El expediente mendocino y otras 9 intrigas alrededor de Benedicto
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2- Dos razones para "bajarse de la cruz". Frattini ofrece dos motivos para la renuncia papal: “El caso VatiLeaks le había dejado agotado psicológicamente, ojo, no físicamente, porque Benedcito XVI goza de ‘buena salud’ y tiene los achaques que una persona de 86 puede tener”. Y en segundo lugar indica como motivo que “ya no controla la maquinaria Vaticana. De hecho, el vaticanista Marco Politi le acusa en un artículo de no haber sabido gobernar el Vaticano”.
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Benedicto XVI junto a los cardenales Sodano y Bertone.
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5- Cambio de época. Iglesias da una clave en términos suaves, tal el discurso religioso, pero que hay que saber comprender. Dice, además, en su escrito: “El falso optimismo era aquel de después del Concilio, cuando los conventos cerraban, los seminarios cerraban, y se decía: pero… no pasa nada, todo va bien… ¡No! No todo va bien. Hay también caídas graves, peligrosas, y debemos reconocer con sano realismo que así no funciona, no funciona donde se hacen mal las cosas. Pero también estamos seguros, al mismo tiempo, que si aquí y allá la Iglesia muere a causa del pecado de los hombres, a causa de su increencia, al mismo tiempo nace de nuevo”.
6- Nada de ideologías: algo más. No hay que saber decodificar viejos códigos de profetas de la Edad Media o aun anteriores, para saber de qué está hablando el papa. No se trata de una lucha entre conservadores y liberales ni tiene ningún punto en este juego de intereses la Teología de la Liberación. Por ello, las discusiones ideológicas transitan, en este momento, por un andarivel paralelo. El gran problema de la Iglesia es el de cualquier gobierno: la corrupción. En su caso, la liberación del expediente del sacerdote mexicano Marcial Maciel, que Juan Pablo II mantuvo “cajoneado”, es señalada como una de las causas de que la Iglesia, en definitiva, se haya liberado de Benedicto, y no al revés.
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7- Sin poder real. "Rezad por mí y por el próximo Papa" dijo Benedicto en su penúltimo Angelus desde l balcón que da a la Plaza de San Pedro, este domingo. Una convocatoria en clave simple a que se lo respalde, a que se comprendan sus motivos. Probablemente, a que si hay que hacer una interpretación, sea alrededor del término “cansancio” expuesto en su renuncia. Cansancio físico o hartazgo por los complots internos. Proviniendo de la voz de un jefe imperial, sonó a imploración, algo así como el mensaje de Barack Obama al pueblo estadounidense para que se movilice reclamando más control de las armas. Dos poderosos pidiendo apoyo popular. Dos poderosos con poder limitado.
8- Final de una era. Una teoría sostenida por el periodista Giancarlo Zizola, de 73 años, indica que “el cristianismo de masas terminó. Por lógica, habría que abandonar la idea de reconstruirlo, pero la Iglesia quiere mantener sus privilegios. Es contradictorio y anacrónico. Ratzinger reconoce que los cristianos serán una minoría, pero Roma vive el catolicismo de una manera corporativa y apocalíptica. El Papa es como un centinela que defiende la identidad en peligro mientras el timón va a la deriva”. Fuerte afirmación, pero proviene de un sabio observador al que lo acompañan décadas de vaticanólogo, cerca del corazón de las determinaciones vaticanas.
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9- "Refundación" o "nuevo Concilio": coincidencia con Benedicto. Zizola sostiene que, para salir del fango en el que se encuentra la Iglesia, hay que convocar a un tercer Concilio Vaticano. “Pienso –declaró- que Ratzinger no está muy interesado en gobernar con la curia de Roma. Hace falta un concilio Vaticano III. La Iglesia es prisionera de un mensaje estructurado en categorías grecorromanas que en un mundo global contradice la universalidad del cristianismo. Si no se traduce en códigos culturales extraeuropeos, el cristianismo se fosilizará. Pero Ratzinger cerró la puerta: no acepta una africanización del cristianismo. Y la Iglesia corre el riesgo de polarizarse entre una base que vive en la actualidad y Roma, un monstruo burocrático”. El analista es portador de un mensaje: “Ratzinger debería hacer algo, un concilio que ponga punto final a una Iglesia únicamente occidental”.
