Perfil de los cinco años de gobierno de Evo Morales
La "nueva Bolivia" atraviesa sus peores momentos del gobierno de Morales quien cumple hoy cinco años en el poder justo en uno de sus peores momentos, con uno de los niveles más bajos de popularidad desde que accedió al gobierno. Uno de los golpes más dolorosos, lo recibió hace tres semanas al verse obligado a cancelar su decisión de subir el coste de los combustibles hasta un 82% tras las protestas.
Morales ha realizado el Gobierno democrático más estable en medio siglo, para tranquilidad de sus vecinos Argentina y Brasil, grandes consumidores de gas natural procedente de Bolivia, y se ha aliado con Venezuela y Cuba.
La nueva Bolivia
La "refundación" de Bolivia "recién ha comenzado", dijo la semana pasada el líder indígena, dejando claro que considera apenas iniciado el proceso de cambio en el país.
La "refundación" de Bolivia "recién ha comenzado", dijo la semana pasada el líder indígena, dejando claro que considera apenas iniciado el proceso de cambio en el país.
El mandatario boliviano, en el poder desde el año 2006, trata en los último días de reducir el efecto de los golpes sufridos por su gobierno por la polémica sobre las decisiones que debe tomar para recomponer su equipo de Gobierno y sus próximas medidas económicas.
Uno de los golpes más dolorosos, lo recibió hace tres semanas al verse obligado a cancelar su decisión de subir el coste de los combustibles hasta un 82% tras las protestas en la ciudad de El Alto. Y es que, hasta ese momento, Evo Morales se había visto como un gobernante intocable al que el pueblo respetaba y apreciaba. Sin embargo, durante las manifestaciones se quemaron imágenes suyas y de la bandera venezolana junto a cánticos en los que se pedía su renuncia.
"Yo me debo a los movimientos sociales y está claro que cumpliremos con nuestro lema: mandar obedeciendo al pueblo", dijo al derogar el polémico decreto 748.
Baja popularidad
Todo ello, ha situado la popularidad de Morales en un mínimo histórico de 30%., anque ha repuntado en seis puntos en el mes de enero, según una encuesta realizada en enero por la empresa Captura Consulting en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, donde vive un 60 por ciento de los diez millones de bolivianos.
La desaprobación de Morales llegó hasta el 56%, mejorando en 11 puntos en el mes de diciembre y que representó la más alta desde que asumió la gobernabilidad de Bolivia en 2006.
Sin oposición
Otro de los puntos conflictivos del gobierno de Morales, se produjo esta pasada semana cuando Paraguay otorgó asilo político a Mario Cossío, exgobernador del departamento de Tarija y uno de los mayores opositores del presidente boliviano.
Cossío fue destituido en diciembre pasado y según ha declarado es un perseguido político. Por su parte, el Gobierno lo ha etiquetado como un político corrupto, separatista y conspirador. Brasil también ha dado asilo a tres opositores de menor relevancia política, pero que ya alcanzan el centenar de bolivianos radicados en ese país en la misma situación.
Tras cinco años en el poder, y con la tranquilidad que aporta la abrumadora mayoría legislativa desde que inició su segundo mandato en enero del 2010, Morales estar contento por haber acabado con los partidos tradicionales, de centro y de derecha.
Los líderes opositores sufrieron una serie de derrotas electorales, que unidas al acoso judicial por presunta corrupción los forzó a salir del país, dejando en manos del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) no sólo el poder nacional sino también dos tercios de gobernaciones y alcaldías.
Simultáneamente, los hasta el momento excluidos indígenas pasaron a ocupar crecientes espacios en los poderes ejecutivo, legislativo y electoral y comenzaron a preparar la toma del poder judicial en una elección popular sin precedentes prevista para el 2011.
Tampoco hay demasiadas garantías de transparencia en los procesos políticos ya que hace unos días vio la luz un vídeo en el que agentes de la policía sobornan con 31.500 dólares a un testigo que vinculó a lideres de la región de Santa Cruz con un caso de terrorismo.
