Recalculando: ¿qué es lo que pasa en Egipto?
"¿Golpe o no golpe?" en Egipto se pregunta desde su blog "Café Steiner" en El País el periodista José Ignacio Torreblanca. Ese es el dilema. Mientras vemos cómo algunos medios califican de "golpe de estado" lo ocurrido contra Mohamed Mursi, otros lo tildan de "segunda revolución", echándole la culpa al destituido y justificando la situación en que millones de personas salieron a reclamar su salida del poder.
![]() |
"Las diplomacias estadounidense y europeas -escribe- parecen querer mirar hacia otro lado y no comprometerse. El que muchos Ministros de Exteriores no quieran entran en el debate es ya una señal clara sobre si el derrocamiento del Presidente Morsi supone o no un golpe de Estado".
Agrega en su columna que "Obama se dijo ´preocupado´ pero rehuyó los calificativos. El Ministro Británico de Exteriores, William Hague, reconoció que se había producido una ´intervención militar en un sistema democrático´ pero dijo que era una “intervención popular”, es decir, que contaba con el apoyo del pueblo. Algo parecido a lo sostenido por Tony Blair en este artículo en The Guardian. Por su parte, el Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo dijo que el golpe de Estado ´no es un golpe de Estado clásico´ pues, argumenta, cuenta con el apoyo de estamentos más amplios que el militar".
Torreblanca da cuenta que "otros no han sido tan remilgados. Véase por ejemplo el artículo de David Brooks en el New York Times con el título ´Defendiendo el golpe´. O el editorial del Wall Street Journal, (Después del Golpe en El Cairo) deseando a los egipcios nada menos que la suerte de tener un General Augusto Pinochet que les ponga el país en orden y luego les deje una bonita, rica y estable democracia".
![]() |
"También -recomienda el experto- tenemos este artículo en Foreign Policy donde se habla de los golpes ´buenos´ (el del 74 en Portugal o el del 60 en Turquía) y se enumeran las siete características que, según el académico Ozan Varol debe reunir un golpe de Estado para poder ser calificado de democrático: debe hacerse, resumiendo, contra un régimen autoritario, por presión popular y por militares respetados que restauren rápidamente la democracia".
Jeroglífico político egipcio
![]() |
"La democracia -sostiene Shukrallah- se constituye con la voluntad expresa y activa de personas reales, vivas, y no con la de unas urnas. Esta máxima se torna aún más cierta cuando aquellas personas están llevando a cabo una revolución, mediante la cual trazan su futuro y el de su nación".
Dicho eso, analiza que "el gobierno estadounidense, una parte importante de los principales medios occidentales y los derrocados Hermanos Musulmanes parecen estar de acuerdo: lo que ha ocurrido en Egipto en los últimos días ha sido un golpe militar, un revés a la presunta ´transición´ hacia la democracia".
![]() |
"Independientemente de la diversidad de intereses creados puestos en juego -sostiene el periodista egipcio- lo que los tres detractores de uno de los levantamientos revolucionarios más potentes y populares de la historia moderna comparten es el desprecio. Se han reunido veintidós millones de firmas (casi un 50 por ciento de la población adulta del país) exigiendo la destitución del presidente; la misma exigencia la han vehiculado diecisiete millones de personas (casi un 30 por ciento de la población adulta) en marchas callejeras a lo largo del país, en lo que se ha descrito como la mayor manifestación de la historia del ser humano, efectuada a pesar del aluvión de amenazas y advertencias de que el 30 de junio se convertiría en un "río de sangre", y prolongada hasta el día de hoy".
Por ello, es que indica que "por inaudito que resulte, y parece que a ojos de la prensa aún no merece consideración (el Washington Post insiste en hablar de manifestaciones ´opositoras´ entre los partidarios de Mursi y la ´oposición´), no se trata de un proceso democrático, sino del ejército y del ´estado profundo´. Nada que no fuera un insondable sentimiento de desprecio podría explicar tamaña ceguera".
Lo que dice, minuto a minuto:
Tweets sobre "egipto"
Estados Unidos, "no toma partido"
![]() |
Así lo escribe para El País desde Washington su correponsal, Antonio Caño. Sostiene, desde su reporte, que "Estados Unidos está caminando por una línea muy delgada en esta crisis, en la que está en juego gran parte de su futura influencia en Oriente Próximo".
![]() |
"La vinculación histórica y profunda de las fuerzas armadas egipcias con el Ejército norteamericano -escribe Caño- hace difícil creer que un movimiento de estas características se haya producido sin el visto bueno del Pentágono. Al mismo tiempo, por escasas que sean aquí las simpatías con el Gobierno islámico de Mursi, es complicado para el presidente Barack Obama validar un golpe de Estado".
Egipto, ese dilema liberal
![]() |
"¿A quién damos la razón en Egipto?", se plantea Vargas Llosa. "Defender a Mursi es defender, sí, el legítimo resultado de las urnas (ironía democrática: los militares vetaron, originalmente, a Khairat al-Shater, el número dos de la Hermanos Musulmanes, razón por la cual surgió Mursi como el candidato aceptable de dicha organización). Pero no hay duda de que estaba en marcha una ´jiwanización´, como se le conoce en Egipto, es decir de sustitución de la incipiente democracia por la ´hermanización´ totalitaria del país", escribió.
