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Crimea bajo análisis: "Lo grave es el expansionismo de Rusia"

El analista internacional Claudio Fantini comparó las ideas geopolíticas de Vladimir Putin con el pangermanismo impulsado por Hitler. El papel de Occidente para evitar una guerra mundial.
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En estos momentos, la mayor preocupación internacional se dirige hacia el conflicto de la península de Crimea, en donde Ucrania y Rusia mantienen una firme disputa por el control de este estratégico territorio que acaba de independizarse de facto. De hecho, la situación ha escalado a tal punto que cualquier movimiento militar de ambos países puede desembocar en una guerra sin control.Es el mayor conflicto europeo desde la Segunda Guerra, según la OTAN.

Sin embargo, esta situación encierra diferentes situaciones que se resumen en una prueba del poderío mundial entre Rusia y las principales potencias occidentales, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza. También desnudó la grave división étnica que Ucrania viene sosteniendo desde su independencia hace más de veinte años. Incluso, la situación de Crimea es permanentemente comparada con otros hechos similares, como Kosovo o Chechenia.

En diálogo con MDZ Radio estuvo Claudio Fantini (foto), reconocido analista internacional argentino, quien hizo un minucioso y exquisito análisis del conflicto de Crimea. Aseguró que el mayor peligro es el "expansionismo de Rusia" en Europa Oriental y comparó las "ideas nacionalistas" del presidente ruso Vladimir Putin con "el pangermanismo" que encaró el dictador alemán Adolf Hitler. Además, aclaró que el peligro de una nueva "guerra mundial" dependerá de "las decisiones tomadas por las potencias occidentales".

Durante la entrevista con el programa Uno nunca sabe, Fantini consideró que "la gravedad del caso no es tanto que un territorio, por decisión de la mayoría amplia de sus habitantes, decida separarse de su país", como los ocurridos en las jóvenes repúblicas de Timor Oriental y Sudán del Sur, sino que "la gravedad está dada no por el achicamiento de Ucrania, sino por la expansión territorial de Rusia".

Así, el analista argentino explicó que la política actual de Rusia se basa en que "un Estado está creciendo territorialmente a costa de otro Estado aplicando una teoría que se parece al pangermanismo, que aplicó Adolf Hitler y llevó al extremo, que consideraba que todo territorio habitado por alemanes era Alemania".

Para graficar mejor esta comparación, Fantini explicó cómo fue la estrategia del nazismo para la expansión alemana en Europa: "Empezó siendo pacífico (Austria, los Sudetes y el corredor de Danzig) pero luego trajo una guerra" y aseguró que esto "implica lo mismo plantear que en los territorios donde hay población rusa, son Rusia". Para Fantini, los territorios más propensos a sufrir este proceso ruso son la Transnistria (oriente de Moldavia), los países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania), Bielorrusia y el este de Ucrania.

Los territorios en peligro de ser anexados por Rusia, según Fantini: este de Ucrania y Crimea (en rojo), Transnistria (en verde), Bielorrusia (en marrón) y los países bálticos (en violeta).

"Lo que está planteando Rusia, y se vio en el 2008 en la República de Georgia y ahora en Ucrania, es que mientras haya un gobierno prorruso y el país se someta al dictat de Moscú, puede conservar su integridad territorial, pero si esos gobiernos caen y suben gobiernos antirrusos, se rompen", sintetizó.

La posición de Occidente

Ante la consulta sobre el peligro de que se genere una nueva guerra mundial a causa de Crimea, Fantini se mostró cauto e indicó que ello "depende de las medidas que tomen las potencias occidentales", las cuales consideró como "muy cautas y muy cuidadosas", sobre todo por parte del mandatario estadounidense Barack Obama "que habla solamente de sanciones y aislamiento político internacional".

Consideró que las sanciones impuestas a Moscú "no van a tener ningún efecto, ya que Crimea ha sido deglutida por Rusia y eso no va a tener marcha atrás. Las sanciones económicas van a ser consideradas por el Kremlin como un costo que merece ser pagado a cambio de la expansión territorial".

Por eso, Fantini aseveró que "si las potencias de Occidente toman otras medidas, como tender un cerco geopolítico más parecido a un bloqueo, ahí puede volar el fantasma de una guerra". Puso como ejemplo más concreto una intervención de Turquía, país "políticamente cavilante", según Fantini, en el conflicto: "Si Turquía, que es parte de la OTAN, cierra a los buques rusos el estrecho del Bósforo, que comunica el mar Negro con el Mediterráneo, ahí sí se estaría aplicando un cerco muy duro a Rusia y no le sirve más el puerto de Sebastopol", la ciudad más importante de Crimea.

Hipótesis de un bloqueo a Rusia por parte de Turquía. En verde, el mar del Marmara con sus estrechos del Bósforo y Dardánelos; en violeta, el puerto crimeo de Sebastopol; en marrón, los principales puertos de Rusia en el mar Negro.

Más allá de estas suposiciones "las potencias, particularmente EEUU, no quieren generar una tensión de guerra, sino que Rusia se conforme con Crimea y no vaya por las tierras habitadas por rusos en Ucrania y otros países", señaló.

Otros conflictos territoriales y su comparación con Crimea

El expansionismo ruso por Europa Oriental es el último de los planes de aquellos países que, por diversos motivos muy distintos, realizaron ampliaciones territoriales en detrimento de otros Estados en las últimas décadas. Fantini recordó que "las últimas expansiones territoriales que se dieron fueron Israel, con la anexión de Jerusalén Oriental y los Altos del Golán, y la reunificación alemana. Pero en ambos casos hay diferencias. La reunificación fue el crecimiento de un Estado pero incomparable con esto".  

