Presenta:

Bolivia y el quiebre de Unasur como parte del TEG mundial

Lo que nació como un espacio de defensa de Bolivia y Evo Morales se convirtió en escenario de una posible ruptura de Unasur.
481939.jpg

El domingo, MDZ publicó el análisis "Los evocéntricos y los obedientes", en el que se esbozó una teoría: lo sucedido con el avión presidencial de Bolivia en cielos europeos y su consecuente repudio latinoamericano pudo apurar los tiempos para una ruptura del bloque Unasur en dos fuerzas bien diferenciadas: los "bolivarianos" unidos por una cuestión ideológica y aquellos que prefieren la estrategia comercial, aunque no despojada de ideología, como son las naciones que promueven la Alianza del Pacífico.

En definitiva, en un mundo multipolar en donde las hegemonías están en tensión, con Europa en crisis, China avanzando sin límites, Rusa retornando a sus sueños imperiales soviétivos, el mundo árabe en conflñicto y Estados Unidos con problemas de identidad que lo llevan a una hecatombe interna. Lo que se juega es, entonces, la construcción del nuevo escenario geopolítico global.

Evo Morales consiguió el respaldo de sus pares, de sus iguales. Pero recibió un tibio acompañamiento de aquellos que, probablemente, estén cansados de las sobreactuaciones de una Unasur que sólo resalta los problemas y triunfos de los "bolivarianos".

Los sucesos actuales con Bolivia como eje son tan graves como lo que originó la fallida convocatoria en Cochabamba.

Algunas opiniones al respecto ya están siendo formuladas por analistas que son partidarios de una u otra posición.

El analista de izquierda Atilio Borón, estrechamente vinculado al eje cubano, fue uno de los que advirtió que, detrás de las ausencias en la "cumbre" de Unasur en Cochabamba había algo más. Entrevistado por Radio Nacional de Venezuela dijo:
—Yo veo que la Alianza del Pacífico es fundamentalmente una alianza político-militar, aunque se le pretenda presentar como meramente económica. Su objetivo principal es erosionar el bloque de países suramericanos y específicamente la Unasur. Eso lo acabamos de ver en la reunión de Cochabamba, pues no participó ninguno de los presidentes de los tres países de la Alianza (Colombia, Perú y Chile, que son miembros, junto a Costa Rica y México). La ausencia de Perú tiene un agravante y es que ese país desempeña la presidencia pro témpore de la Unasur y, por tanto, debió ser quien convocara la reunión para discutir el caso de la violación a los derechos del presidente Evo Morales. Ollanta Humala no ejerció su rol de presidente temporal de la Unasur y cometió con ello una gravísima transgresión. Quedó demostrado que su visión de los asuntos internacionales está subordinada a Washington. Lo que debió ser una cumbre de presidentes de la Unasur se convirtió en apenas un encuentro de algunos presidentes. Esto habla de la influencia perniciosa que la Alianza del Pacífico ejerce sobre los procesos de integración de América Latina. Estados Unidos no tolera esa integración, la considera lesiva para sus intereses nacionales. La reunión de Cochabamba fue saboteada por Washington a través de sus aliados en la región, tal como lo denunció, con otras palabras, el presidente ecuatoriano Rafael Correa. Él se refería principalmente a Humala, que estaba apenas a una hora de vuelo de Cochabamba, porque el presidente de Colombia, (Juan Manuel) Santos, tenía la excusa de que se encontraba en Suiza. La lógica de la Alianza del Pacífico es debilitar la integración de los pueblos latinoamericanos y Humala cumplió con la orden directa de Washington. En cuanto a (Sebastián) Piñera (presidente de Chile) no hay mucho que decir: él siempre obedece las órdenes de Washington y nada más.
 
—¿El episodio del avión presidencial boliviano es una advertencia acerca de hasta dónde están dispuestas a llegar las fuerzas imperiales para demostrar quién manda en el mundo?
 