10- El caso mendocino
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El "mendocino" Carlos Buela y el papa Benedicto XVI.
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En mayo de 2010, en medio de una amenaza de escándalo que permanecía oculta, pero sostenida en un resorte que en cualquier momento podía activarse, el fundador de la Iglesia del Verbo Encarnado, con base en San Rafael, Carlos Buela, renunció a continuar con el liderazgo de la agrupación ultramontana de la Iglesia, a la que varias veces el papa Juan Pablo le llamó la atención, pero que sostuvo a lo largo de los años sin que se resolviera la investigación sobre “abusos e irregularidades” en su interior. Benedicto XVI, aunque cercano y tan conservador como su antecesor, decidió avanzar en todos los casos pero fundamentalmente en dos: el del mexicano Maciel y el del argentino Buela. El cura del sur mendocino argumentó algo similar a lo aludido por Benedicto para retirarse “estoy entrado en años”. Pero hay un párrafo que podría descubrir la existencia de un canje de favores: escribió Buela al papa: "Particularmente deseo agradecer a Vuestra Santidad la decisión de impedir el envío de un Comisario Pontificio para el Instituto, de manera que ante mi renuncia sean las mismas autoridades del Instituto previstas en las Constituciones las que continúen llevándolo adelante". Estaba dando un paso al costado a cambio de que no le cierren el IVC, fundado en 1984, presente en 55 diócesis de 38 países de los cinco continentes.
Buela, sin embargo, no desapareció. Continuó predicando desde un sitio web diferenciado, pero hiperlinkeado a todos los portales del Verbo Encarnado. Y hasta dos años después de su renuncia y prometida reclusión en “un monasterio de Francia” en un programa católico de TV, hizo consideraciones sobre el “VatiLeaks”:
Alfredo Silleta, conocido periodista investigador de sectas,fue muy duro al calificar a Buela, uno de los expedientes que arden alrededor de Benedicto XVI: “El padre Buela es un psicópata que le encanta manipular a sus adeptos. Cree que tiene línea directa con Dios y no acepta ninguna orden jerárquica. Su palabra es santa. Tiene delirios de persecución, está convencido de que quienes lo critican integran un complot contra él. Entre los mitos que ha hecho circular cuenta que con la ayuda de Dios eliminó de su camino a dos obispos que se le opusieron: la muerte de Kruk en un accidente automovilístico y el cáncer de su sucesor en el obispado de San Rafael, monseñor Jesús Roldán son tremendos como ejemplos”.
Sin disminuir el tono, Silleta agregó: “Buela es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos. Daré un ejemplo que me tocó en mi actividad profesional. El padre Buela, después de haberlo criticado públicamente en una serie de artículos, me amenazó por carta con la siguiente frase: ´Mejor le fuera que le atasen al cuello una rueda de molino y le arrojasen al mar… (Lc 17,2). Tenga piedad de su alma´. Como se recordará es la misma frase que utilizó monseñor Antonio Baseotto para criticar al ex ministro de Salud de la Nación, Ginés González García y que produjo un enfrentamiento entre el gobierno nacional y ese obispo. El 30 de julio de 2007, en una reunión privada, le entregué en mano una fotocopia de esa amenazante carta al cardenal Bergoglio, primado de la Argentina”.
Esta historia, sin embargo, recién empieza. Lo que está claro es que lo que viene no es un cambio “normal” de un jefe de Estado en el Vaticano: se trata de una bisagra que, sin embargo, tiene mucho que ver con la forma en que se gobierna en este caso no sólo un estado, sino un imperio.