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Presidentes y personajes en un talk show mundial



Aparecen muchos títulos posibles para esta columna. de hecho, en lugar de uno tiene dos. Pero había otros más: "El mundo está en guerra y no nos enteramos", "Todos los presidentes hacen lo mismo y todas las oposiciones muerend e la misma forma", etc.

Pero empecemos por darle un comienzo a tanta parafarnalia enunciativa. A ver... 

Los medios dan por muerto y enterrado al kirchnerismo, la dirigencia política combate a cuerpo partido su lugar, leyendo esos medios y la gente los mira a todos como si se tratase de un thriller. Cuando el show termine, dará su veredicto. Y como al cabo de cada espectáculo, cada espectador y cada persona,  podrá tener una percepción diferente y hasta disímil en torno a lo que vio.

¿Menem lo hizo?

Así se vivió durante la década de los años 90 a la política, y la criticamos bastante. Algunos, la aborrecimos. Pero ahora es peor: la participación popular le ha cedido su espacio a la espectacularidad ya no solo en la vida partidaria, sino en la institucional.

Hoy, un año antes de las elecciones, las cuentas indican que el dictamen será a favor del kirchnerismo quien ha atinado en sintonizar con una tendencia global que le da fortaleza y que, simultáneamente, debilita y dispersa a la oposición.

De esta manera lo analiza el consultor Enrique Zuleta Puceiro quien, a la hora de leer lo que la gente está pensando en torno a las candidaturas presidenciales, no puede soslayar, sostiene, esta nueva característica que llegó a la Argentina pero que es parte de un mundo en el que reinan los personalismos en lugar de las iniciativas colectivas.

Pero ese análisis ya lo hizo en la semana. Ahora hay que enfocarse en lo que le pasa al mundo.

Ahora si: el mundo está loco, loco, loco

“Si miramos la foto de la cumbre de presidentes reunidos en Europa verán que en esa imagen no se identifican países, sino 80 jefes de Estado y de gobierno que son todos personajes”, provoca Zuleta al iniciar su versión del mundo en diálogo con MDZ.

Y condimenta: “No hay nadie con cara intrascendente, nadie gris, nadie descolorido. Son todas figuras mediáticas jugando para sus propios electorados. Con un componente mediático e histriónico muy desarrollado”.

Esa es la técnica que mueve la política y la institucionalidad de las principales naciones del mundo.

Y para graficarlo, desde una ojeada al mapamundi debemos desviar, caso por caso, la mirada hacia nuestro país. Y comparar situaciones, experiencias, discursos, poses.

La globalización de la política como espectáculo le está dando al mundo gobiernos cuya legitimidad se mide más en rating que en votos; más en aplausos que en vivas y hurras.

Volviendo a Zuleta Puceiro, luego de relojera el mapa, agrega: “vivimos una política de la confrontación. En todos los países hay una política de la confrontación”.

Y repasa. Los temas que están en la agenda de los países son de origen similar: memoria, aborto, matrimonio gay. Hay una matriz que mueve a los gobiernos a plantearse frente al público en clave maniquea. O es blanco o negro.

Memoria: Rusia repasa su accionar en el pasado y le pide perdón a Polonia. España se mete con Franco generando un efecto dominó en la política y la justicia.

Matrimonio gay: en Portugal, México, aquí y el Vaticano que se vuelve loco y repasa la situación -reviviéndola- país por país.

“Se trata de una caja de Pandora que busca polarizar: blanco o negro, a favor o en contra, sí o no”, reposa sobre el asunto el consultor.

Es de esa manera en que los Poderes Ejecutivos logran enfrentar a Poderes Legislativos fuertes. Y es así como –en el mundo de los empates, las no diferencias, la homogeneización política- los medios son los que ponen las reglas: lo que importa es el show.

Si uno/una consiguen la atracción de las luminarias sobre el escenario político e institucional, opaca a los otros, los divide y somete.

“Lilita Carrió ¿quién es? ¿La antigua defensora de los derechos de las minorías? ¿O la que habla y recibe mensajes de la Vírgen? Quedó licuada en medio del debate por el matrimonio gay”.

Así funciona según Zuleta y muchos cuentistas políticos que intentan decodificar el momento, la lógica de la política/espectáculo que aquí se recibe el nombre de “crispación” desde la oposición y casi de “revolucionaria” de parte de los acólitos del oficialismo.

Hasta ahora parecía que un puñado de personajes había logrado llegar a la presidencia de sus países: Berlusconi, Sarkozy, Putin…

De presidentes a personajes. Y viceversa

Pero ahora la cuestión resulta inversa: los presidentes se han tornado personajes. A saber:

- La circunspecta Ángela Merkel, que todos los días arroja una nueva confrontación a la hoguera catódica de los medios de comunicación, que concede y quita, que “se caga” en Europa, si quiere, un día. Y al otro la rescata del abismo.

- ¿Alguien se acuerda que a Rodríguez Zapatero lo llamaban “el Bambi” de la política, por su ingenuidad y candidez? Lo recuerda Zuleta, en nuestro diálogo. Y la respuesta está al alcance de la mano: ya no, al menos en la España que se saca de encima al juez Baltasar Garzón, que busca el cadáver de García Lorca, que indemniza a los exiliados del franquismo, que remueve busca y encuentra en su pasado razones para sobrevivir en el presente agitado en donde cada día se libra una batalla diferente.

- Ni hablar de Obama y sus batallas tecnológicas que descolocaron a sus contrincantes y sus frenadas ideológicas que desconciertan a sus fanáticos. Ahora, reflotó el tema migratorio, generando una batahola en favor y en contra.

- Y ni Sebastián Piñera, de estreno en el cargo, se escapa de las reglas: resucitó un conflicto con Argentina por los Hielos Continentales, la forma más fácil que tienen los gobiernos para conseguir apoyo de sus connacionales en medio de situaciones difíciles.

“Hoy –nos culpa Zuleta, con gran razón- los medios solo recogen lo que es confrontación: por ejemplo, Malvinas”.

Y en el sur del mundo...

- Nada indicaba que la Presidenta pudiese ocupar las primeras planas en la semana. Sus discursos retro ante multitudes deseosas de reivindicaciones ya no causaban efecto. Le planteó al nuevo gobierno inglés que quería hablar de la soberanía en Malvinas. Y, obviamente, Cameron le gritó que “no”, sumando esa respuesta a su propio juego.

- Y después, la idea de colgar un cuadro de Ernesto “Che” Guevara en una Galería de Próceres del Bicentenario.

Dos indicios, los citados arriba, de que se busca hasta que se encuentra el punto de choque.

¿Y qué pasa con el resto de los políticos que se encuentran entre el escenario y los espectadores? Actores de reparto. La oposición, “se ve dividida, no atina a conformar una opinión consistente ni a marcar la agenda”, sostiene Zuleta y agrega, coronando el análisis que te puede aclarar bastante el estado de cosas: “Esto, diluye cualquier acuerdo transaccional. Le quita coyunturalismo. Te lleva al fundamentalismo”.