Presenta:

Diez claves sobre el "cierre de Gobierno" en EEUU

Obama salió a pedir hoy que los republicanos en la Cámara de Representantes dejen de lado "la política a corto plazo y piensen en el largo plazo".
497800.jpg

El tira y afloja que tienen los congresistas en Washington en torno a la aprobación de una ley de presupuesto que evite el “cierre de Gobierno” por falta de fondos, es un asunto político que puede resultar muy confuso para el ciudadano común.

El presidente estadounidense Barack Obama dijo hoy que no está "resignado en absoluto" a que el Congreso no vaya a conseguir un acuerdo de última hora para evitar el "cierre" parcial del Gobierno por falta de acuerdo presupuestario.

En una comparecencia posterior a su reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el presidente pidió a los republicanos, que dominan la Cámara de Representantes, que dejen de lado "la política a corto plazo y piensen en el largo plazo".

El presidente dijo que el Gobierno no puede quedar bloqueado por la falta de asignaciones presupuestarias en un momento delicado para la economía, al tiempo que advirtió del peligro de que no haya tampoco acuerdo en el aumento del techo de la deuda.

>>> La sesión del Senado en vivo, vía The New York Times

Es por ello que aquí El Diario de Nueva York intentó de responder algunas preguntas clave, que ayuden a entender un poco esta crisis política que tiene como protagonistas al Congreso y la Casa Blanca y que MDZ reproduce para llevar claridad a la situación:

1 - ¿Por qué cierra el Gobierno?

Como lo manda la Constitución de EEUU, el Congreso tiene que aprobar leyes de presupuesto que financien la labor del gobierno federal estadounidense. Si no aprueban esas leyes, no hay dinero para el funcionamiento, que va desde el pago de salarios hasta financiar a pequeños comerciantes, y es allí cuando se da el cierre.

2 - ¿Por qué el presupuesto se discute en la mitad del año?

Ocurre porque el año fiscal del Gobierno no es similar al calendario que va de enero a diciembre, y por el contrario se cuenta desde el primero de octubre hasta el 30 de septiembre.

3 - ¿Por qué hay un impasse para aprobar el presupuesto?

Porque los republicanos en la Cámara de Representantes quieren incluir en la propuesta de ley algunas enmiendas que afectan la aplicación de la reforma de salud (conocida como “Obamacare”), lo que es rechazado por el Senado y el presidente Obama. Esto ha provocado un impasse que impide que se logre un acuerdo entre ambas cámaras del Congreso.

4 - ¿Está el “Obamacare” ligado a los fondos del presupuesto?

No. El “Obamacare” fue una ley aparte aprobada por el Congreso y se financia por los impuestos y otros fondos propios. Sin embargo, los republicanos están tratando de condicionar la aprobación del presupuesto a que la implementación del  “Obamacare”, que comienza el martes, sea frenada.

5 - ¿Qué pasará en el debate de hoy en el Senado?

Los senadores se reunirán 10 horas antes de que venza el plazo para el cierre de Gobierno a la medianoche. Debatirán la propuesta que aprobó el domingo la Cámara de Representante, que aunque otorga los fondos para que el Gobierno siga funcionando, incluye una enmienda para frenar la aplicación del “Obamacare”. El Senado, dominado por los demócratas, indicó que no aceptará la propuesta de los representantes, y aseguró que le devolverán una nueva versión, que no incluya ningún cambio al “Obamacare”.

6 - ¿Si no hay un acuerdo en verdad cerraría el Gobierno?

Sí. Eso ya ocurrió a finales de 1995 y duró 21 días, hasta comienzos de 1996.

7 - ¿Cómo se daría el cierre?

Primero se determina cuáles trabajadores no son esenciales y serían mandados a sus casas sin que cobren sus salarios, hasta que el Congreso apruebe el presupuesto. Esto incluiría, por ejemplo, a los empleados de los parques nacionales que cerrarían. Los trabajadores tendrían que dejar sus oficinas en un plazo de cuatro horas.

8 - ¿Cuántos empleados federales ser verían afectados?

Se estima que entre 783.000 y 825.000 empleados federales no esenciales serían mandados a sus casas. Se calcula que en total hay 3.3 millones de trabajadores públicos en EEUU.

9 - ¿El Presidente y los congresistas recibirían su sueldo?

Sí. El sueldo del Presidente, de 400.000 dólares al año, es considero un gasto obligatorio y no sería afectado. Por su parte los senadores y representantes son considerados empleados esenciales y también seguirían recibiendo sus cheques.

10 - Y lo más importante… ¿cómo el cierre me afectaría al ciudadano estadounidense promedio?

En pequeña y gran medida. Por ejemplo, seguirían recibiendo el correo, y si se trata de un militar seguiría en sus funciones de guerra. Por otra parte, los cheque del Seguro Social y pagos del Medicare seguirían llegando. Pero si necesitaran un préstamo federal para la compra de una casa, por ejemplo, tendrían que esperar para que sea aprobado, al igual que si necesitan obtener un pasaporte o un permiso de portar arma, también tendrían que esperar a que las oficinas abran para poder hacer esos trámites.

 

Los otros "cierres de Gobierno" que sufrió EEUU

Estamos acostumbrados a políticos cerrados, pero ¿por qué un candado a la Estatua de la Libertad?

