"¿Vamos al Congreso o lo quemamos?"
No saben lo que quieren, pero lo quieren ahora. No saben lo que quieren, pero sí cómo conseguirlo. Los indignados de Sol se tiraron, en su primera noche 'okupando' la plaza, tres horas debatiendo aspectos como la falta de váteres, la posibilidad de prohibir el botellón en el camping 'okupa' y, mucho más importante, si van o no al Congreso a darle un pescozón a los políticos. Y ahí se dibujó la primera zanja importante entre los acantonados: entrar al juego de los políticos y plantear sus exigencias, o hacer como si ZP, Rajoy y demás 'momias' no existen.
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Aunque los poderes políticos y mediáticos se resisten a entenderlo -son tantos años de manipular a la opinión pública que ellos mismos se han creido sus propias trolas-, el Movimiento 15-M ha surgido, basta darse una vuelta por Sol para verlo, de forma espontánea.
Al final, es una cuestión de consumo: igual que con los productos culturales, los veinteañeros ya no compran productos para mayorías; internet les ha enseñado que pueden satisfacer su demanda y su interés personal.