—Sí, es un mensaje mafioso, porque muy bien pudieron negarle el plan de vuelo al avión del presidente Morales, pero lo dejaron despegar para luego poner en peligro la seguridad de esa nave. Una cosa es que a usted le adviertan en tierra que no lo van a dejar pasar por el espacio aéreo de un país y otra, muy distinta, es que lo hagan cuando ya está en el aire y se está quedando sin combustible. Eso demuestra el grado de la preocupación que tiene EEUU de que el señor Edward Snowden cuente todas las fechorías, crímenes, tropelías y delitos cometidos por la Agencia de Seguridad Nacional. Por eso les dio la orden a las naciones de Europa de tratar así a Evo Morales, causando una crisis internacional mayúscula, aunque hay que decir que el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, no se ha dado por enterado y no hizo ninguna declaración. Ese señor solo actúa cuando la Casa Blanca se lo ordena. En este caso le dijeron que se quedara callado ante una violación brutal de la soberanía.
 
Emilio Cárdenas, ex embajador de Menem ante la ONU, escribió al respecto con ironía. Sostuvo, en referencia al acto de desagravio a Morales en el Teatro de la Coronilla, que "allí fueron -en rápida peregrinación de desagravio- unos pocos mandatarios de Unasure. Los otros, sabiendo seguramente de que se trataba, se quedaron pacíficamente en sus casas. Por segunda vez. Como cuando se intentó generar otra ´cumbre´ para rechazar el supuesto nexo de Colombia con la OTAN".
 
Cárdenas analizó que "por prudencia elemental y para no ser ellos mismos también arrastrados a una sesión de discursos hiperbólicos, plagados de dureza y belicosidad, al más puro estilo del todavía presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad (ahora abandonado hasta por su propio pueblo, al elegir a Hassan Rouhani), cuyo destinatario inmediato era otra ruidosa multitud alquilada, presumiblemente con dineros públicos. El maltrato y la falta de respeto campearon en la Coronilla".
 
Martín Granovsky
, ex director de Télam y de Página/12, también admitió la "debilidad" del encuentro de Bolivia en respaldo a Evo Morales.
 
"Unasur, con foto más débil", tituló su columna de opinión en la que admitió que "Desde la muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre de 2010, Unasur no pudo construir una secretaría ejecutiva de peso político equivalente al del ex presidente argentino, de estrecha relación con el resto de colegas y ex colegas. Pero más allá de esa circunstancia, concentrada en una persona que había reunido la confianza incluso de sus contendientes ideológicos, la pregunta es si América del Sur es hoy más débil que hace tres años y si están cambiando las relaciones de la región y de cada uno de los países con la Casa Blanca".
 
La crisis del bloque hace que, en su análisis Granocsky levante sospechas sobre la posición real de Brasil en el mapa latinoamericano. Cabe recordar que Dilma Rousseff tampoco fue a Bolivia para desagraviar a Morales, aunque mandó una comitiva de representación.
 
Pero en su diagnóstico, el periodista va al hueso: "Dilma viajará en octubre a Wa-shington en visita de Estado. Se trata de la recepción con todos los honores del protocolo que suelen realizar los presidentes. Es la visita de los 21 cañonazos en los jardines de la Casa Blanca, el homenaje a los muertos en el cementerio de Arlington y el desfile de los soldados de la guerra de la independencia con sus flautines. En el caso argentino no incluyó a Néstor Kirchner, a Cristina en su primer mandato y, hasta ahora, a Cristina en este segundo mandato presidencial. En el caso brasileño las visitas de Estado a Washington tampoco contemplaron a Lula. ¿Fue por el veto de la Argentina y Brasil a la formación de un área de libre comercio de las Américas, proyecto sepultado en la cumbre de Mar del Plata de 2005? Es posible. Pero entonces, ¿Dilma recibió la invitación porque cambió de política respecto de Lula?".