No se ven otras democracias que cierren sitios de interés y envíen a funcionarios a casa sólo porque sus partidos políticos no se llevan bien. Los funcionarios belgas, por ejemplo, continuaron sus labores muy bien durante año y medio, mientras que los políticos discutían sobre laformación de un nuevo gobierno.

La posibilidad del cierre parcial este martes es un capricho de la historia de Estados Unidos. Así que si usted se aburre de culpar a los republicanos o al presidente Barack Obama, puede trasladar un poco de responsabilidad a los padres de la patria.

A continuación una breve historia de los cierres del gobierno al estilo americano:

1789: Balance de poderes

Los redactores de la Constitución dieron el control al Congreso sobre el gasto como una forma de limitar el poder de la presidencia. El gobierno sólo puede gastar el dinero"como consecuencia de asignaciones autorizadas por la ley", o en otras palabras, después de la autorización del Congreso, y con la firma del presidente.

1800: Luchas de poder

Cuando los burócratas quisieron gastar más de lo que el Congreso daba, el Departamento de Guerra y otros organismos ordenaron artículos a crédito. Luego irían al Congreso para pedir un crédito y pagar las cuentas. Los legisladores se sintieron obligados a cubrir las deudas del gobierno, pero no estaban contentos. El poder ejecutivo estaba socavando el poder de la bolsa del Congreso.

El Congreso respondió con una serie de leyes como la conocida como "Ley antideficiencia".

Gracias a ella, los funcionarios que por error gastaron dinero del Congreso sin su aprobación enfrentaron acciones disciplinarias.

1900: Un delicado equilibrio

La ley antideficiencia parecía clara. Pero como de costumbre, el Congreso envió mensajes contradictorios. Los legisladores no pudieron pasar facturas rutinarias a tiempo. A veces, las agencias pasaron todo un año sin presupuesto. Generalmente, los legisladoresaprobaban dinero a corto plazo, lo que llamaban "resolución contínua".

A veces, el Congreso no podía ponerse de acuerdo en resoluciones sobre temas como el aborto, la ayuda externa o aumentos de sueldo del Congreso. Algo así como la lucha actual sobre la reforma de salud. Pero las agencias gubernamentales no cerraron y secretarios del gabinete no fueron esposados.

1980: Una verdad incómoda

Este sistema funcionó por décadas, hasta el gobierno de Carter.

Purista de las normas, Carter pidió a su Fiscal General examinar la Ley Antideficiencia. En abril de 1980, el procurador General Benjamin Civiletti emitió una opinión sorprendente: "La autoridad legal para las operaciones continuas puede o no existir", escribió.

Si no existía, el gobierno debería enviar a sus empleados a casa. Civiletti incluso declaró que cualquier agencia que rompiera esa ley sería procesada. La Comisión Federal de Comercio sufrió los efectos de esta decisión.

Cerca del final de su periodo, Civiletti aclaró el significado de la ley. En un cierre de gobierno, la milicia, el tráfico aéreo, las prisiones y otras áreas que protegen la seguridad o propiedad humana, deben continuar trabajando. Lo mismo sucedería con áreas como la seguridad social, que el Congreso financió de forma indefinida.

1981-1990: En pleno juego

Con la amenaza de cierre como un arma, las peleas por el presupuesto nunca serían las mismas, y una grande se gestaba.

El republicano Ronald Reagan se mudó a la Casa Blanca en enero de 1981 con la promesa de reducir los impuestos y el tamaño del gobierno.

Para el lunes 23 de noviembre de 1981 el gobierno había estado técnicamente sin dinero el fin de semana, pero el Congreso aprobó el gasto de emergencia para que siguiera funcionando. Esa mañana, Reagan ejerció su primer veto.

Fue el primer cierre del gobierno, pero duró sólo unas horas. Por la tarde, el Congreso aprobó una prórroga de gasto de tres semanas. Los trabajadores regresaron a la oficina la mañana del martes. El costo estimado fue de más de $80 millones.

Se estableció el patrón: durante sus dos mandatos, Reagan y los demócratas del Congreso discutieron regularmente sobre el cierre, y dos veces más los trabajadores fueron enviados a casa durante medio día.

El presidente George H.W. Bush utilizó la táctica una vez.

1995-1996: La cosa real

El presidente Bill Clinton y Gingrich. Dos grandes hombres con grandes ideas y grandes egos, el presidente demócrata y el vocero de la Cámara Republicana acabaron en una lucha en 2 ocasiones.

Estos dos cierres, por 6 y 21 días respectivamente, fueron los más largos.

Estre los problemas graves que estaban en juego en 1995, estaban el futuro de Medicare, los recortes de impuestos, la ayuda a los pobres y el déficit presupuestario.

Estas experiencias demostraron que los cierres no ahorran dinero, sino que cuestan millones: el primer cierre se tradujo en 800,000 trabajadores que finalmente cobraron por quedarse en casa.

A pesar de la oposición pública, Clinton y los republicanos no lograron resolver sus conflictos y 280,000 empleados se fueron a casa por otras tres semanas.

Se dijo que el presidente "ganó" la pelea. Los republicanos sufrieron una paliza en las encuestas y aceptaron la mayoría de las condiciones de Clinton.