Guillermo y Máxima ya son los reyes de Holanda
La reina Beatriz, de 75 años, dejó en manos del heredero la jefatura de Estado de los Países Bajos, después de 33 años de reinado. Así, Guillermo Alejandro se convirtió esta mañana, a sus 46 años, en el rey más joven de las monarquías europeas y en el primer rey de Holanda desde 1890, junto a su mujer, la argentina Máxima Zorreguieta.
A las 10 en punto, hora holandesa, la reina Beatriz llegó al Palacio Real acompañada por Guillermo, Máxima y las tres hijas del matrimonio, de las cuales la más grande, Amalia, se convertirá en la primera en línea de sucesión. Allí, en en un breve pero emotivo acto en el salón de Moisés, la reina Beatriz firmó el acta de abdicación, un documento en que también pusieron su rúbrica su hijo y Máxima.
"Hoy dejo sitio a una nueva generación. Mi hijo asume hoy la responsabilidad de esta nueva función", dijo Beatriz de Orange, que es ya princesa de los Países Bajos con tratamiento de alteza real, en un breve discurso, según informa diario La Nación.
Después de la abdicación, Beatriz, que retornó a su título de princesa, y los flamantes reyes saldrán a saludar al balcón que da a la céntrica plaza Dam, donde los ya nuevos reyes de los Países Bajos se darán su primer baño de masas ante las 25.000 personas previstas. En total, para todo el día, se espera a por lo menos 800.000 visitantes, sumado a los millones de personas que sigan la transmisión alrededor del mundo.
La ceremonia de investidura tendrá lugar cerca de las 14 (9 de la Argentina) en la Iglesia Nueva, donde acudirán todas las delegaciones reales invitadas, incluida una treintena de príncipes herederos.
Guillermo-Alejandro no será coronado, en el sentido literal, ya que los reyes de Holanda nunca llevan corona a lo largo de su reinado, pero sí portará el manto real sobre un frac negro con corbata blanca.
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El momento en que la reina Beatriz firma la abdicación.
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El siguiente evento del día es una recepción en el Palacio de Amsterdam y, mientras que cae el sol, los nuevos reyes de los Países Bajos realizarán una travesía real por las aguas del río Ij, tras la que asistirán con sus invitados a una fiesta final en el Muziekgebouw aan't Ij.
Desde anoche, las calles de Amsterdam rebosaban de gente y empalagaban con su color naranja, en honor a la casa real Oranje-Nassau. Ya desde la madrugada se instalaron en el centro histórico de la ciudad vendedores con camisetas naranjas, sombreros y estolas de pluma. Los tranvías estaban decorados con banderas naranjas y banderas holandesas, al igual que muchos de los botes que pasaban por los antiguos canales de la ciudad.
El espacio aéreo sobre Amsterdam se cerró ayer y permanecerá así por tres días. El amplio operativo de seguridad incluye además hasta 10.000 policías, algunos de los cuales inspeccionaron ayer la plaza Dam en busca de explosivos con la ayuda de agentes alemanes con perros entrenados.
Hoy es el último Día de la Reina, pues desde al año próximo el día nacional se celebrará coincidiendo con el cumpleaños del nuevo monarca, el 27 de abril.
Anoche, la reina Beatriz se despidió de las casas reales reinantes en el mundo y de las instituciones holandesas e internacionales con una cena de gala en el Rijksmuseum de la capital del país.
Entre los invitados destacaban el príncipe Carlos de Gran Bretaña y su esposa Camilla, el príncipe Felipe y la princesa Letizia de España, así como el príncipe heredero de Japón Naruhito y la princesa Masako.
Con sus últimas palabras como reina, Beatriz -que anunció su intención de abdicar en enero pasado- quiso rendir un homenaje a su marido, el príncipe Claus, fallecido en 2002, y del que dijo que casarse con él fue su mejor "decisión". Además, instó a su pueblo a apoyar a su hijo. (EFE).
