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Brasil y la triste repetición de una tragedia

En 2004 ocurrió la peor tragedia en República Cromañon, dejando 194 muertos. Casi lo mismo acaba de ocurrir al sur de Brasil.
Foto: Telam
Foto: Telam

La desidia no tiene potestad ni nacionalidad; la imbecilidad tampoco. Lo ocurrido esta madrugada en “Club Kiss”, un conocido boliche de Río Grande do Sul, demuestra cabalmente que la idiotez puede ocurrir en la Argentina, en Brasil, o en cualquier lugar del mundo.

El problema no es el lugar, sino la actitud. No tiene que ver con cuestiones de azar, sino con humanas idiosincrasias. Otra vez los noticieros hablan de “accidente”, pero no. Lo que ocurrió allí fue provocado por la mano del hombre, no por las “fuerzas de la naturaleza”.

Otra vez el uso de pirotecnia en un lugar cerrado; otra vez una trampa mortal por la falta de puertas de salida; otra vez la tragedia en forma de humo y muerte. Casi calcado a lo sucedido en República Cromañon a fines del año 2004, solo que ahora hubo que lamentar 245 fallecidos. Todos ellos han muerto por culpa de la imbecilidad humana: no solo por la mala decisión de quien arrojó una bengala, sino también por la arbitrariedad de quien decidió que no hubiera salidas habilitadas para un caso de emergencia como el ocurrido.

“Fue para que los concurrentes no se fueran sin pagar”, advirtió uno de los organizadores sin ponerse colorado. ¿Les explicará lo mismo a los familiares de los que murieron ahogados por el humo más negro de la historia de Brasil?

Como se dijo, la imbecilidad no tiene nacionalidad. No ha sido esta la primera tragedia que se da por la irracionalidad humana, ni será la última. Basta repasar algunos de los hechos ocurridos en los últimos diez años para percatarse de ello:

-En diciembre de 2009, 309 personas murieron a raíz de un incendio que destruyó un complejo comercial y una discoteca en Luoyang, China.

-En Venezuela ocurrió algo similar el 1ro de diciembre de 2002 cuando se incendió una disco en Caracas y murieron 50 personas.

-El 20 de febrero 2003, 100 personas murieron y 200 resultaron heridos por el incendio de un club en West Warwick, Estados Unidos.

-El 20 de septiembre de 2008, China volvió a ser parte de la tragedia luego de que 44 personas murieran por el incendio de una discoteca en Shenzhen, también por el lanzamiento de fuegos artificiales en el interior del recinto.

“Fue para que los concurrentes no se fueran sin pagar”, advirtió uno de los organizadores.

Hay muchos otros hechos similares que podrían contarse en esta columna, pero sería redundante. Lo relevante es el mensaje que deja lo ocurrido hace algunas horas, que reitera la maldita desidia del ser humano. Eso que lo hace autodestructivo y que supo alimentar la oportuna frase de Thomas Hobbes: “El hombre es el lobo del hombre”.