, como un bloque. Sin embargo, la de los aliados de EEUU (10) en contra de Venezuela, fue modificándose.
Los 11 que acompañaron la apertura de la sesión al público en general, fueron Panamá, Perú, Estados Unidos, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Paraguay y Canadá.
A la hora de sacar de la agenda el “Tema Venezuela”, e impedir que la diputada Machado expusiera, el bloque chavista perdió un solo voto: fueron 21, con el apoyo de las pequeñas naciones del Caribe que dependen del petróleo venezolano y las “convencidas”: Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador y Bolivia. El momento tragicómico lo protagonizó la representante venezolana ante la OEA, Carmen Velásquez, quien provocó las inoportunas carcajadas de parte de los asistentes al votar, entre risas: "Con toda transparencia, privada".
Pero aquí hay que agregar algo que aporta al estado de “implosión” de la OEA: los votos que faltan no estuvieron juntos: solo 3 apoyaron que Machado hablara y 9 se abstuvieron de votar en ese punto (entre ellos Colombia, México, Perú, Chile y Guatemala). La excusa de estas naciones es que el asunto será debatido esta semana por los cancilleres de Unasur, y creyeron inconveniente que se hiciera un abordaje previo en Washington.
La mordaza que otorga protagonismo
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Lo que no calculó una OEA cada vez más insulsa es que, aunque no incluya el “Tema Venezuela” en su agenda, aunque haya cortado la transmisión online de la sesión (a la que en ese momento había 25 conectados, la mayoría medios de comunicación), aunque haya desalojado su salón de periodistas e invitados, para impedir no solo la transmisión de las discusiones sino el uso de Twitter, esa “arma mortífera” para los regímenes autoritarios, lo que hizo fue otorgarle un mayor plafón a la díscola legisladora venezolana.
Machado concitó entonces más atención en las escalinatas de la OEA que las que podía obtener sentada oficial y formalmente en el salón de sesiones. Afuera, ya era una despechada, una “censurada” no solo dentro sino fuera de su país.
Y es así como, en definitiva, lo que el chavismo ha logrado (con el protagonismo de su embajador ante el organismo, Roy Chanderton, años luz por encima del militante canciller Elías Jaua en cuanto a política exterior), es una jugada maestra: dejar en claro la torpeza de la OEA como organismo, demostrar que “si no sirve, al menos la uso como quiero” y, finalmente, hacer lo que les plazca dentro de su país. Lo que es -por cierto y subrayado- un error grave de quienes dicen buscar la plena vigencia de los derechos humanos en Venezuela (o al menos, eso dice su discurso público).
Machado, efectivamente, consiguió reproducir su voz en todo el mundo "gracias" a la cerrazón de la OEA. “No sé cuál va a ser mi destino al regresar a Venezuela (…) Han encarcelado ya a dos alcaldes, la próxima podría ser yo pero por cada uno de nosotros que detenga, vendrán mil a tomar esa posición (…) Están acusándonos de cargos terribles por el solo hecho de haber apoyado el derecho a la protesta (…) Fueron detenidos dos alcaldes recién electos, uno de ellos fue secuestrado sin orden judicial ni identificación de las fuerzas de seguridad que lo sacaron del hotel donde se encontraba en Caracas, se trata del alcalde Daniel Ceballos (…) el alcalde Enzo Scarano fue sentenciado a 10 meses de prisión y destituido de su cargo por la Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia, sin juicio y derecho a la defensa, fue destituido y enviado a la cárcel militar”, manifestó en rueda de prensa tras conocerse que la parlamentaria no hablaría ante la OEA.
“Hace siete semanas parecía imposible pensar en una reunión del Consejo Permanente de la OEA para tratar el caso Venezuela. Estamos haciendo nuestra tarea pero sabemos que tenemos mucho apoyo, llegará el día que tendremos una votación mayoritaria pero a favor”, declaró, finalmente, la legisladora que, a nivel internacional, se alinea con los sectores que representa la Fundación Heritage en EEUU y el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.