La lección de Brasil, el chasco Marina y el futuro de Dilma
Convirtieron a Marina Silva en una "Obama brasileña" y le fue peor que a Ross Perot, proporcionalmente. La candidata que salió tercera conservó su caudal histórico de alrededor del 20%, que no es poco y que alcanzó, en todo caso, para aflojar la base de Dilma Rousseff, con quien en alguna época compartieron a Lula como Presidente y sendos puestos en su mesa de Gobierno.
Pero, ¿por qué hablamos ahora de Marina, si resultó un "chasco"? Precisamente por eso: porque su irrupción en la campaña tras la muerte de quien era el candidato de su fuerza, Eduardo Campos, tuvo un sentido central diferente al que muchos creímos mirando de reojo a la prensa brasileña. No buscaba ganar, sino incidir; no quería todo el poder para ejercerlo y cambiar el estado de cosas, sino convertirse en un fiel de la balanza electoral.
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Ahora, es codiciada por el socialdemócrata que fue "el candidato de los mercados", Aécio Néves, pero Silva dijo que pondrá condicionamientos a su apoyo. En público, habló -según lo citó la revista Veja en su edición poselectoral- de que "nos mantedremos fieles a nuestro programa", e instó a quien le arrebató el segundo lugar a compartirlo.
Si bien Neves es en quien hay que enfocarse, Silva continúa haciéndose rogar, desear y coquetea con el poder que le da su porción del electorado.
Como lección, quedó en evidencia que en tiempos de elecciones hay disputas que exceden al espacio político y se manifiestan con un poder incalculable desde los grandes medios de comunicación. Dilma Rousseff terminó ganando a pesar de las decenas de pronósticos tremendistas, Marina quedó relegada al mismo tercer lugar en que estaba Campos antes de morir y Neves generó un efecto evocativo en el electorado del último presidente que su partido, el Socialdemócrata Democrático le dio a Brasil: Fernando Henrique Cardoso.
Contemporáneo de Carlos Menem, el ex mandatario que conserva fuertes lazos con la política en nuestro país lideró el neoliberalismo brasileño, pero con más compostura que el depuesto Fernando Collor de Melo y se le reconoce haber sentado las bases para construir una clase media ascendente sobre la que se montó el propio Luiz Inazio Da Silva, Lula.
Allí puede radicar uno de los secretos del avance de Neves: la búsqueda social de una salida no traumática a tres períodos de gobierno del PT de Lula y Dilma.
Pero a pesar de que el día después la prensa brasileña vuelve a arremeter imponiendo los temas de campaña en contra de la Presidenta hay que recordar que Dilma ya salió airosa con anterioridad de un ballotage.