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Ahora las prostitutas tienen su propia radio

Las trabajadoras del sexo del reconocido Barrio Rojo en Holanda contarán con su propia emisora que se difundirá por Internet. Los programas radiales se llevarán a cabo en un cubículo con vista a la calle igual a los que usan las mujeres para ofrecer sus servicios.


El célebre Barrio Rojo de Ámsterdam, donde trabajan cerca de 3.000 prostitutas, cuenta desde esta semana con una curiosa emisora de radio, Radio Red Light, (Radio Barrio Rojo) para, entre otros objetivos, dar voz a los problemas de las trabajadoras del sexo, informa la agencia holandesa ANP.

La emisora, que transmite vía internet, tiene sus estudios precisamente en el corazón del Barrio Rojo de Ámsterdam, en la zona 'de Wallen', por lo cual no es extraño ver a los locutores, con sus auriculares puestos, mientras ponen discos o animan la jornada, en el estudio abierto, detrás de un escaparate, al igual que las prostitutas que se exhiben en la zona en busca de clientes.

El promotor de la emisora, Hugo van Heijningen, asegura en declaraciones a la radio pública holandesa NOS, que el objetivo es que el Barrio rojo tenga su propia voz en internet.

Los programas de la nueva emisora, cuyos directivos están pensando en dar el salto a las ondas herzianas, pueden seguirse en la página https://www.redlightradio.net, desde la cual también es posible participar en chats y debates.

"No queremos que esto se convierta en una atracción de circo. No se trata de que las cosas degeneren. Queremos hacer un programa lo más serio posible", comenta Van Heijningen.

En Holanda la prostitución es legal y las trabajadoras del sexo tienen contratos y seguridad social. En ese sentido, las autoridades locales pueden publicar directrices sobre su seguridad, higiene o condiciones de trabajo, que a la postre benefician a ese colectivo.

Los burdeles sí tienen prohibido forzar a las trabajadoras a beber alcohol con los clientes, a mantener relaciones sexuales sin condón e incluso no pueden obligarlas a realizar determinadas prácticas sexuales. No obstante, a pesar de la legislación vigente, la mayoría de los dueños de burdeles de Ámsterdam prefiere no hacer contratos de trabajo oficiales.

Fuente: El Mundo