Y en medio de todos esos asuntos, surge la necesidad de retirar la subvención al precio de los combustibles porque eso fomenta el contrabando e impide inversiones petroleras.
El objetivo principal
Evo Morales afronta su segundo tramo de gobierno (hasta 2015), con el objetivo de derogar la subvención de combustibles ya que el año pasado la importación de los carburantes líquidos le costó a Bolivia 660 millones de dólares, de los que 380 millones estuvieron subvencionados y para 2011 esas cifras crecerán a mil millones y a 600 millones, respectivamente. Según Morales la subvención es un "cáncer" para el Estado.
El mandatario, tiene previsto realizar cambios en su equipo de 20 ministros. Además, se espera un anuncio oficial sobre lo que hará el gobierno en los próximos cuatro años para evitar que Bolivia sufra una severa crisis alimentaria y energética.
Fuente Diarios siglo XXI
Baja popularidad
Todo ello, ha situado la popularidad de Morales en un mínimo histórico de 30%., anque ha repuntado en seis puntos en el mes de enero, según una encuesta realizada en enero por la empresa Captura Consulting en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, donde vive un 60 por ciento de los diez millones de bolivianos.
La desaprobación de Morales llegó hasta el 56%, mejorando en 11 puntos en el mes de diciembre y que representó la más alta desde que asumió la gobernabilidad de Bolivia en 2006.
Sin oposición
Otro de los puntos conflictivos del gobierno de Morales, se produjo esta pasada semana cuando Paraguay otorgó asilo político a Mario Cossío, exgobernador del departamento de Tarija y uno de los mayores opositores del presidente boliviano.
Cossío fue destituido en diciembre pasado y según ha declarado es un perseguido político. Por su parte, el Gobierno lo ha etiquetado como un político corrupto, separatista y conspirador. Brasil también ha dado asilo a tres opositores de menor relevancia política, pero que ya alcanzan el centenar de bolivianos radicados en ese país en la misma situación.
Tras cinco años en el poder, y con la tranquilidad que aporta la abrumadora mayoría legislativa desde que inició su segundo mandato en enero del 2010, Morales estar contento por haber acabado con los partidos tradicionales, de centro y de derecha.
Los líderes opositores sufrieron una serie de derrotas electorales, que unidas al acoso judicial por presunta corrupción los forzó a salir del país, dejando en manos del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) no sólo el poder nacional sino también dos tercios de gobernaciones y alcaldías.
Simultáneamente, los hasta el momento excluidos indígenas pasaron a ocupar crecientes espacios en los poderes ejecutivo, legislativo y electoral y comenzaron a preparar la toma del poder judicial en una elección popular sin precedentes prevista para el 2011.
Tampoco hay demasiadas garantías de transparencia en los procesos políticos ya que hace unos días vio la luz un vídeo en el que agentes de la policía sobornan con 31.500 dólares a un testigo que vinculó a lideres de la región de Santa Cruz con un caso de terrorismo.
Y en medio de todos esos asuntos, surge la necesidad de retirar la subvención al precio de los combustibles porque eso fomenta el contrabando e impide inversiones petroleras.
El objetivo principal
Evo Morales afronta su segundo tramo de gobierno (hasta 2015), con el objetivo de derogar la subvención de combustibles ya que el año pasado la importación de los carburantes líquidos le costó a Bolivia 660 millones de dólares, de los que 380 millones estuvieron subvencionados y para 2011 esas cifras crecerán a mil millones y a 600 millones, respectivamente. Según Morales la subvención es un "cáncer" para el Estado.
El mandatario, tiene previsto realizar cambios en su equipo de 20 ministros. Además, se espera un anuncio oficial sobre lo que hará el gobierno en los próximos cuatro años para evitar que Bolivia sufra una severa crisis alimentaria y energética.
Fuente Diarios siglo XXI


