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Reclaman transparencia en el manejo de Guantánamo

En el marco del periodo de sesiones de la CIDH se subrayó las violaciones de DD.HH. en la prisión. Obama había prometido en reiteradas veces cerrarla.

Estados Unidos no ha dado aún pasos concretos que permitan creer su promesa de cerrar Guantánamo, denunciaron hoy ante la CIDH organizaciones de derechos humanos, que alertaron además de la continuada huelga de hambre en el centro de detención y de otras "violaciones" de derechos de los presos.

"Actualmente no hay garantía alguna de que el Estado va a cumplir con su obligación de adoptar pasos concretos, decisivos para cerrar el centro de detención de Guantánamo de una vez por todas", denunció el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).

La ONG, que defiende a varios presos de Guantánamo, fue una de las participantes este lunes en una audiencia sobre la "situación de derechos humanos de personas detenidas" en la base militar celebrada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

"Justicia retrasada es justicia denegada y, al ritmo actual de transferencias (de presos) del gobierno, Guantánamo seguirá abierto en 40 años", advirtió el abogado de CEJIl Charles Abbott.

En la audiencia también se personó hoy el relator especial sobre la Tortura la ONU, Juan Méndez, quien rebatió los argumentos "políticos" esgrimidos por el gobierno de Barack Obama para justificar el incumplimiento de su promesa de cerrar Guantánamo.

"Reconozco la presión política, pero en términos puramente legales y administrativos, está en manos del presidente de Estados Unidos cerrar ese centro de detención como ha dicho que intenta cerrarlo", sostuvo Méndez.

Obama anunció a finales de mayo en un discurso sobre defensa nuevas medidas para acelerar el cierre de Guantánamo, entre otros el levantamiento de la moratoria de traspaso de detenidos a Yemen y la designación de sendos "altos enviados" de Defensa y Estado para centrarse en la transferencia de los presos a terceros países.

Pero según advirtieron los denunciantes este lunes, a casi seis meses de la renovación de la promesa de cierre de Guantánamo, siguen faltando pasos concretos que demuestren un verdadero interés en cumplir.

"El peor de los abusos es que nadie está abandonando Guantánamo", lamentó el abogado del Centro por los Derechos Constitucionales (CCR) Omar Farah, que lleva los casos de varios presos en la base en territorio cubano.

Según recordó, desde el discurso de Obama en mayo sólo dos presos han sido repatriados a Argelia. "A este paso, llegaremos al año 2030 antes de que el último de los presos de los que ya se ha declarado que pueden abandonar Guantánamo lo hagan".

"Esto significa que Guantánamo va a seguir ocupándonos mucho tiempo", advirtió.

El relator de la ONU también identificó como lo más "alarmante" de la situación en Guantánamo la prolongación indefinida de los presos sin perspectivas de una resolución pronta, así como la situación de la huelga de hambre y la alimentación forzada de los presos que ha realizado Estados Unidos en los pasados meses.

"Continuar la detención indefinida es algo arbitrario y constituye una clara violación del Derecho Internacional", zanjó.

El relator también calificó de "injustificable" la práctica de alimentación forzada a los presos en huelga de hambre y condenó las presuntas "amenazas" y otras medidas de fuerza usadas para instarlos a poner fin a su protesta.

A finales de septiembre, el Ejército estadounidense dio por terminada de facto la huelga de hambre masiva en Guantánamo que se mantenía desde comienzos de año y anunció su decisión de dejar de informar de forma diaria del número de presos en huelga.

Según Méndez, la alimentación forzada de los presos no solamente violó la autonomía de decisión de los reclusos, sino que además la forma en que han sido alimentados constituye un trato "que no se puede describir de otra manera que cruel, inhumano, degradante, muy doloroso, violento incluso (...) y en condiciones humillantes".

"La alimentación forzada consiguió que no muriera nadie y que con eso se diluyera el impacto, y de esa manera el gobierno de Estados Unidos se sacó de encima una potencial crisis muy seria, pero debería haber buscado otras formas de terminar con el conflicto, entre ellas conversar con los presos sobre sus quejas, un diálogo de buena fe y no simplemente recurrir como único recurso a la alimentación forzada", consideró el relator.

Las denuncias y demandas de mayor información y "transparencia" formuladas este lunes tanto por los peticionarios como por la propia CIDH fueron recibidas por una representación de Estados Unidos de muy bajo nivel, entre ellos una abogada del Departamento de Estado y representantes alternos ante la Organización de Estados Americanos.

Los funcionarios se limitaron a escuchar y a prometer respuestas por escrito en el próximo mes argumentando que el reciente cierre del gobierno le impidió al gobierno de Obama preparar su argumentación de forma adecuada.

Una argumentación rebatida duramente por la CIDH, que consideró esta postura "totalmente injustificable" en vista de que Guantánamo es un problema de larga data y que volvió a reclamar que se les permita realizar una visita a la cárcel sin condicionamientos además de respuestas concretas a sus preguntas.

"Siempre que la Comisión o los organismos de control de la ONU han pedido que se autoricen visitas no han sido autorizadas, realmente esto indica falta de transparencia, y cuando hay falta de transparencia en la gestión de un centro carcelario, esto se presta a toda clase de abusos", advirtió el relator sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la CIDH, Rodrigo Escobar.