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El mapa de la justicia en un mundo injusto

Los curiosos datos de un informe que releva el estado de la justicia en el planeta. Logros y desaciertos; cuestiones pendientes y rotundos fracasos. Conocé en esta nota cuáles son, justamente, los países que más violan la justicia. Y cómo andamos por casa.


En por lo menos 55 países hubo juicios injustos, pero en otros, sus jefes de Estado o gobernantes poderosos lograron ser condenados, precisamente, por acciones justas de la justicia.

Así de extremo resulta el último informe de Amnistía Internacional, enfocado en cómo funciona la justicia en el planeta. Un mundo en el que –según la organización- cada vez se nota más presión del poder político sobre sus sistemas judiciales, interesados en influir en sus dictámenes.

Pero hay algo más: los países que peor justicia acreditan son miembros del G-20, vale decir, los más poderosos.

Una recorrida por el informe, da cuenta de cuestiones que permiten reconstruir el mapa de la justicia y de la injusticia en el mundo.

Por ejemplo:

- Los responsables de actos de tortura gozaron de impunidad en al menos 61 países.

- Hubo juicios injustos en al menos 55 países: representan el 35% del total de países y el 47% son del G-20.

- La libertad de expresión se encuentra restringida en al menos 96 países: representan el 60% de todos los países, de los cuales, el 53% son del G-20.

- Hay presos y presas de conciencia recluidos en al menos 48 países: representan el 30% de todos los países y el 42% pertenecerían al G-20.

- Al finalizar 2009, 110 Estados habían ratificado el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional: todavía a 81 países que no lo han ratificado, de los cuales, 7 pertenecen al G-20 y uno de ellos es Estados Unidos.

- Hubo personas torturadas o sometidas a malos tratos durante el interrogatorio en al menos 111 países.

- Dos tercios de las víctimas de abusos de derechos humanos se encuentran en ámbitos de pobreza, y según los datos relevados, Europa es el único lugar del globo en el que reina su respeto.

Amnistía, sin embargo, resaltó cinco hechos positivos:

1. Condena a un jefe de Estado: la que se puede considerar como un éxito ha sido la del ex presidente peruano, Alberto Fujimori, que ya cumple su pena de 25 años de cárcel.

2. La Suprema Corte de Justicia de Uruguay declaró nula y sin efecto la amnistía promulgada para garantizar impunidad a los autores de violaciones graves de derechos humanos a finales de la década de 1980 por considerar que no se ajustaba a las obligaciones contraídas por Uruguay en virtud del derecho internacional.

3. Concluyeron todos los juicios ante el Tribunal Especial para Sierra Leona salvo el del ex presidente de Liberia, Charles Taylor, que seguía en curso.

4. Uno de los jefes tristemente célebres del Jemer Rojo en Camboya fue juzgado finalmente por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos más de 30 años atrás. Se calcula que 14.000 personas habían sido víctimas de tortura y posterior homicidio entre abril de 1975 y enero de 1979 mientras Kaing Guek Eav dirigía la Oficina de Seguridad S-21.

5. Kenia conmutó 4.000 condenas a muerte por penas de prisión; Japón suspendió las ejecuciones y Burundi y Togo la abolieron.

Entre los fracasos, menciona que nunca se cumplió la promesa de Barack Obama de cerrar la prisión de Guantánamo, que el Consejod e Seguridad de la ONU no intervino en el conflicto de Sri Lanka en el que se calcula han muerto entre 7 mil y 20 mil personas. Tampoco se conoce proceso judicial alguno en Rusia o Georgia por las violaciones al derecho internacional humanitario luego de las violaciones a los DD. HH. cometidos en 2008.

Y dedica un párrafo a la restricción de información impuesta por el gobierno Chino en torno a l violenta represión de la comunidad ligur en Urumqi.

Y por casa…

En el caso argentino, Amnistía Internacional se concentró en las demandas de los pueblos originarios por sus derechos, señalando, además, que sólo en Neuquén, se formularon cargos penales contra 150 personas de la comunidad mapuche.

Un párrafo especial merecieron, una vez más, las prisiones. Allí volvió a aparecer la cárcel de Mendoza, pero junto a la de Santiago del Estero, señaladas como centros de torturas, malos tratos y sede de episodios de violencia.

Según la entidad, “se recibieron informes sobre las pésimas condiciones, el hacinamiento y la falta de servicios de salud apropiados en las cárceles” de estas dos provincias.

El autor: Gabriel Conte es editor de MDZ. En Twitter: @gabriel_conte. En Facebook: www.facebook.com/gabrielconte