ver más

Países de Europa cerrarán fronteras por la inmigración masiva

Algunas naciones podrán hacerlo en casos de "emergencia" inmigratoria hasta dos años, tras un acuerdo firmado hoy.

Los países miembros del espacio Schengen, como se conoce la zona de libre circulación europea, podrán cerrar sus fronteras en casos de "emergencia" inmigratoria hasta dos años, según una reforma aprobada hoy por el Parlamento Europeo en Estrasburgo.

La reforma, que entrará en vigor recién a finales del año próximo y que debe ser refrendada por el Consejo Europeo en los próximos meses, establece que si llega una cantidad masiva de inmigrantes a las fronteras se podrán imponer controles, informó la agencia de noticias DPA.

Desde que el llamado Acuerdo de Schengen entró en vigor en 1995, los países miembros -hoy 26 Estados europeos- desarmaron completamente sus puestos fronterizos de control dentro del espacio que comparten.

Actualmente sólo existen dos casos excepcionales en los que es posible limitar la libre circulación de personas dentro del espacio Schengen: grandes eventos masivos como partidos de fútbol o cumbres internacionales, y casos muy especiales, como un "ataque terrorista".
 
Sin embargo, en los últimos años la creciente crisis económica europea y la multitud de refugiados empujados por la represión y la violencia que sucedieron a las revueltas conocidas como la Primavera Arabe en el norte de Africa tornaron viables los reclamos de cierres de frontera de la derecha y la extrema derecha europea.
 
Miles de refugiados llegaron a Italia desde el norte de África en 2011, mientras estallaban revueltas populares e intervenciones armadas contra los gobiernos de Túnez, Egipto y Libia.
 
El entonces primer ministro italiano Silvio Berlusconi intentó conseguir el apoyo de sus socios europeos para frenar a la marea de refugiados africanos y, cuando fracasó en sus intentos, simplemente les dio un permiso para ingresar al espacio Schengen y dispersarse por el resto de Europa. La mayoría terminó en Francia.

El gobierno francés, también en manos de un referente de la derecha anti-inmigratoria, Nicolas Sarkozy, respondió cerrando la frontera con Italia, lo que representó una violación al Acuerdo de Schengen y el inicio de un conflicto diplomático de escala regional.

Desde entonces, las revueltas populares en el Magreb, en Medio Oriente y hasta en Turquía siguen contagiando nuevos países, y la crisis económica en Europa continúa profundizándose y deslegitimando a gran parte de las fuerzas políticas proeuropeístas.

Por eso, en apenas unos años los detractores del Acuerdo Schengen, uno de los principales logros de la integración europea,  consiguieron una mayoría en el Parlamento Europeo para, por primera vez, flexibilizar las normas y vincular, de forma más o menos directa, inmigración y seguridad nacional.

Por eso, el texto de la reforma establece como condición para que se levanten temporalmente los controles fronterizos que exista una situación en la frontera externa de la Unión Europea que no pueda ser contenida y que "amenace de forma masiva" la seguridad de
los países miembros.

La comisaria de Interior de la Unión Europea, Cecilia Malmström, se adelantó hoy a las críticas y aseguró que la Comisión Europea se encargará de evitar cualquier abuso de la nueva norma. También destacó que la reforma aprobada hoy incluye la figura de inspecciones no anunciadas en las fronteras para evitar que los gobiernos impongan unilateralmente controles ilegales.

Sin embargo, sus palabras no fueron suficientes para convencer al grupo parlamentario europeo de los Verdes, que hoy votó en contra al advertir que será cada gobierno el responsable de decidir qué califica como una "emergencia" fronteriza.