1ª Guerra de Chechenia (1992-1996)

Incluso, el analista sostuvo que "el propio argumento de Moscú es refutable porque es contradictorio con sus propias decisiones" y volvió a ejemplificar su postura, esta vez con la conocida situación de Chechenia, una república autónoma dentro de la Federación Rusa que vivió una sangrienta guerra independentista.

"En la década de 1990, Chechenia se pronunció masivamente en un referéndum por la independencia y Vladimir Putin sometió a los chechenos a sangre y fuego", indicó. También ejemplificó las inconsistencias rusas frente al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán: "Hasta el día de hoy, Rusia no reconoce la voluntad de los armenios de Nagorno Karabaj (enclave armenio dentro de Azerbaiyán) que quieren separarse de Azerbaiyán para anexarse a Armenia y Moscú nunca reconoció la legalidad del pronunciamiento de esos armenios".

Caso aparte es, según Fantini, la postura rusa frente a la reciente independencia de Kosovo, antigua provincia serbia intervenida tras la última guerra de la OTAN contra Serbia en 1999:

"El argumento que da Putin respecto de Kosovo tiene en parte razón. Es cierto que las potencias de Occidente, a través de la OTAN, propiciaron la secesión de Kosovo sin importarle su ilegalidad, ya que esa acción no estaba contemplada en la Constitución de Serbia".

Festejos por la independencia de Kosovo

"Kosovo era una provincia de Serbia cuya población es musulmana e iliria, no son albaneses. La diferencia entre Kosovo y Crimea es que Ucrania nunca realizó masacres o limpiezas étnicas o discriminó a la población rusa, además Kosovo se independizó pero no se anexó a Albania", refutó.

Por otro lado, Fantini fue consultado sobre su opinión con respecto a la reacción del Gobierno argentino frente al conflicto de Crimea (cabe recordar que Cristina pidió respetar la voluntad del pueblo de Crimea): "No había visto el pronunciamiento de Cristina en ese sentido" y reiteró que "lo grave no es que por decisión de un pueblo un país se haya achicado territorialmente, lo grave es la expansión territorial de otro país, porque sienta un precedente".

Las ideas "imperiales" de Putin

El mayor exponente y protagonista del conflicto ucraniano es el presidente ruso Vladimir Putin. Para Fantini. "el nacionalismo ruso que encarna Putin se basa en teorías geopolíticas. Un libro de Alexander Dugin, que es un poco la biblia del ultranacionalismo ruso, se llama Los fundamentos de la geopolítica y plantea el objetivo del euroasianiamo, lo que tuvo en su momento la Unión Soviética como máximo esplendor, ya que fue el mayor éxito del imperialismo regional de Rusia". El euroasianismo es la ideología expansionista de la unión geopolítica de Europa y Asia, que tuvo una fuerte base rusa y posteriormente soviética.

Vladimir Putin, presidente de la Federación Rusa

Fantini señaló que, en base a su ideología euroasianista, Putin "está planteando una extorsión y chantaje a Ucrania, diciéndole que ‘si permanecés bajo la influencia rusa, conservás Crimea, si te vas a los brazos de Europa, vas con la mitad de tu territorio’.

De todos modos, parece que el mandatario eslavo utiliza la situación de debilidad ucraniana a su favor. Así lo indica el analista argentino al indicar que "no todo lo que dice Putin es extraviado: Ucrania  está sumergida en un caos, en los liderazgos proeuropeos que gobiernan Kiev no todos son sensatos y hay ultranacionalistas ucranianos que tienen posiciones extremas y peligrosisimas".

"Lo que está dando es de gravedad porque se está imponiendo un argumento panrusismo, salvo que sus gobiernos como el de Lukashenko en Bielorrusia o como Yanukovich en Ucrania, mantengan a estos países bajo dictat de Moscú", advirtió.

Crimea es de Ucrania, pero podría volver a ser de Rusia

Si la situación de la península fuera llevada a un juicio, seguramente tanto Rusia como Ucrania tendrían argumentos sostenibles. Según Fantini, "la legalidad le da la razón a Ucrania, pero la historia le da la razón a Rusia".

"Crimea estaba habitada por los tártaros, pueblo turcomano de religión musulmana que fue parte del Imperio Otomano. Fue Rusia en el siglo XVIII, a través de Catalina la Grande, que le puso población eslava y la ocupó. También está la Guerra de Crimea, de mediados de siglo XIX, en la cual corrió mucha sangre rusa defendiendo ese territorio contra los británicos, franceses, otomanos y piamonteses", prosiguió.

Mapa de la península de Crimea, eje del conflicto ruso-ucraniano

"En el año 1954, para pagar la construcción de poder que (Nikita) Kruschev logró como comisario político en Ucrania, mandado por Stalin, los soviéticos moscovitas le transfirieron a Ucrania la soberanía de Crimea, aunque a Rusia nunca le gustó pero no le importaba tanto porque Ucrania era parte de la Unión Soviética. Cuando la Unión Soviética se disolvió, Ucrania se llevó Crimea, algo que Rusia volvió a reconocer en un tratado de mediados de 1990 a cambio de la entrega del arsenal nuclear ucraniano", concluyó.