Bélgica se transforma en dos Estados con un mismo rey
Una nueva reforma del estado Belga blanqueará una situación que se da de hecho: la convivencia de dos países dentro de un mismo territorio. Los lamencos vienen reclamando la independencia, pero ya no les hará falta el 1 de julio, cuando se distribuyan las competencias y cada mitad del pequeño país europeo se maneje en forma autónoma.
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El otro partido separatista belga, el Vlaams Belang, de extrema derecha, recibió el 8%. Y sin embargo apenas un 20% de la población se declara partidaria de la secesión.
Nacionalistas, democristianos y liberales flamencos se aferran al confuso concepto de confederalismo, entendido como un paso adelante en el actual federalismo, lo cual les permite mantener alejado el fantasma de la posible salida de la UE, porque los belgas dan por supuesto que una secesión en el seno de la UE supondría la salida inmediata de ese territorio. Una teoría radicalmente opuesta a la del independentismo catalán.
Al respecto, el veterano periodista español Miguel Ángel Bastenier, escribió un artículo en El País de España este martes, en el que asegura, con cierta ironía, que el último belga es el rey de Bélgica.
Dice Bastenier: "Las dos cuasi mitades belgas recibirán un nuevo impulso el próximo 1 de julio, cuando la enésima reforma les entregará plenas competencias sobre empleo, y el plan de la N-VA, que dirige Bart de Wever, crearía una acumulación de competencias prácticamente total en manos de las partes contratantes; dos Estados plenamente independientes para el manejo de sus asuntos internos, con la corona como vínculo menor, y mucho más fuertemente con Bruselas, la capital de Europa a la que no renunciará ninguna de las dos colectividades, más alguna coordinación diplomática y económica, lo que, en realidad, ya es cosa de Bruselas; la comunitaria, no la belga".
Y agrega: "Los dos pueblos llevan décadas viviendo de espaldas el uno al otro. A mí mismo me ha ocurrido, en una reunión periodística celebrada en la sede del diario de mayor difusión del país, el flamenco Het Laatse Nieuws, tener que pedir a centralita una comunicación en inglés porque la operadora fingía no entender francés. Y esa es la tónica general de una Bélgica en la que los diarios de expresión francesa solo informan de sus otros compatriotas, y viceversa, cuando no queda más remedio, y eso que todos los flamencos aprenden en la escuela un francés muy decente, aunque sean mal correspondidos por Valonia. Nada que comparar con los vínculos íntimos y materiales que unen a Catalunya con el resto de España".