![]() |
"¿Qué haría uno si fuese egipcio?", se pregunta Vargas LLosa. Y responde: "Hubiera hecho una tenaz oposición a Mursi, desde luego, pero mantendría una clara distancia de al-Sisi y compañía, a diferencia de lo que están haciendo algunos liberales egipcios que parecen querer encaramarse en cargos para los que no fueron elegidos. Los egipcios que quieren reconciliar la liberad y la democracia tienen el deber moral de batallar, desde la minoría significativa que son, para impedir que los militares se queden otros sesenta años en el poder robando, matando, encarcelando y exiliando adversarios, y al mismo tiempo convenciendo a la sociedad de que la alternativa a ese estado de cosas no es el fascismo islamista".
Las claves del conflicto
La revolución que echó a Mubarak no tenía “color” religioso y muchos se sintieron traicionados cuando los Hermanos Musulmanes aprovecharon las elecciones para alzarse con el poder. Sin embargo,no nos confundamos: no se echa a Mursi por islamista sino por ineficaz. De hecho, Egipto es el país del Mediterráneo con la tasa más alta de práctica religiosa, y el segundo partido más votado en la elecciones parlamentarias fue el de los salafís (y con un 24% de los votos!), un islamismo aún mucho más radical que el de los Hermanos Musulmanes (que obtuvo un 37%). El pueblo se ha unido para echar al presidente, pero la oposición no será probablemente capaz de presentar un candidato convincente de unidad. Mientras esto no sea posible, los militares no convocarán elecciones.
Las claves del fracaso de Mursi:
La revolución que echó a Mubarak no tenía “color” religioso y muchos se sintieron traicionados cuando los Hermanos Musulmanes aprovecharon las elecciones para alzarse con el poder. Sin embargo, no nos confundamos: no se echa a Mursi por islamista sino por ineficaz, según la visión que rep`roducimos aquí, difundido por CanalSolidario.org.
De hecho, Egipto es el país del Mediterráneo con la tasa más alta de práctica religiosa, y el segundo partido más votado en la elecciones parlamentarias fue el de los salafís (y con un 24% de los votos!), un islamismo aún mucho más radical que el de los Hermanos Musulmanes (que obtuvo un 37%). El pueblo se ha unido para echar al presidente, pero la oposición no será probablemente capaz de presentar un candidato convincente de unidad. Mientras esto no sea posible, los militares no convocarán elecciones.
![]() |
1) La razón principal de la caída del presidente es la grave crisis económica del país. También fue ésta la causa desencadenante de las protestas contra Mubarak, pero ahora, la situación, lejos de mejorar, se encuentra en unos niveles insostenibles para la población. De hecho, el país entrará en quiebra este verano si no recibe un préstamo del Fondo Monetario Internacional. A parte de los ingresos por el canal de Suez, la economía del país se asienta sobre los ingresos del turismo, la producción agrícola y la producción de gas. El turismo ha desaparecido prácticamente, la producción de gas es consumida en su mayoría en el país a precios subvencionados y la producción agrícola no puede crecer al mismo ritmo que la población.
![]() |
2) En marzo de este año, según un estudio, ya el 82% de la población prefería volver a un gobierno militar a seguir con el gobierno de Mursi. La opción militar es aplaudida por dos razones. La más importante es la estabilidad. Con un poder militar fuerte se podría poner a raya a los islamistas, el turismo podría sentirse más seguro, y podrían recibirse ingentes cantidades de dinero de la Administración americana. Pero además, no hay que olvidar que, dado que el servicio militar es de varios años y que el ejército egipcio es uno de los mayores del mundo (en proporción a sus habitantes), casi todo egipcio tienen algún pariente, amigo o conocido en el ejército. Éste se convierte así en una institución cuasi familiar y cercana.
![]() |
3) El presidente ha cometido graves errores con la introducción de elementos islamistas en el Estado. El principal, en coherencia con la ideología de los Hermanos Musulmanes, fue el de declarar la Ley islámica como fuente principal del derecho del país, aunque sin implantarla literalmente. De esta manera, la minoría cristiana se siente aún más discriminada en el país y en ocasiones perseguida. También fue un error gravísimo el escoger hace unas semanas como gobernador de Luxor a un miembro de la Gamá Islamiyya, la organización terrorista que en ese mismo lugar había matado a 62 turistas a machetazos y disparos hace un par de décadas.
![]() |
4) El presidente no ha conseguido disminuir la enorme tasa de corrupción e ineficacia de todo el sistema político, judicial y económico del país. Es una corrupción e ineficacia que no afecta solo al gobierno sino a todos los niveles de la sociedad. Por ello la solución es mucho más complicada. Se trata de un verdadero problema cultural independientemente de la afiliación religiosa: afecta tanto a musulmanes como a cristianos. No hace falta vivir mucho tiempo en el país para constatar que lo que se produce en el país es a menudo de una calidad ínfima por desidia de los trabajadores y provecho personal de cualquiera que ocupe un cargo de responsabilidad, sea al nivel que sea. Este hecho provoca verdadera frustración en todos los habitantes. La novedad desde la primavera árabe es que ya no se acepta atribuir las causas de esta crisis a las potencias extrajeras, con Israel y EEUU a la cabeza. Egipto ha tomado conciencia de que el problema es interno, y no dejarán de salir a la calle hasta que se vislumbre un comienzo de mejora.
![]() |
¿Y ahora qué? Egipto vive sumida en un reto inmenso puesto que la situación no podrá mejorar a corto plazo. El turismo está perdido para este año y el aumento de calidad en la producción para poder exportar manufacturas y disminuir las importaciones (¡hasta de China!) no se consigue en un año. Más bien, el riesgo más probable es que el terrorismo islamista vuelva a aparecer en el país. En este caso, Egipto volvería a perder otra década para la democracia.














