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Mineros chilenos: la necesaria mirada del periodismo argentino

La tragedia de los obreros atrapados en la mina San José de Chile, ha merecido innumerables crónicas periodísticas de ese país. Es interesante lo que ha ocurrido en la Argentina, donde la visión de los cronistas vernáculos muestra una óptica diferente, aunque no menos intimista.

La tragedia, cualquier tragedia, siempre se enriquece con la mirada foránea respecto al lugar en el que ocurre. Es que, el componente idiosincrásico del cronista local muchas veces opera como un límite de su propio relato y lleva a la cobertura de prensa hacia inevitables lugares comunes.

En tal sentido, uno de los casos emblemáticos es el de la tragedia de los 33 mineros atrapados en una mina de Chile, drama que ha trastocado en bomba periodística y, por qué no decirlo, en masivo culebrón de capítulos de entrega diaria.

¿Cómo evitar el ejercicio que genera la simbiosis de ponerse en el lugar de esos golpeados trabajadores? ¿Cómo no asociar sus historias de vida con las de uno?

La tragedia humana tiene esa rara atracción: el poder de la identificación con el otro, de la asociación personal en el drama ajeno. Digan lo que digan, es imposible no mirarse en el espejo del infortunio foráneo.

¿Cuántos son los que no agradecen el hecho de no estar en los zapatos de aquel que ha sufrido una fatalidad como la referida? La psicología humana es perversa en este tipo de cuestiones.

Uno quiere estar lejos del drama, pero también quiere conocer los detalles más profundos de esa misma catástrofe. La morbosidad es más fuerte que la curiosidad misma.

Tal vez ello explique por qué la sociedad argentina sigue tan de cerca lo ocurrido con los mineros chilenos. Hay que decirlo: no hay crónica al respecto que no explote en lecturas. Cuanto más detalles aparecen en los artículos de marras, estos son más y más leídos.

A ese respecto, dos miradas locales hoy se destacan en la prensa vernácula; se trata de sendos artículos de diario Clarín y La Nación. El primero de ellos hace hincapié en los mensajes que los atrapados mineros han escrito a sus familiares. Allí, se destaca uno en particular, donde uno de los trabajadores sepultados le promete a su novia casarse en cuanto pueda escapara a su involuntario cautiverio.

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El segundo artículo, de La Nación, es una crónica de sensaciones de los mineros, con la crudeza de relato en primera persona. "Ese día fue espantoso. Sentimos que venía la montaña bajando hacia nosotros", asegura Luis Urzúa, jefe de turno de los atrapados trabajadores.

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Ambas crónicas son de destacarse, no porque hayan sido escritas por colegas argentinos, sino porque permiten acercarse de manera respetuosamente íntima a una de las tragedias más escalofriantes que ha tocado vivir a los hermanos chilenos.