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"Nadies" en tierras ajenas y lejanas: Obama expulsa más inmigrantes que Bush

Desde que Obama gobierna, se incrementaron notablemente las deportaciones. MDZ habló en exclusiva con la mayor experta académica en temas migratorios de los Estados Unidos, Avi Chomsky. Sus dos propuestas para un "Dream Act".


Las cifras difieren, pero hay una tremendamente dramática coincidencia que las une: desde que Barack Obama preside los Estados Unidos, se incrementaron las deportaciones de inmigrantes. Unos dicen que el aumento fue del 46 por ciento superior a los de la Era Bush, otros que legó al 51, pero también están quienes las evalúan en mas del 60 por ciento por encima de lo que ocurría antes.

Según la Memoria Anual del Departamento de Seguridad Interior de los Estados Unidos, el número de extranjeros ilegales devueltos a sus países se incrementó en un espectacular 46% en el primer año de presidencia de Obama.

Así lo informó el diario español El Mundo y, de inmediato, como un reguero de pólvora dispuesta a hacer estallar un polvorín, se hicieron eco los medios latinos de aquel país y los diarios mexicanos, principal país afectado por estas medidas.

Según el mencionado informe, en el año fiscal 2009 fueron expulsados 387.790 extranjeros de EEUU, frente a los 264.503 de 2008.

Obama logró el 67% del voto hispano en 2008, ocho puntos más que John Kerry en 2004. Pero Avi Chomsky, una de las académicas más conocidas y comprometidas con los asuntos migratorios y autora de numerosos libros y trabajos, sostuvo -en un diálogo exclusivo con MDZ- que Obama jamás tuvo una propuesta beneficiosa para sus votantes latinos.

Sostiene que "la lucha por los derechos de los inmigrantes es la gran lucha de esta generación".

¿Cree que Obama incumplió con su plataforma electoral en torno a este tema y que traiciona a sus electores hispanos?

- Creo que muchos electores, tanto hispanos como no hispanos, creían lo que querían creer, y veían lo que querían ver, en Obama. 

¿Cómo es eso?

- Obama jamás manifestó una posición o un plataforma progresista hacía la inmigración.  En su sitio web, durante la campaña, la sección sobre “inmigración” empezó con “fortalecer la frontera”.

Chomsky -hija del conocido intelectual Noam- es escéptica con la administración Obama, pero eso no la entrega al pesimismo.

Hay dos iniciativas de la que forma parte, vinculadas a revertir la situación siempre irregular de quienes llegan a tierras estadounidenses a buscar una vida mejor. Una tiene que ver con los hijos de inmigrantes y la otra, con la sencilla (aunque necesaria) consigna de que se respete a los "espaldas mojadas" que cruzan la frontera sur de los Estados Unidos sean considerados y tratados como personas. Ni más, ni menos.

"Yo ahora estoy involucrada en dos esfuerzos para humanizar la política migratoria", señala la académica. 

"Una -afirma- es el Dream Act, en sus varias formas.  El Dream Act -explica- se refiere a niños indocumentados, que al llegar a los 18 años se encuentran desamparados por todas las leyes". 
Según la situación actual, "hasta las 18 años, según una decisión de la Corte Suprema de 1982, todo niño tiene el derecho de asistir a la escuela, sin importar su estatus legal".

De esa manera -agrega- "los estados no pueden impedir que un niño asista a la escuela.  Pero cuando terminan la secundaria, se encuentran en una situación imposible:  no pueden trabajar, y no pueden tampoco seguir sus estudios". 

Pero eso no es todo: Chomsky señala que, además, "en la mayoría de los estados, no pueden ser considerados ´residentes del estado´ para asistir a las universidades públicas".

¿Qué podría conseguirse de aprobarse esta iniciativa?

-  El Dream Act, y varias iniciativas parecidas a nivel estatal, abre caminos para que los niños indocumentados puedan seguir con sus estudios, ser considerados como residentes del estado en que viven, y también abre una puerta hacia la obtención de la  En Massachusetts, donde yo vivo, estamos luchando para conseguir una ley que permite a los niños indocumentados tener acceso al “in-state tuition” en las universidades públicas.

¿Cuál es la otra propuesta en la que se están respaldando?

- La otra campaña importante es la que promueve los derechos humanos en la frontera.  En una semana voy con una delegación de mi universidad para Arizona, donde vamos a trabajar con la organización No Más Muertes, para ofrecer ayuda humanitara a los inmigrantes en el desierto, y tratar de documentar los abusos de derechos humanos y educar al público de los EE.UU. sobre el desastre humanitario en la frontera creado por las políticas de nuestro país.

¿Cree usted que con estas dos iniciativas se cambiaría la triste realidad actual?

- Esos dos esfuerzos son parciales.  Una política migratoria debe basarse en el trato igual para todo ser humano, y en la filosofía de que “ningún ser humano es ilegal.”  Creo que la lucha por los derechos de los inmigrantes es la gran lucha para derechos civiles de nuestra generación.  Igual como hoy decimos que la esclavitud, o la segregación eran violaciones de los derechos humanos, creo que en una o dos generaciones más vamos a decir lo mismo sobre las políticas migratorias que discriminan y segregan a los seres humanos a raiz de su “nacionalidad” o lugar de nacimiento.